Arturo Macías tuvo una importante actuación el día de ayer en la Plaza México, donde cortó una oreja pero pudieron ser tres de no haber fallado con la espada, y en esta entrevista nos comenta las incidencias de la corrida
-¿Cómo viviste la tarde de ayer?
-Fue una tarde muy importante, la de mi consolidación, pues pude mostrar un alto nivel con mis dos toros, sobretodo con el primero, al que le cuaje una faena llena de temple, estética y momentos muy bellos.
-¿Cuáles fueron las características de ese toro?
-Fue un toro muy bravo, pero muy difícil, ya que había que estar a la altura y no perdonaba errores. Al principio iba con la cabeza muy suelta, pero poco a poco lo fui metiendo en la muleta y creo que rompió a más.
-Con el segundo, no hubo muchas opciones…
-Yo estaba muy enojado por haber pinchado al primero, así que salí con toda la decisión del mundo para triunfar y lo tenía claro, iba a ir por todo. La faena fue riñonuda y la estocada a toma y daca, de la que salí rebotado, y al final me ayudó a cortar la oreja que me supo a poco, la verdad.
-¿Sólo fue el golpe?
-Sí, solamente el golpe, aunque bueno, tengo también un par de rayones, pero nada de consideración.
-¿Por qué decidiste hacer un quite en el toro de José Tomás?
-Mira, yo siempre he pensado que el toreo es la garra, y yo estaba dispuesto a pelear las palmas y a demostrar que no venía a achicarme ante nadie. Además, sirvió para darle las buenas tardes al público.
-Entonces, ¿Por qué después le brindaste la muerte de tu segundo toro a José Tomás?
-Porque él es amigo mío desde hace nueve años. El brindis fue totalmente independiente del quite, digo, fui a pelearle las palmas y a no dejarme ganar la pela, peor fuera del ruedo yo lo aprecio mucho y somos amigos.
-¿Cuando vuelves a La México?
-Bueno, yo tengo firmada otra corrida, pero aún no se para cuando será. Estoy a la expectativa.
-¿Algo que quieras agregar?
-Agradecerle a todo el público que siempre me alentó el día de ayer y que me brindó esos gritos de “torero torero” que llevo ya en el corazón.