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La gran rivalidad entre Huerta y Camino

Lunes, 30 Mar 2026    Puebla, Pue.    Horacio Reiba | La Jornada de Oriente   
Un hecho que marcó la carrera de ambos toreros en el año 1962
"La corrida de ayer, entre el aire y los toros (…) iba declinando en astroso aburrimiento. Y de repente, en el primer tercio del sexto de la tarde, surgió el pique entre dos toreros: José Huerta y Paco Camino. La cosa fue así: tras el segundo puyazo, Huerta fue al quite e hizo unas fregolinas ajustadas aun cuando no muy limpias, que el público, que toda la tarde estuvo entregada con el maestro poblano, ovacionó con calor , nervioso, tal vez pensando que se le estaban quitando muletazos al lagunero, gritó algo a Huerta y éste, ni tardo ni dejado, hizo un notorio ademán… y allí brotaron la pasión y el partidarismo (…) que cuando es la de dos hombres y dos toreros enfrentados en el ruedo, repercute en el tendido .¡Camino, Camino! hicieron vibrar el coso. 

Bienvenida esa pasión, que es pugna taurina. Que es aspiración a no dejarse ganar la pelea (…) Bienvenido ese pundonor, del que al parecer ya teníamos que referirnos como algo perdido en el remoto pasado (…) Lo ideal sería que la empresa, canalizando la aspiración popular, pudiera conjuntarlos en otro cartel. Y mejor, mucho mejor, si fuera mano a mano." (Ovaciones, 19 de marzo de 1962)

Así se refirió Jarameño (Antonio García Castillo) al intercambio de agresivos gestos y palabras entre el poblano J oselito Huerta y el sevillano Paco Camino a raíz de la intervención de José en su turno en quites del sexto de la tarde, segundo del lote de Camino . La afición llevaba más de dos meses preguntándose por qué no figuraba en el elenco de la temporada el León de Tetela, y cuando al fin se anunció su contratación sintió que la serie invernal cobraba un aire nuevo. 

También contribuyó a ello el retorno del camero, que cubrió con tal éxito sus primeras tres corridas –las acordadas en principio– que la empresa se apresuró a duplicarle la oferta. El cartel de aquel 18 de marzo lo cubrió el mazatleco José Ramón Tirado, que acababa de dar el aldabonazo de su vida el domingo anterior, superando a Alfredo Leal y Camino al desorejar con todo merecimiento a su segundo de Coaxamaluca . Un éxito que estuvo lejos de repetir a pesar de tocarle esta vez un quinto toro realmente bueno: si bien lo bordó con la capa –verónicas dormidas, chicuelinas limpias y ceñidas– y confirmó que era un excelente banderillero, muletearía sin convicción ni acople al magnífico "Cascabelero", de La Laguna, en cuyo desigual encierro hubo dos astados –los dos últimos– que hicieron honor a la fama de boyantía y clase que gozaban los astados de la vacada tlaxcalteca de Romárico "Maco" González. 

Carlos León toma partido

El cronista de Novedades era un reconocido hispanófilo y, en la pugna entre el mexicano y el español, no le costó trabajo inclinarse por el andaluz, según veremos a continuación:

"No había hecho nada con "Guadañador", tercero de la corrida, un bicho incierto que tiraba coces y se mostraba reservón (…) Pero vino el sexto, "Petaco" de nombre, para que el chico de Sevilla volviera a mostrar lo buen torero que es (…) Trazó verónicas mandonas, recreándose en especial por el lado izquierdo. Deseoso de cuidar al toro para que llegara bien a la muleta, tuvo un incidente con Joselito Huerta quien, descentrado como hoy salió, hizo una caricatura de quite donde ni se lució y, en cambio, con sus torpezas y embarullamientos estaba echando a perder al toro. La gente se dividió y estalló la pasión por el pleito entre ambos toreros, siendo mayoría los que, sin razón, tomaron partido por José. Poco les duró el gusto, pues se enfurruñó el niño torero y salió encastado a bordar un trasteo primoroso. Vertical, saleroso, echando mucho garbo, el artista andaluz dibujó los trincherazos, los pases de la firma, los pases naturales y, sobre todo, con una calidad excepcional, los muletazos en redondo con la mano diestra, que fueron un portento de limpia ejecución. La gente, que en vano intentó hostilizarlo, se entregó noblemente ante tanta majeza (…) Señaló un pinchazo, clavó después media estocada y terminó con un descabello al primer empujón. Y así se le fueron las orejas". (Novedades, 19 de marzo de 1962).

Declaraciones

Faltaba conocer los puntos de vista de los diestros en pugna, y ninguno de ellos se inhibió en las entrevistas posteriores a la corrida que hacía Tapabocas (Cutberto Pérez) para el periódico Ovaciones:

"Vaya si estaba explosivo Joselito cuando nos dijo: "Los tiempos de Hernán Cortés se acabaron y por eso no he permitido que Camino me tratara de apantallar. Que no se le olvide que me llamo Joselito Huerta y que donde quiera que me pare soy una figura del toreo al que no se le puede gritar (…) La discusión comenzó en el toro de Tirado por otro quite que hice después de pedirle permiso a Ramón. Luego, por no haberme dejado y ponerlo en su lugar Camino se enojó, cosa que no me importa y menos cuando el público sabe que no he de defraudarlo (…) En igualdad de circunstancias veremos quién es mejor. Desgraciadamente hoy mi lote fue malo".

El sevillano, muy nervioso y enojado, dijo: "No ha sido nada. Pero es que da rabia que uno que se dice figura del toreo le robe pases al toro de un compañero, que fue lo que hizo Huerta. Si es figura que compre el sobrero y lo toree a placer, pero no los de sus compañeros (…) Además, que no se olvide de cómo se le quiere en España y principalmente en Sevilla. Entonces, que no le haga jugarretas tan feas a un sevillano ahora que está en su tierra". (ídem).

Réplica sin réplica

Naturalmente, la gente se hizo lenguas sobre la rivalidad así surgida y no tardó en manifestarse en todos los tonos sobre la necesidad de que las cuentas pendientes se dirimieran en un mano a mano entre los antagonistas. Alfonso Gaona, gerente de la empresa, puso a su disposición una corrida de La Punta, Manolo Chopera, apoderado de Paco, puso peros al respecto y la cuestión se resolvió, para desencanto de la afición, agregando un primer espada al cartel, el veterano Jorge "Ranchero" Aguilar. ¿Fecha de la corrida? 8 de abril de 1962. Vale la pena recordar que La Punta, encaste Parladé, criaba por ese entonces los toros más corpulentos y ofensivos del campo bravo mexicano.

Triunfador inesperado

Efectivamente, los punteños salieron dispuestos a darle guerra a la grey coletuda. Con una excepción: el dócil y pastueño primero de la tarde, "Solito" de nombre, con el que El Ranchero Aguilar, de celeste y oro, bordó el natural con la largueza y temple que caracterizaban su recia y sabrosa concepción del toreo. Trasteo hondo y redondo, muy bien medido pues los punteños no eran toros para faenas eternas. Con eso y una estocada certera tuvo Jorge para cobrar una oreja de ley y erigirse triunfador de una tarde en la que Camino no se confió en ningún momento con los punteños y Huerta batalló en vano por salir vencedor de una pugna que conocería algunos capítulos más, en México y en España. 

Testimonio mediático

Recurrimos otra vez a puntos de vista encontrados, representados por los cronistas del diario Novedades y el deportivo Ovaciones ya citados.

Escribió Carlos León: "Después de tantos dimes y diretes se creía que José y Paco iban a to be like cat and dog –la carta abierta de ese lunes se la dirigió el cronista a Frank Sinatra, de ahí la frasecita en inglés–, pero en vez de estar como perros y gatos, la cosa se redujo a que "El Perro Andaluz" apenas y le meneara la cola al Gato Félix de Tetela (...) Y del que menos se esperaba que abriera la boca fue, a la postre, quien dio la nota aguda (…)  De embestidas aterciopeladas, "Solito" era de esos toros que, haciendo honor a su nombre, se hacen solos la faena. Pero Jorge Aguilar estuvo muy bien. Se quedó quieto en los iniciales muletazos por alto para luego correrle la mano en redondos sobre la diestra, hasta que descubrió que el lado izquierdo del punteño era ideal (y) fue dibujando varias tandas de naturales estupendos, algunos de limpísima lentitud, templando muy bien las sedeñas embestidas del ducal colaborador de su faena (…) rubricó su trasteo de soberbio estoconazo que fulminó a "Solito". Se ganó una oreja y dio dos triunfales vueltas al ruedo". (Novedades, 9 de abril de 1962).

Y si de Paco Camino iba a afirmar que "Se dejó la regadera en el hotel y salió únicamente a salir del paso (…) Pero con "Avellano", que cerró plaza y dio una lidia encastada y codiciosa contra los montados, lució la magnífica colocación de Camino, que salvó la vida a los hulanos caídos al descubierto", sobre Huerta se dejó ir sin contemplaciones, lean si no: "Con "Jicarero", el quinto, Pepito –no merece que volvamos a llamarlo Joselito– hizo de tripas corazón y anduvo voluntarioso y bullidor, aunque atropellado y a brincos (en) trasteo a la trágala y de una vulgaridad desesperante". (íbid).

La faena así calificada en el relato caminista de Carlos León recibiría un tratamiento muy distinto de Jarameño: "José Huerta, el indio de Tetela, cumplió lo que dijo: Ni aquí ni allá me dejo ganar la pelea por nadie (…) Vaya forma de dar la cara ante todo un toro que no se dejó picar y llegó al tercio final con ganas de llevarse por delante lo que hubiera (…) La emoción, la emoción al rojo, viajó desde la arena, donde José se jugaba la vida, hasta los tendidos (…) Cierto, no fue una faena limpia, no lo permitía la embestida brusca y descompuesta del burel, pero fueron muletazos toreros a más no poder, mandando sobre el astado, exponiendo hasta lo indecible (…) Pero con la espada, fatal (…) Ovación fuerte, con protestas de algunos. Bueno, hay pasión. Que así continúe la cosa". (Ovaciones, 9 de abril de 1962).

El cronista de Ovaciones encomió asimismo la excelente faena de Jorge Aguilar y los dos oportunos quites de Camino a piqueros en peligro, lo único rescatable del sevillano.
    
Belmonte, RIP

Ese mismo domingo abrileño conmocionó al mundo de los toros la noticia de la muerte de Juan Belmonte. Tiempo después se supo que el Terremoto de Triana, autor de la Revolución taurina del siglo, eligió por voluntad propia el momento y la forma de reunirse con Gallito, su mítica contraparte en la época de oro del toreo en España.   
Paridad sin rencores

Huerta y Camino alternaron después en numerosas ocasiones, ya sin ese tono de encono personal del año 62. Y el éxito estuvo repartido entre ambos: victorias de Paco en Guadalajara (21.03.63, con dos rabos cortados) y en dos Orejas de Oro (1963 –"Catrín"– y 1964), y señalados triunfos de José en la Monumental de Insurgentes (06-01-63, con "Macareno" de Cabrera), Madrid (22-05-64, con Atanasios) y El Toreo de Cuatro Caminos la tarde en que bordó el natural con "Antequerano" de Santo Domingo (28-11-64). Y no serían las únicas. De figura a figura…

Y de señor a señor, porque cuando en 1997 se anunció a Joselito Huerta para participar en el festival a beneficio de "El Soro" en la Monumental de Madrid, Paco Camino puso a disposición de su antiguo rival mexicano becerras de su ganadería –sangre Santa Coloma– para que entrenara en su finca.

En correspondencia, José bordó en Las Ventas a un novillo de Juan Pedro Domecq (07-03-97), por cierto banderilleado brillantemente por Luis Francisco Esplá, que estaba en el tendido. Habían transcurrido exactamente 35 años desde la tarde aquella en que el pundonor de ambos los enfrentó acremente sobre la arena de El Toreo.


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