El primer triunfador de la temporada de Bogotá, Juan Solanilla, asume el hecho con la tranquilidad de quien se sabe preparado para retos mayores, y en la siguiente entrevista comenta las claves de su gran tarde en la plaza "Santamaría".
-Después de este triunfo categórico, con sus alternantes de vacío, ¿como se sintió esta tarde?
-Fue una tarde de muchísima responsabilidad porque estaba con dos toreros con los que el jueves estuve en el campo y quedé sorprendido porque tienen un gran nivel, especialmente José Manuel Más, que es un torero que está ya muy hecho y sabía que la competencia iba a ser muy fuerte, además por ser la primera plaza del país, mi casa, era una tarde clave porque sabía que se definían muchas cosas y necesitaba un triunfo grande para ratificar todo lo que había pasado antes.
-Lo de Manizales fue importante, lo de Bogotá lo ha sido aún más, ¿espera que llegue algo más rotundo aún en lo que ya está señalado de su temporada?
-Yo creo que siempre uno tiene que exigirse más y más, porque empezando no puede uno ponerse un techo, entonces queda Medellín que es una novillada muy importante también, con una ganadería importante, creo que la idea es superarse cada vez, aprovechando lo que viene en el año.
-¿Y que es lo que viene en el año?
-Este domingo toreo en Boyacá, en la provincia; el 15 es lo de Medellín; luego la temporada en Colombia ya se acaba, y creo que después de lo de hoy queda replantear un poco sobre lo que viene, esperando que vengan cosas muy buenas.
-Ahora que lo lleva el maestro Germán Urueña, ¿qué cosas hay pendientes que puedan cerrarse de cara al 2009 en Colombia y fuera de Colombia?
-Pues lo de México gracias al matador Urueña fue muy importante, y yo creo que este año se pueden plantear cosas muy interesantes ahí. A mi me hace mucha ilusión poder ir a La México e ir a las plazas fuertes a las que desafortunadamente este año no pude ir, pero en las que creo que dejé un buen ambiente y bueno..., hay que plantear una temporada interesante para buscar una alternativa el próximo año.
-Brevemente desde su sentimiento, repásenos las dos faenas del inolvidable e inobjetable triunfo de esta tarde...
-Siempre abrir plaza es una situación difícil de manejar, porque está uno bajándose del carro y ya tiene que torear. El primer novillo fue un novillo con mucha clase, pero tenía la deficiencia que se paraba un poquito, entonces había que engancharlo mucho y dejarle la muleta muy en la cara, además de que había momentos en que trataba de quedarse en la mitad del muletazo, pero tenía clase y creo que lo toreé muy bien y estuve muy a gusto y le corté una oreja.
-¿Y cómo fue el otro ejemplar, el cuarto?
-Y ya en el segundo, la cosa tenía que reventar, tuve un toro que de salida me permitió presentir lo que podía pasar y lo toreé muy a gusto, en una faena que empecé en los medios y en ese momento empezó a llover y fue un cuadro muy bonito y lo disfruté muchísimo, el toro con mucha clase y con mucho recorrido, dejando estar a gusto y en sitio al torero, afortunadamente los supe matar a los dos, como al segundo lo pinché sin soltar, pensé que eso iba a afectar un poco, pero el presidente y la afición vieron cosas muy buenas en la faena y por eso el palco dió la segunda oreja, pero fue una tarde redonda en la que creo que los dos toros exigieron cosas diferentes y tuve la suerte de poderles resolver sus problemas a cada uno.
-La afición de Bogotá es ante la que cualquier torero en Colombia quiere triunfar, ¿la sintió cariñosa con usted?
-Desde el primer momento sentí todo el apoyo. Fue mucha gente que ha seguido mi carrera. Desde que pegué el primer capotazo ya sentí el apoyo y eso fue fundamental, yo he toreado en Bogotá tres veces y siempre me he sentido muy a gusto, me siento como en mi casa y lo he disfrutado muchísimo todas las veces que lo he hecho. Es la plaza en la que debuté como novillero, donde recibí mi bautizo de sangre, es una plaza que significa mucho para mí y la gente desde el primer momento estuvo entregada y eso fue muy bonito.