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Historias: Eugenio Noel se declara taurino

"…Sí que lo soy; ahora mismo podríamos ponernos a hablar de..."

El toreo es, al mismo tiempo, un acto ritual y espiritual con el que se suele de vez en vez, el reencuentro con la reconciliación, con el gozo que producen apenas unos momentos; cuando suceden emociones como las que vivimos el reciente domingo, luego de la inconmensurable actuación de Antonio Ferrera frente al noble "Tocayo", ejemplar de La Joya.

En ese sentido, los taurinos sabemos que el encuentro entre el toro y el hombre, posee entre otros componentes un peculiar desenlace, en el que se produce la muerte de un ejemplar animal tan significativo, mismo que ya fue blanco de otros pasajes de aquel mismo sacrificio. 

Si no hay quien comprenda esto al interior del proceso de una escenificación tan especial como lo es la tauromaquia, esto da como resultado la clara demostración del desconocimiento o ignorancia. y lo que es peor, el reclamo, el desmedido reclamo que se produce cuando al surgir de opiniones o posturas que se han nutrido de lecturas o visiones falsas; las cuales mueven a auténticas manifestaciones de grupos opositores; el ambiente y las condiciones revisten el tono de la tensión.

Bendita libertad de expresión que permite el despliegue de ideas, pero llevarlas al punto de lo intolerable, donde la descalificación y el insulto son instrumentos de guerra, al faltar la razón. Y cuando el discurso se forma al amparo de los dictados de aquellas empresas o instituciones que buscan defender sus intereses, es porque todo lo anterior no sirve para alterar la esencia del toreo y todos sus significados. 

Tal sería el actual escenario que detentan agrupaciones o colectivos, así como empresas dedicadas a la producción de alimentos destinados al consumo animal, pero que no comparten otra ideología que estar a favor del propio animalismo.

Lo anterior viene a cuento debido a la forma en que un reconocido autor español, Eugenio Noel cometió cierta "indiscreción" que conoceremos a continuación.

A mediados de 1924 vino a nuestro país el entonces célebre escritor hispano Eugenio Noel (en realidad, seudónimo de Eugenio Muñoz Díaz). Noel –de acuerdo a las notas que escribiera al respecto Rafael Solana "Verduguillo"– era un tipo muy curioso: de baja estatura, gordifloncito, el pelo rizado, un bigotito recortado, cara redonda, ojillos vivarachos. Me fue presentado –sigue diciendo Solana– por mi amigo el señor Casimiro Noriega Tejero, quien poseía un rancho en Mixcoac, cerca de donde yo vivía.

"Hacía varios años que este escritor venía haciendo una “terrible” campaña contra las corridas de toros. en diversas poblaciones españolas había sustentado conferencias atacando el espectáculo, las que siempre acabaron cayendo sobre su ensortijada cabellera todos los jitomates podridos y todos los huevos en estado de descomposición que había en los alrededores.

"Le hice una entrevista para El Universal Taurino.
   
–Dígame, Noel, ¿por qué ataca usted las corridas de toros?

–Es mi "modus vivendi", contestó con toda franqueza. Y agregó: tengo escritos y publicados varios libros que se han vendido bien; pero un día pensé que había que llamar la atención, y decidí que la única forma de lograrlo era metiéndome con la fiesta nacional, pues ya sabrá usted que el noventa y nueve por ciento de los españoles son amantes de ella.

–Y usted, como español ¿no es aficionado?

–Sí que lo soy; ahora mismo podríamos ponernos a hablar de toros, y vería usted que no soy un adocenado. Yo he sido crítico taurino.

–¿Quién cree usted que sea mejor torero, Rafael "El Gallo" o Rodolfo Gaona?

–Para mí son los dos mejores toreros que han existido; porque el toreo no es sólo un derroche de valor y conocimiento para dominar a las fieras; hay que tener gracia, alegría, elegancia, inspiración.

–Y de [José Gómez Ortega] Joselito ¿qué me dice usted?

 Antes de continuar con la "interviú", permítaseme advertir que la respuesta dada por el polémico personaje, podría dejar frío a más de un aficionado que hoy tiene una idea distinta a su respuesta, y que, por tanto, puede ocasionar algún escozor. Veamos.

Joselito murió de miedo.

–¿Cómo?

–La cornada que recibió no era necesariamente mortal; el toro "Bailaor" le abrió la barriga a José, se le salieron las tripas, y él al vérselas se asustó, le vino un síncope y falleció. Todos los días se ven en las delegaciones de policía casos como este; llegan lesionados por arma blanca sujetándose los intestinos, los curan y ahí están. Esos heridos son más valientes que el hijo de la Señá Gabriela [célebre en este caso, por ser la madre de Rafael y José Gómez Ortega, ni más ni menos]. 
 
"Días después de esta charla, don Casimiro Noriega organizó en su rancho de Mixcoac una comida; antes nos dedicamos a jugar al toro con un borrego que embestía muy fuerte; a todos nos aporreó el animalito menos a Noel, que supo sacarle vueltas con una gran habilidad, con lo que acabó de demostrarnos que no era ningún ignorante en materia de embestidas".

 Hasta aquí con la entrevista que, como podrá comprenderse, no es sino resultado en el comportamiento de aquellos que no teniendo razones suficientes para sobresalir en determinado medio –quizá por un ansioso afán de protagonismo–, buscan cambiar deliberadamente su postura, y despotricar, como lo hizo Noel, contra los toros, ganándose la admiración de cientos o miles que no siendo taurinos, hicieron suyo el discurso del autor madrileño, hasta convertirlo en asidero y motivo perfecto para coincidir en sus ataques contra los toros.
 
Y uno se preguntará, si después de haber escrito y publicado buen número de obras, era suficiente para que en un momento como el de aquella conversación, el autor declarara su taurinismo, sin más.

He aquí, parte de los títulos que hoy dan idea de sus quehaceres literarios y periodísticos:

-Diario íntimo. La novela de la vida de un hombre (edición de 1962);

-El as de oros. Maravillosas aventuras de un torerazo (publicada en Madrid, s.a.e.);

-El picador Veneno y otras novelas. (Barcelona, s.a.e.);

-El torero y el Rey o el milagro de la virgen del palomo (Madrid, 1914);

-Escenas y andanzas de la campaña antiflamenca (Valencia, s.a.e.);

-Escritos antitaurinos (Madrid, 1967);

-España fibra a fibra (Madrid, 1960);

-España nervio a nervio (Madrid, 1924);

-La novela de un toro (Santiago de Chile, 1931);

-Las capeas (Madrid, 1915)… 

Y otras más, que pueden conocerse –y es buen momento para decirlo–, en el excelente portal bibliotoro.com que es el sitio que concentra toda la información actualizada, concerniente a la producción bibliohemerográfica universal, misma que se concentra en la excelente biblioteca GARBOSA, –acrónimo de Salvador García Bolio, su administrador–, ubicada al interior del Centro Cultural y de Convenciones "Tres Marías", esto en Morelia, Michoacán. 

Debe agradecerse a su propietario, el doctor Marco Antonio Ramírez el noble gesto con que contribuye a la conservación de unos de los patrimonios temáticos y culturales más importantes que hoy existen en nuestro planeta.

OBRA DE CONSULTA

Rafael Solana Verduguillo, Tres décadas del toreo en México. 1900-1934. México, Bibliófilos Taurinos de México, A.C., 1990. 228 p. Ils., retrs., fots.

Otros escritos del autor, pueden encontrarse en: https://ahtm.wordpress.com/.






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