Pablo Miramontes nació el 23 de mayo de 1964 en Tepic, Nayarit, hijo de José Pablo Miramontes Uribe y Leonor Zamudio Barraza. Sin raíces taurinas pero con mucha afición y gusto por la fiesta brava, empezó a conocer el "abc del toreo" en el año de 1973 en su ciudad natal con un grupo de toreros entre ellos el diestro y ganadero Paco Santoyo, que era el ídolo en todo el estado de Nayarit.
También se econtraba muy jovencito el novillero y después un figurón de los de plata Alfredo Acosta, además quien fuera maestro y su benefactor Antonio Carrasco, un novillero muy valiente y con percha agitanada.
Miramontes Zamudio comenta que era un niño muy inquieto y se le pegó a los toreros y les cayó muy bien a todos y le brindaron su amistad, y así empezó a ensayar de salón con ellos; agrega que después de semanas ellos volvieron a sus orígenes quedándose solo y además con el "bien de montera" entre sus venas. Al no aguantar mucho y al enterarse que existía una escuela taurina en la Ciudad de México, se dio a la fuga sin pensarla mucho.
Quien lo apoyó mucho fue Manuel Martínez, homónimo del maestro, y quien lo llevó e inscribió en la Escuela Taurina de Pepe Alameda, y comenta sobre ello: "Así empecé mis primeros sustos pegándole pases a las becerras que nos echaban en plaza de toros de Arroyo, en donde la escuela tenía sede, y el padrino de la misma fue don Mario Moreno `Cantinflas´, recordando que cada ocho días iba una figura del toreo; imagínate, para mi era Disneyworld, y ademas televisaban las clases por el Canal 8 y me veian en Tepic".
Al platicar con Pablo decía que su carrera novilleril fue interesante y como dice el dicho "que crecen los enanos y se acaba el circo", y a partir de secundaria el tema se complicó y en su casa le exigían estudios, ya que el único contacto con su familia era en vacaciones cuando se trasladaba a la ganadería de su amigo, el diestro Paco Santoyo.
Sus inicios de novillero como todos fue muy duro y caminar la legua asistiendo a muchas vacadas y ganaderías para que finalmente debutara como novillero la tarde del 28 de agosto de 1983 en el cortijo de la feria de León, en Guanajuato, y a partir de esa fecha a Pablo le pasó a lo que todos cuando andan esta profesión: ansiedad, mucha incertidumbre, poca jama (ya que el no era de aquí y ni de allá
"Comentó en su tiempo el señor Cutberto Pérez, cronista del periódico Ovaciones, lo siguiente: Así de novillero modesto pasó 9 años de su juventud luchando por ser matador de toros, toreó mucho y de todo, festivales, de sobresaliente, novilladas durísimas. Fueron tal vez 60 festejos oficiales y no oficiales, según los papeles, lo que si sé era la afición con la que siempre voy al toro ayer y hoy, cornadas y golpizas me sentía adelante y eran oficiales, corté orejas y rabos, estuve y fracasé en algunas tardes, en fin".
Miramontes Zamudio toreó de todo, desde un pueblo llamado Manuel Doblado hasta Acapulco, Querétaro, León, en su pueblo natal en donde hizo el paseíllo en 12 ocasiones, estuvo en Centroamérica y finalmente en la Monumental Plaza México en un jueves taurino el 24 de agosto de 1989, un cartel de seis novilleros con Eduardo Pastrana, Mauricio Flores, Alfredo Martinez, Carlos Alatorre y Antonio Sánchez, con un encierro de El Cerrito y un novillo de Venadero.
Pablo fue un torero con mucha percha y además muy valiente y mucha entrega; siempre se le ha admirado por su carisma y asimilo el toreo muy rápido, pero sintió que ser matador no era el camino conveniente a seguir ya que venían muy buenos chavales pisando fuerte y como dice él mismo: "Matadores que las pasaban canutas".
Al no querer ser matador aventó una moneda al aire y tratar de ser parte de la Union Mexicana de Picadores y Banderilleros, y se acercó al maestro de plata Alfredo Acosta, personaje muy respetado quien estuvo a las ordenes de maestros del toreo como Jorge Gutiérrez y comenta Pablo: "El maestro Acosta toreaba mucho, ganaba y vivía del toro; medité esto y dejé la alternativa y hacerme subalterno y mi maestro le dio mucho gusto y su apoyo incondicional y pues a darle como aspirante”.
Duró ocho meses como aspirante y se presentó la tarde del 13 de junio de 1991 en Tultitlan, Estado de México, y banderilleó los toros de Mariano Ramos. Al ver Benigno Carmona sus cualidades, lo apoyó mucho para "tomar la alternativa" como subalterno profesional el 9 de febrero de 1992 al examinarse banderilleando los seis toros de la tarde en donde actuaron Antonio Lomelín, Manolo Sánchez y Teodoro Gómez, con toros de Julio Moreno en el Palacio del Arte, de la ciudad de Morelia, Michoacán.
"Mi mejor experiencia fue ser parte de la cuadrilla de Alejandro Silveti en mis primeros años en esta hermosa carrera. Mi amistad con Pablo Labastida me unió al equipo del diestro Jerónimo Ramírez de Arellano y además en mis últimos dos años como subalterno el integrarme al equipo del matador Rafael Ortega, todos etupendos profesionales a los cuales les tengo gratitud y respeto", recordó.
Pablo Miramontes se siente muy orgulloso y satisfecho de su carrera, pues además estuvo a las ordenes de matadores de toros como Alfredo Lomelí, Fermín Spínola, José María Luévano, Paco Dóddoli y el español Antonio Barrera, con los cuales siempre estará agradecido.
Su retiro prematuro de los ruedos fue para descansar y ponerse en manos de los médicos por las lesiones de la rodilla derecha y el muslo izquierdo, y comenta lo siguiente: "Mi cuerpo me paró, más cuando empezó a pasar tarde tras tarde, feria a feria, y yo no me ponía bien. Empecé a tener ansiedad, estrés, tristeza y nostalgia, y me dolía más el espíritu que el cuerpo".
Luego ya con el pasar del tiempo mejoró mucho después de las operaciones y rehabilitaciones, y sigue hasta la fecha apoyando a la Fiesta.
Pablo Miramontes tiene muchos recuerdos y satisfacciones. Fue tesorero de la Union Mexicana de Picadores y Banderilleros del 2003 al 2006, siendo en dos periodos. Recibió 22 trofeos en su carrera como banderillero en plazas importantes del país, incluyendo en La Monumental México, pero el mejor trofeo ha sido el respeto y cariño de los profesionales, la familia taurina a su persona y además de haber formado y sacado adelante a su familia viviendo del toro.
Actualmente es profesor de la Academia Taurina de Guadalajara y para él es una bendición de Dios que lo hayan invitado a participar. El director es el matador de toros Óscar Rodríguez "El Sevillano",, y compañeros de enseñanza como el diestro Alfredo lomelí y el maestro de plata Diego Bricio.
Seguro estamos que su esposa Adriana y Juan Pablo, Sole Estefanía y José Francisco, están muy orgullosos de su protector José Pablo Miramontes Zamudio, un gran padre, que fue un maestro como subalterno y además, como dice la afición, un gran y mejor amigo.