"Ha sido algo muy grande": Sebastián Castella
Jueves, 28 May 2015
México, D.F.
Juan Antonio de Labra | Foto: Archivo
Habla sobre su importante triunfo de ayer en Madrid
A menos de 24 horas luego de su importante triunfo en Madrid, el maestro Sebastián Castella sigue en una nube, soñando despierto con las embestidas de "Jabatillo", el toro de Alcurrucén al que cuajó una faena intensa y artística en la que pudo fluir como artista.
Y consciente de que la madurez que tiene, con el oficio bien aprendido, ahora se encuentra en una etapa de renovación de ilusiones, esas que le permitieron sacar sus sentimientos ante un público que se puso en pie desde la primera seria de la faena.
"Estoy feliz de la vida. Me siento satisfecho porque pude torear ese toro como a mí me gusta, y eso no es fácil que ocurra sobre todo en una plaza como Madrid. Pero ayer se dieron todas esas circunstancia para que ocurriera y la gente captó muy bien lo que yo estaba sintiendo. Así que volví a la plaza que me lo ha dado todo de esta manera es algo que deja una gran satisfacción".
Ya desde que apareció sobre la arena, "Jabatillo" había anunciado que podía ir a más, así que su lidia fue sucediéndose con esa suavidad que había tenido Sebastián en los vuelos de su capote durante el recibo, cuando toreó a la verónica. La clave fue tratar de mostrar las mejores virtudes del toro y sentir cada momento, según explica:
"Con un toro bravo como éste nunca se sabe adónde se sabe adónde se puede llegar, y siempre existe la incertidumbre de que la faena no pueda redondearse. Así que se preciso darle confianza, y ayer, Jabatillo fue un gran amigo, un colaborador perfecto para hacerme sentir el toreo que llevo dentro. Disfruté todo: el inicio de la faena, cuando se me arrancó de largo, los redondos y los naturales, porque lo pude torear con mucha largueza, y también los adornos finales. Hubo rotundidad en toda la obra y eso me tiene muy contento".
Por momentos parecía que esas tandas largas, de hasta diez muletazos, como la tuvo la del inicio del trasteo, semejaban la forma de entender la Fiesta en México, donde gustan las series con muchos pases, y que las faenas vayan siempre a más cuando sale un toro como el de Alcurrucén. Y Sebastián no hizo otra cosa que ofrecerle siempre la muleta por delante para gustarse y transmitir esa emoción tan suya, tan apasionada.
"Ahora que ya he conseguido muchas cosas en el toreo, y que estoy tratando de torear para mí, responsabilizado, pero ya sin la presión esa que a veces te atenaza y no te deja ser tú mismo como artista, voy a seguir intentando disfrutar cada tarde. Porque a estas alturas de mi carrera, eso es lo que creo que debo hacer para seguir ilusionado, procurando torear con placer y ver cómo esos sueños que tuve de niño vuelven a convertirse en realidad. Y eso ha sido algo muy grande".
Con una temporada muy significativa por delante, y las ganas de que este triunfo trascienda las fronteras, Sebastián Castella permanece en estado de gracia, consciente de que en el toreo es fundamental aprovechar la experiencia de un maestro, precisamente para ponerla al servicio del arte.
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