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Adiós a don Ignacio Garibay

Martes, 10 Feb 2026    CDMX    Redacción | Foto: Archivo   
Falleció el padre y abuelo de los dos toreros del mismo nombre
Don Ignacio Garibay, padre del matador y el novillero del mismo nombre, falleció el día de ayer en la ciudad de Querétaro, de causas naturales, tras haber disfrutado de una larga existencia vinculado al medio taurino, primero como aprendiz de novillero y más tarde como padre y abuelo de toreros.

Don "Nacho", como lo llamaban, nació en esta capital y fue un hombre entusiasta que siempre apoyó a su hijo desde que éste le dijo que quería ser torero, y a partir de entonces, a comienzos de la década de los años noventa, tuvo una mayor notoriedad en los callejones de las plazas de toros, a las que acudía gustoso de ver a Ignacio torear.

Asimismo, era un asiduo de los Viveros de Coyoacán, pues su casa estaba en la avenida Minerva, a unos cuantos pasos de este parque donde, en su día, los toreros se daban cita para entrenar de salón, labor a la que también se dedicaba con entusiasmo, evocando así la época en que quiso se novillero (se visitó de luces una vez en la plaza "La Florecita") y más tarde como aficionado práctico.

En sus andanzas taurinas compartió jornadas de amistad y toros con los matadores Víctor Pastor y Guillermo Rondero, así como el que fuera novillero y director teatral, José Antonio Morales, además del aficionado práctico Paul Armand, Alberto Sarmiento o Antonio Mateos, entre otros de aquella palomilla de magníficos taurinos.

Don "Nacho" se dedicó con éxito a la industria de la publicidad, pero su corazón vivía en el toro, y cuando su trabajo se lo permitía se daba cita en las tientas y novilladas, y más tarde las corridas de toros de su hijo. Ahora se quedó a unos meses de ver el debut de su nieto Ignacio Garibay Quijas como novillero en Sevilla, donde va a torear el jueves 24 de septiembre, en el marco de la Feria de San Miguel.

Desde estas breves líneas expresamos nuestro más sentido pésame a los dos toreros de casa; a su viuda, doña Rosita Zepeda, y a sus hijas Alejandra y Nadia. Descanse en paz tan entusiasta aficionado.


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