Aficionados de pura cepa asistieron a la décimoquinta corrida de la presente temporada, para atestiguar la presentación, en esta plaza, de un joven torero extremeño que mucho ha dado de qué hablar en España y que dejó una grata impresión en nuestro país, tras su brillante paso por la feria de Aguascalientes pasada: Miguel Ángel Perera.
Me atrevo a afirmar que la gran mayoría de la gente que había en la plaza nunca lo había visto; había escuchado de él o había leído sobre alguno de sus triunfos, pero no había presenciado alguno de ellos.
¡Y qué bueno que no nos lo perdimos! Así es cuando la afición retribuye con creces si no se falta a ninguna corrida. Los gritos de ¡torero, torero! hicieron retumbar el piso; los olés dramáticos que pusieron los pelos de punta. ¡Qué torerazo!. Y un rabo que el juez Miguel Ángel Cardona, un tanto rejego, tuvo que conceder tras la fuerte petición del público.
Hasta hubo un grito por ahí de “¡Miguel Ángel: naturalízate!"
Se oyeron también voces que pidieron a la empresa que ponga a José Mauricio el 5 de febrero. No cabe duda que, poco a poco, se está abriendo un hueco en el cariño de la gente.
Otro momento, por demás emotivo, que presenciamos quienes hoy asistimos a la México, fue el sentido brindis de Manolo Mejía a aquél “loco”, Efrén Acosta, quien recientemente, tras sufrir un trágico accidente automovilístico, perdiera el brazo izquierdo. Manolo lo llamó y Efrén bajó lentamente las escaleras del primer tendido mientras la gente se levantaba de sus asientos para rendir tan merecido homenaje al del castoreño. “Loco, te extrañamos!” Dijeron algunos.
La muerte de su segundo toro se la brindó al periodista Joaquín López Dóriga, quien vio la corrida desde su barrera de sombra; tal como lo hicieron el cantante Emmanuel y el también periodista Carlos Loret de Mola.