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El comentario de Juan Antonio de Labra (audio)

Jueves, 02 Jun 2016    México, D.F.    Juan Antonio de Labra | Opinión     
Sobre la corriente animalista y su perversa influencia en la sociedad
La noticia de la muerte del gorila “Harambe” ha levantado una gran polvareda, pero a los empleados del zoológico de Cincinnati no les quedó más remedio que tomar la decisión de abatirlo a tiros, y salvar al niño de cuatro años que había caído en el sitio donde vivía el primate.

Se trata de una controversia en la que está de por medio la vida de un animal y la de un ser humano, y a pesar de que la lógica obliga a comprender la decisión de los guardias de seguridad del parque, hay quienes hubieran preferido la muerte del niño antes que la del gorila.

Asimismo, los animalistas se han organizado para hacer una recogida de firmas digital y pedir a las autoridades de Cincinnati que impongan una sanción a la madre del niño, algo que no va a ocurrir porque ella no incurrió en ningún delito, sino que la caída de su hijo a la fosa donde estaba el gorila sólo fue un lamentable accidente.

En todo caso deberían de sancionar al zoológico para que refuerce sus medidas de seguridad en áreas donde hay animales salvajes. Esto serviría también para que otros zoológicos del mundo hagan lo mismo, en aras de proteger a los visitantes.

Por otra parte, resulta irrisorio, pero también preocupante, leer la retahíla de estupideces que los defensores de los derechos de los animales expresan sobre lo que ha ocurrido en Cincinnati. Y quizá la reflexión más sensata alrededor de este asunto, sería que no existieran los zoológicos y se mantuviera una postura menos hipócrita en cuanto el trato que es preciso dar a los animales salvajes, aquellos que, como este gorila que nunca debió saltar a la fama, viven en su hábitat no obstante que se encuentren en peligro de extinción.

Porque tener un animal salvaje enjaulado con la mera finalidad de exhibirlo, resulta la mayor de las crueldades, y si de algo sirve hoy día Internet es para hacer más accesible el conocimiento acerca de estas especies a través de documentales y videos que están en distintos canales de la red. Otra opción es que aquella persona que tenga dinero suficiente, ganas y tiempo, vaya a buscarlos ahí donde viven, y así los podrá admirar en su entorno natural.

Pero lo verdaderamente alarmante, y cada día va en aumento, es esta corriente animalista desvirtuada e inconsciente, que siempre busca anteponer la vida de un animal a la de un ser humano, con una actitud irracional que lo acerca más a esos seres no pensantes que tanto se empeña en defender.


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