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El comentario de Juan Antonio de Labra  

"...Esta Fiesta de bajo costo es sólo un paliativo que viene a..."

La Fiesta comienza a moverse de una manera más formal, y poco a poco sale de ese letargo en el que la pandemia la dejó postrada, en unos meses en que comenzaron a organizarse festejos aislados, algunos cuantos organizados de manera profesional, y otros de manera tan espontánea como improvisada.

Pero todo este movimiento, para bien o para mal, ha sido motivado por la gran oferta de toros y novillos en el campo, así como las ganas de torear de muchos chavales que pagan por hacerlo, alentados por unos promotores que también tienen derecho a ganar unos pesos para el sustento de sus familias.

Sin embargo, es evidente que esa no es la Fiesta del futuro; es decir, la que buscará el aficionado que está acostumbrado a acudir a una plaza de toros con todas las comodidades a vivir emociones. Esta Fiesta de bajo costo es sólo un paliativo que viene a recordarnos la fragilidad de un espectáculo que ha sucumbido ante la incertidumbre, y que todavía no ha hecho nada para planificar un resurgimiento con un rumbo definido.

Porque en todo este tiempo de reflexión, nadie ha presentado un proyecto viable que aglutine los intereses colectivos del sector taurino, y no se ha trabajado en ninguna propuesta en concreto que sirva para sustentar los pasos que la Fiesta ya tendría que estar dando hacia adelante.

El largo tren de la pandemia sigue pasando y la espera continúa en el mismo punto que se había quedado a finales de marzo de 2020, un hecho preocupante si se considera que el coronavirus ha trastocado al mundo y que, a partir de ahora, las cosas no serán iguales como para seguir actuando de la misma forma en que se venía haciendo.

¿Cuál será la oferta taurina a mediano plazo? ¿Vendrán las figuras españolas cobrando menos de lo acostumbrado? ¿Los boletos de toros seguirán costando lo mismo que antes de la crisis económica? ¿Llegó el momento para impulsar a la torería mexicana y cerrar filas? ¿Qué pasará con el sector novilleril y esos toreros rescatables que andan penando por ahí? ¿Cómo quedó parada la sólida generación de los toreros que le dieron vida a los carteles en la década anterior?

Todas estas y otras incógnitas siguen revoloteando en la cabeza de quienes saben que ya nada será igual ¿Y dónde están pues esos ajustes o cambios tan necesarios para subsistir?

Parece que un tiempo precioso se ha escapado entre las manos; el tiempo para sentarse con calma a pensar hacia dónde se dirige la fiesta de los toros, y si esta pandemia no es un auténtico revulsivo para rescatarla de su tentativa desaparición.

Mientras tanto, la reingeniería del espectáculo sigue pidiendo a gritos una respuesta, pero en este instante… sólo reina el silencio.






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altoromexico

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