Los toreros españoles Enrique Ponce, Juan José Padilla, Manuel Diáz "El Cordobés", David Fandila "El Fandi", Iván Fandiño, el francés Sebastián Castella y los rejoneadores también hispanos, Pablo Hermoso de Mendoza y Manuel Manzanares, conforman la lista europea de lidiadores que se presentarán en la Feria de Quito de este año.
A este grupo se suma la nómina de diestros locales que participará del importante evento taurino.en ella constan Mariano Cruz Ordóñez, Álvaro Samper y Juan Francisco Hinojosa; esta decena de nombres conformarán los carteles de los seis festejos de abono, cuatro corridas de toros, una novillada y un festival, que se realizarán en el ruedo de Iñaquito entre el sábado 1 y el jueves 6 de diciembre.
En materia ganadera las más destacadas divisas del país presentarán sus productos, es el caso de Huagrahuasi, Triana, Mirafuente, Vistahermosa, Santa Coloma y Peñas Blancas, que nutrirán de toros y novillos al tradicional e importante ciclo.
A la hora de valorar la plantill de coletas, sin duda llama la atención la reparación en el ruedo equinoccial del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, considerado como el mejor torero a caballo de todos los tiempos, pues, en más de 20 años de trayectoria profesional, ha logrado revolucionar los conceptos fundamentales de la lidia ecuestre, recuperando el interés del público por el rejoneo y otorgándole nuevas categorías de arte y legitimidad.
Hermoso vino a torear a la Feria de Quito en los años 1998 y 1999, sumando un total de cinco actuaciones en las que exhibió su notable tauromaquia. Para su participación en la próxima feria Jesús del Gran Poder, se anticipa la presencia en Quito de su cuadra completa de caballos toreros entre los que sobresalen "Curro", "Dalí", "Estella", "Saramago" y "Unamuno", cabalgaduras especialistas en cada una de las suertes de esta espectacular lidia.
El suceso hípico taurino se completa con la presentación del joven Manuel Manzanares, nueva promesa que llega de la mano del maestro Hermoso de Mendoza para participar en la novillada y el festival que forman parte del serial taurino capitalino. Este novel jinete pertenece a una familia de profunda tradición taurina, ya que su abuelo, José Manzanares, fue banderillero; su padre, el famoso esapada José María, que está registrado en la historia de la fiesta de los toros como una inmensa figura que patentó la elegancia, la suavidad y la armonía para manejar los engaños, y su hermano José María, que en años recientes ha conseguido encumbrarse en la primera fila del toreo.
La diferencia de este Manzanares con sus antecesores taurinos, radica en que él se encaminó por el sendero del rejoneo y no del toreo a pie, lo que sin duda supone un añadido atractivo para la feria, pues será la primera vez que cruza el Atlántico, ya como matador de toros a caballo, para presentarse en una feria americana.
Repasando el inventario de figuras, es una novedad la participación de Juan José Padilla, el torero milagro que hace menos de un año vio cara a cara a la muerte al recibir una horrorosa cornada que le significó la pérdida de su ojo izquierdo, además de gravísimas lesiones en el cráneo y el rostro. Tras una sorprendente recuperación, el jerezano se volvió a vestir de luces apenas cinco meses después del aquel dramático percance, para emprender en una asombrosa campaña que le ha llevado por las ferias más importantes de España y Francia, donde ha cosechado grandes triunfos y cautivado al público por su gran voluntad de lucha.
Padilla, conocido como el "Ciclón de Jérez" por su enorme valor y solvencia a la hora de enfrentar toros de las llamadas ganaderías duras, volvió a los ruedos convertido en el "pirata", por el parche que cubre la zona de la lesión. Y no obstante la merma física que padece, su capacidad técnica, agregada a una mística y afición inagotables, le permitieron reinsertarse en los circuitos taurinos abriéndose espacio en privilegiados carteles.
Tras largos meses de una dolorosa y tenaz rehabilitación, se volvió a vestir de torero en la plaza de Olivenza en marzo de 2012. A la fecha, Padilla ha toreado alrededor de cincuenta corridas de toros y ha logrado ubicarse en la parte superior del escalafón de toreros, disputando, con El Fandi, el liderazgo del registro de corridas toreadas este año, confirmando así su categoría de torero de mayor interés para los públicos, que tarde a tarde, concurren a las plazas para mirar en acción a este hombre prodigioso, un auténtico vencedor en el toreo y en la vida.
En los carteles de la mitad del mundo constan, una vez más, los nombres de Enrique Ponce, El Fandi y Sebastián Castella, la trilogía de lidiadores más apreciada por los aficionados de Quito. El primero, por su condición de maestro consumado y torero de toda una época; el segundo, por su gran capacidad expresiva e incontestable entrega; y el tercero, por su toreo de zapatillas quietas y carisma. Lo cierto es que Ponce, Fandila y Castella, desde hace algunos años, son los toreros infaltables en la programación quiteña como resultado de su gancho popular y capacidad profesional.
Así las cosas, la Feria de Jesús del Gran Poder de este año supondrá un variopinto desfile de toreros por sus distintas personalidades y variadas tauromaquias, el caso es que por la arena equinoccial desfilarán maestros, figuras y un milagro, motivo por el que la afición de la capital del Ecuador ya se está frotando las manos.