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Espuerta: ¿Desconexión?

Domingo, 03 Dic 2017    CDMX    Heriberto Murrieta | El Heraldo de México   
...quizá deba modificar la estrategia de sus temporadas mexicanas...

Después de 18 años haciendo temporadas en México, Pablo Hermoso de Mendoza se presentó el domingo pasado en la Temporada Grande y lo primero que llamó la atención fue que no convocó a tanto público como en otras ocasiones.

Es evidente que hay un desgaste. Se perdió el factor sorpresa. Esto no quiere decir que no pueda ofrecer en cualquier momento una de sus brillantes actuaciones, él que es el gran revulsivo histórico que el toreo a caballo necesitaba. Sin embargo, da la impresión de que dejó de ser novedoso. Brillaron sus recortes, su temple, su sentido del espectáculo, pero sus faenas no tuvieron calado en los tendidos.

El navarro parece saturado. Tanta actividad le está pasando factura. Puede ser que esté resintiendo el ajetreo. Quizá deba modificar la estrategia de sus temporadas mexicanas, pensando más en la calidad que en la cantidad. El toreo no puede ser nunca una actividad utilitaria.

Para colmo, cometió el mismo error que El Juli y Joselito Adame: le falló la elección del ganado. Prefirió una vacada de calidad pero muchas veces falta de raza, en lugar de una que pusiera a prueba su indiscutible capacidad. ¿Por qué no escogió dos toros mejor presentados de Los Encinos, por ejemplo? Con esa ganadería ha tenido grandes éxitos. Le salieron dos ejemplares suavotes de Bernaldo de Quirós y resultó muy difícil entusiasmar a la engarrotada clientela que aguantó, hasta donde pudo, el inclemente frío y el viento helado. Con toros sin transmisión ni pujanza es muy difícil proyectar lo que se lleva dentro.

¿Existe una desconexión entre Hermoso y el público de la Plaza México? El martes 12 de diciembre podremos saberlo.

Mención especial merece Arturo Saldívar. Después de varios meses donde parecía perderse, el diestro de Aguascalientes aprovechó cabalmente la bravura de un toro de Jaral de Peñas en una faena de extraordinaria importancia.

Garbanzo de a libra en un encierro que lamentablemente no funcionó, el toro de Jaral requería de un lidiador pleno, con argumentos y presencia de ánimo. Y ahí estaba Saldívar para ponerle la muleta por delante y pasárselo por la faja en pases de alta tensión. Triunfo legítimo y valioso del hidrocálido. De aquí hacia la consolidación.

En festejo donde Cayetano pasó de puntillas, Leo Valadez dejó una interesante y prometedora tarjeta de presentación. Grandes cualidades atesora el chamaco, entre ellas la inteligencia en la cara del toro. Resolvió la papeleta como un consagrado ante un toro que arrollaba y se movía por oleadas, sin centrarse en las telas. Tuvo el burel de la confirmación un comportamiento desorganizado, pero Leo se mostró como un oficiante organizado, que en ningún momento perdió los papeles o se vio desbordado.

En el último, cuando mucha gente se había marchado en busca del calentador más cercano, Valadez repitió color. Otra vez la firmeza y un plan de faena, a pesar de las pocas prestaciones de su grandullón antagonista. Será un gusto volverlo a ver por estos rumbos.

Cambio, a medias

Acaso previniendo el descontento del público, Enrique Ponce, Joselito Adame y El Payo cambiaron tres toros de Julio Delgado por otros tantos de Barralva para la corrida de esta tarde en el coso metropolitano. Pusieron entonces sus barbas a remojar. Pero fue un cambio a medias, porque le siguen apostando a la ganadería de Teófilo Gómez. Ya comentaremos en su momento el comportamiento de los “teófilos” que saltarán hoy a la arena de Insurgentes. 


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