El día de hoy extendemos una sincera felicitación a todos quienes han conservado esta hermosa expresión, la de la charrería, hermanada desde siglos atrás con la tauromaquia y donde ambas supieron convivir lo mismo en el ámbito urbano que en el rural. Al finalizar el siglo XIX ocurrió una natural separación que los llevó por distintos caminos.
Sin alejarse mantienen su cercanía conviviendo como sucede hoy, gracias a sólido convenio donde diversas organizaciones de una y otra se unen para preservar de diversas formas dichos legados.
Por tal motivo, en hallazgos que se van haciendo conforme investigo diversos materiales, he podido dar con unos versos que escribiera el recordado Enrique Guerrero, autor del “A-B-C- del toreo”, quien en 1938 dedicó un sentido poema a don Carlos Rincón Gallardo y Romero de Terreros, Marqués de Guadalupe, y que llevan el siguiente título y contenido:
Charro Gallardo y gentil.
Charro gallardo y gentil,
eres bizarro y marcial,
el tipo más varonil
y un emblema nacional.
Es tu sombrero jarano
con las alas de amplio vuelo
como un volcán mexicano
cuya copa apunta al cielo.
Y cuando el jarabe suena
en cualquier fiesta o verbena,
el sombrero galoneado
con áureo metal bordado
por mano mágica y fina,
sirve cual tapete de oro
al estuche verde loro
que guarda el pie de la china.
Tu chaqueta es recortada,
de alamares recamada
y colgajos de carnaza
con su filo bien plateado
y cuero color bronceado
cual fue tu gloriosa raza.
La regia botonadura
áurea o de impecable albura
que la belleza remata
del pantalón ajustado
franjas de cielo cuajado
con estrellas de oro y plata.
Zapatos rechinadores
de brillantes resplandores
tus espuelas de metal,
y atrás bordado un caballo
una herradura o un gallo
o tu escudo nacional.
Y la corbata encendida
que en tu pecho va prendida,
cual símbolo de bravura,
es de floridos vergeles
puño de rojos claveles
color de tu sangre pura.
Y cobijas a tu china
con una prenda divina
de los más vivos fulgores…
Prenda de mágico brillo
tu sarape de Saltillo
que al iris dio sus colores,
Charro gallardo y gentil,
el tipo más varonil…
que como el héroe Galeana
igual tira una mangana
con alarde de valor
al cañón de un invasor;
que al tañer de su guitarra
dice amoroso a su charra
-esbelta como una palma-
La sentida filigrana
De una canción mexicana
Que es la música del alma.
Que ama a su virgen morena,
a su china cuando es buena;
y es adalid en la guerra,
en la que estoico ha peleado
por otro amor muy sagrado,
el santo amor a su tierra.
Patria:
Tus gallardos y potentes
charros, fuertes y valientes,
te veneran con cariño;
pues el charro desde niño,
en un coro de rapaces
todas las vibrantes frases
de tu himno patrio sintió,
y si peligra tu suelo…
PIENSA OH PATRIA,
QUERIDA, QUE EL CIELO
UN SOLDADO EN CADA
HIJO TE DIO.
De nuevo, mi saludo y felicitación a quienes hoy defienden y conservan a la charrería mexicana.