Espectro: El verdadero valor
Sábado, 01 Jun 2019
CDMX
Redacción | Foto: Archivo
"...saber reconocer nuestras virtudes y aceptar nuestras..."
El pasado domingo en "La Florecita", Roberto Román nos dio un ejemplo de lo que es el verdadero valor en un ser humano. Y es que no es fácil darse cuenta de que el camino no va por allí, aceptar una realidad y decidir emprender otro sendero en la vida.
En un planeta taurino en el que muchos se engañan y siguen engañándose a sí mismos, resulta plausible el gesto de Roberto Román, un chamaco que siempre demostró entrega en los ruedos y carisma ante el público.
Sin embargo, en sus adentros, él se ha dado cuenta perfectamente que ser torero no es el trayecto a seguir en su vida, pues seguramente tendrá muchos otros talentos y ámbitos en los cuales destacar.
El toreo es muy duro y así queda de manifiesto paso a paso y palmo a palmo. Y solamente los que son honestos llegan a escalar peldaños importantes en la vida. Roberto Román lo ha hecho y creo, firmemente. que esta decisión deberían imitarla otros tantos que ya no dan para más en este complicado entorno.
Cuando se vio que no, pues no. Porque no vale la pena enchufarse en algo que no va a redituar ni en el plano personal ni en el plano profesional, por más duro que esto suene; siempre hay que ser honestos con nosotros mismos, reflexionar y tomar decisiones contundentes.
Decía San Agustín que son dos las peores cosas que le pueden suceder al ser humano. La primera es vivir una vida sin esperanzas; la segunda, que en lo personal creo, es la peor, es creer en una esperanza que no tiene fundamento. Con esta sentencia podemos resumir el sendero de toda una vida para buscar aquello en lo que de verdad se conjugue la actitud con la aptitud.
Cuando pasan las oportunidades y sin mencionar nombres específicos, hay que realizar ese proceso de introspección y sincerarse de cara al espejo. Reitero que este proceso deben llevarlo a cabo muchos que han emprendido el sendero de la tauromaquia pero que ya no dan para más y han desperdiciado oportunidades. Y eso que Roberto Román las había aprovechado, pero seguramente en su fuero interno se percató que esto no era ya para él.
De esta forma, más que ponerse en la cara del toro, el verdadero valor es saber reconocer nuestras virtudes y aceptar nuestras limitaciones. Siempre habrá diferentes circunstancias en la vida que nos lleven al éxito personal y profesional. El éxito no es otra cosa que sentirnos bien con nosotros mismos, podemos decir la realización personal y dejar una huella en todos aquellos que nos rodean. Así sea.
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