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Iván, Cruz, y Campo Bravo, triunfan en Riobamba

Sábado, 19 Abr 2014    Riobamba, Ecuador    Santiago Aguilar | Foto: Juan Pablo Aguilar   
Interesante tarde de feria

Una intensa tarde de toros completó la feria del Señor del Buen Suceso llevada a cabo en Riobamba, el generoso saldo de trofeos concedidos expresa las incidencias en el ruedo que calaron en un público entregado que reclamó y consiguió los premios para los toreros.

El caso es que Mariano Cruz Ordóñez e Iván Fandiño se repartieron un total de cinco orejas y un rabo en tanto que Javier Conde se marchó inédito de la plaza Raúl Dávalos; las reses con los hierros de Santa Martha, Campo Bravo y El Pinar de desigualadas hechuras y  comportamiento ofertaron complejas embestidas que exigieron las credenciales a sus lidiadores, excepción hecha del quinto de la tarde, “Sabueso” toro bravo que fue indultado. 

La diversidad de la materia prima no obstó para que Cruz y Fandiño abandonen la plaza a  hombros tras faenas de distinta arquitectura y fundamento técnico. La capacidad expresiva y entrega del ecuatoriano, contrastó con el poder muletero y valor del hispano. El primero se adjudicó el que con diferencia fue el mejor lote de la tarde, mientras que el segundo metió en vereda a un par de toros muy  complicados.

El tendido se desbordó de entusiasmo durante la lidia de “Sabueso” ejemplar que apenas irrumpió en el ruedo derrotó muy abajo en los burladeros para más tarde devorar los engaños con embestidas prontas y francas. 

No tardó en descubrir al toro Cruz Ordóñez pues su saludo capotero fue con las dos rodillas en tierra posición en la que llegó a torear por verónicas; el tercio de varas fue matizado por los quites del espada de turno y Fandiño que alternaron en verónicas y gaoneras.

Tras una veintena de lances de capote el toro llegó a la muleta rebosándose en cada acometida para permitir que Cruz muestre su tauromaquia en una faena intermitente que contó con muy buenos momentos en especial por la derecha, al final el público valoró la condición del astado y reclamó el perdón de su vida, las manoletinas y ayudados por alto epilogales tuvieron empaque y torería.

Con el astado de vuelta al chiquero apareció el alguacilillo para entregar los máximos trofeos al coleta riobambeño que además recibió un apéndice de su primero en el que sí estuvo sobre las condiciones de su oponente.

Ivan Fandiño cuenta con un gran cartel en el Ecuador, en cada una de sus actuaciones ha sabido demostrar profesionalidad manifestada en capacidad y determinación; el sábado sorteó un par de toros que imponían claridad de ideas y seguridad, condiciones en las cuales basaría su quehacer. 

Al tercero lanceó con despaciosidad a la verónica y quitó por altaneras; con la muleta en forma paciente le buscó las vueltas a un toro incierto, los derechazos finales fueron buenos como el espadazo entero con que firmó la faena para cortar una oreja.

El premio se repitió en el sexto, un toro tan fuerte como peligroso al que plantó cara para someterlo en muletazos extraídos uno a uno con seguridad y conocimiento, trabajo importante resuelto con otra gran estocada que le aseguraron la puerta grande.

Dos enemigos a contra estilo debió enfrentar Javier Conde, circunstancia presente en la incomodidad del torero a lo largo de toda la tarde. De su primero sacamos en limpio un par de bonitas verónicas y algún amago del toreo al natural. En el cuarto el malagueño realizó un esfuerzo mayor para alcanzar a dibujar algunos derechazos de mérito y tres vistosos pases de trinchera.

En la brega destacaron Juan José San Martín y Milton Calahorrano, en tanto que en banderillas se lucieron Héctor Congacho “El Moreno”, Carlos López y Javier Pacha “El Patatas”.

El grueso registro de orejas concedidas por el palco presidencial estuvo intrínsecamente ligado a la alegría popular propia de las fiestas de esta hermosa ciudad andina.


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