Banners
Banners

Opinión: La apuesta de Arturo Macías

Lunes, 10 May 2010    Aguascalientes, Ags.    Juan Antonio de Labra | Foto: Archivo   
Mañana confirma su alternativa en Las Ventas de Madrid

Cuando Arturo Macías se plantó en los medios y citó de largo al toro "Don Palillo", de Barralva, fue el instante preciso en que marcó el rumbo definitorio de su ascendente carrera. Aquel triunfo legítimo de dos orejas, y su primera puerta grande en la Plaza México, significó el lanzamiento a los primeros puestos del escalafón, después de haber estado olvidado, casi al borde del retiro, vendiendo colchas y edredones para ganarse la vida y echar el hombro en su casa.

Pero a partir de aquella tarde del 21 de mayo de 2006 en La México, las cosas iban a cambiar, y el viento a favor aumentó con el paso de los meses, porque este hidrocálido –tocado por la pasión del arrebato–, dejó en claro que quería ser figura del toreo.

Y desde entonces, a fuerza de arrojar la moneda al aire todas las tardes, a veces de manera inconsciente, sobre todo en su primera etapa como matador de toros, Arturo ha ido sumando éxitos de tal relieve que hoy, casi cuatro años después de aquella apuesta en el coso de Insurgentes, está a las puertas de Las Ventas de Madrid, dispuesto a confirmar su alternativa en la presente Feria de San Isidro.

Un debut comprometedor

Pero esto de buscar el triunfo apenas sin reserva no es de ahora, qué va. Cabe recordar que Macías siempre se puso retos grandes prácticamente desde que debutó como novillero en Guadalajara, con una novillada muy fuerte de Espíritu Santo, el 9 de diciembre de 2001.

Y a los dos meses, con tan solo dos festejos toreados, se presentó en España en la plaza de Illumbe de San Sebastián, en uno de los Encuentros Mundiales de Novilleros.

De tal guisa que su experiencia se ha fraguado en el mismo campo de batalla, a golpe de mentalidad y esfuerzo que en un principio nublaba su cabeza.

Y si la mayoría de los profesionales no le conferían credibilidad a esta forma tan desenfadada de andar por los ruedos, el rodaje de los últimos años y su madurez como hombre, lo han llevado a canalizar un ímpetu mayúsculo a través de las 325 corridas que ha toreado desde su alternativa, que tuvo lugar en Aguascalientes, la tarde del 7 de mayo de 2005.

Tiempo de desesperanza

Porque toda esta raza que atesora Macías, la sustenta un fondo de rabia, de haberse sentido olvidado de sus benefactores, de sentirse casi desesperado al ver que la alternativa se el escurría entre los dedos de las manos, la que tomó como una especie de “háganle el favor de dársela y que se quite, porque no sirve”.

Fue en aquella época cuando Arturo se revolcó en el lodo del menosprecio, y de ahí mismo emergió con una fuerza imponente, arrollando sin tregua, luchando afanosamente por ganarse el respeto.

Y las tardes en la Plaza México se sucedieron unas a otras, y también los triunfos, unos conseguidos a fuerza de entrega total; otros, con faenas importantes y sentidas.

En medio de esta mayúscula ambición, siempre ha brillado su carisma; el que le hace sonreír con esperanza y poner buena cara al destino; el que le mantiene alerta de los aduladores y le regala miradas femeninas; el que refleja un alma limpia, dotada de la nobleza que se requiere para afrontar los retos más grandes.

Valencia: declaración de intenciones

Cuando parecía que Arturo haría una extensa temporada en México para convertirse en el número uno del escalafón, no sólo en actuaciones, como en el año 2009, sino en dinero y mando, prefirió marcharse a España a la guerra de la temporada europea.

Y a sus 27 años de edad, este joven nacido y criado en una familia de entusiastas aficionados, dejó en claro el pasado 13 de marzo en la plaza de Valencia que lo suyo va muy en serio.

Poco le importó que el lote de Valdefresno no diera opciones de triunfo, pues el sabe –y así lo siente–, que el triunfo, cuando se tienen agallas y hambre de ser, abre una rendija por donde colarse.
Fresco, valiente, arrojado y torero, así se manifestó con los dos toros de su lote. Y con su actuación demostró que no ha ido a España a ronear, sino a dejarse la piel en el ruedo a costa, inclusive, de su propia vida. Y es que su vocación es inmensa.

Un desacierto administrativo

Si la actuación de Arturo en Valencia impactó por su pundonor, su contratación en Sevilla fue una cuesta arriba muy complicada, prácticamente desde que aparecieron los carteles, y aunque era muy importante estar dentro de la Feria de Abril, aceptar la corrida de Palha fue un desacierto administrativo que se saldó con una fuerte cornada, la segunda del hidrocálido en Europa, la tercera consecutiva en 2010.

Este revés arrastró una lógica incertidumbre en torno a su capacidad lidiadora, y el comentario generalizado era que no se podía salir todas las tardes a corrida por cornada.

Arturo meditó serenamente los hechos. Se recuperó en silencio, y retomó sus entrenamientos de cara a Madrid. El interés mediático de las primeras semanas, tras el triunfo de Valencia, se redujo considerablemente. Pero eso, a veces de ser malo, ayuda a anidar una nueva sorpresa. Y así, calladamente, el Gallo de Aguascalientes quizá se quedó rumiando su error, afilando navajas de cara a Madrid.

Ahora, ante la cátedra

Arturo Macías tiene antes sí otra apuesta interesante, y aunque en un principio se dijo que Morante sería su padrino, un anzuelo mediático, con pizca de guasa, que no picó en las profundidades del despacho de la calle de Alcalá, estar dos tardes en Las Ventas representa un logro muy importante.

En esta orilla del Atlántico siempre se ha dicho que no existe reciprocidad entre las fiestas de España y México, y aunque es verdad que aquí se les abren las puertas a muchos toreros españoles sin renombre por el solo hecho de ser extranjeros, recomendados o amigos de "alguien", no hay que olvidar que la bolsa taurina se mantiene apegada a la ley de la oferta y la demanda. Estamos ante un mercado libre, donde cada quien vale lo que interesa. En este sentido, los toreros suele ser los mejores inversionistas de su propio negocio.

El cosuelo de que Morante no fuera su padrino de confirmación, con la corrida de Juan Pedro Domecq, ha sido una segunda tarde en la Feria del Aniversario, primera vez en este incipiente ciclo que aparece el nombre de un torero mexicano.

Arturo lo sabe: aquí no hay más que arrimarse y sacar a flote la temporada, ganarse las fechas que están proyectadas y enseñar que su toreo puede representar una opción viable de novedad que tanta falta hace a veces al acartonamiento en el que transitan muchos toreros, carentes de personalidad y estilo propio.

Así que en este panorama tan atractivo –y hasta un poco morboso–, Macías tiene ante sí su mayor apuesta, la de salir a hombros por la puerta grande de Las Ventas, un hecho que no ocurre con un mexicano desde hace casi tres décadas. Él lo sabe, y lo tiene al alcance de la mano.


Comparte la noticia