Desde el profundo respeto y admiración que siento hacia cualquiera que se viste de luces, creo que los tres matadores que hoy hicieron el paseíllo, merecen un especial cumplido. Pletóricos de oficio, ¡qué entrega y qué valor!. Los sitios en que se pusieron: aquellos en donde se juegan la vida. Y así tenía que ser pues en estas corridas, en las que se respira tanta expectación, es donde las decepciones y sinsabores saben más feo.
Ojalá volviéramos a ver así a la Plaza México domingo tras domingo. Lleno el numerado, atascos en las entradas y en los pasillos; los programas oficiales agotados, “¡mucho colado en el callejón!”, como gritaban algunos de sol; y, por qué no, si después de todo, tanta reventa es un signo de interés por parte de la gente.
Un señor que estaba carca de mi localidad, que vino desde San Miguel de Allende para ver a José Tomás, pagó 2 mil 300 pesos por una barrera de sombra (unos 120 euros) “Y eso que regateé", decía, "pero vale la pena, vale la pena”.
También volvieron las celebridades y los políticos como Manlio Fabio Beltrones y el ex secretario de comunicaciones y transportes, Carlos Ruiz Sacristán. Decían que hasta Dios había ido a ver torear a José Tomás, pues así rezaba la pancarta que colgaba en el segundo tendido: “José Tomás, hasta Dios vino a verte torear.” Seguramente el que hizo ese letrero no sabe que el de Galapagar no cree en Dios. Toda una paradoja.
Acudieron también muchos seguidores de Arturo Macías, desde Aguascalientes. Hasta seis autobuses llegaron a la plaza. Y otros tantos seguidores y amigos del Payo, que venían de Querétaro. Había mucha gente de provincia que vino a la capital a ver un corrida que, sabían, no podían perderse.
Estuvieron en la plaza peñas de Monterrey, como la del matador Óscar López Rivera; o gente del Centro Taurino México España de "Aguas". También vimos gente de la "Peña Brava de Sol" de Zacatecas, aficionados de Mérida, Puebla y Teziutlán.
¿Quién dice que La México ya no puede llenarse? No creo que la buena entrada de hoy se deba solamente al hecho de que la corrida no fue televisada, como piensan algunos, sino a que el cartel estaba por todos lados bien redondeado.
Esto es lo que necesita la afición capitalina: buenos carteles con figuras como José Tomás, y otros jóvenes que pueden tener en este escenario un gran escaparate para sus carreras.