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Desde el barrio: El escalafón de la crisis

Martes, 24 Jul 2012    Madrid, España    Paco Aguado | Opinión   
La columna de este martes
A veces, el tan denostado escalafón de matadores, ese que numera y organiza en orden decreciente sus cifras en la temporada, arroja datos elocuentes. De acuerdo que no sirve para jerarquizar el toreo, para señalar méritos y éxitos que no se valoran con números, pero sí para, por ejemplo, ver cómo van las cosas en la compleja campaña del 2012.

Es así como el descenso en el número global de festejos provocado por la crisis económica hace que El Fandi, "líder" del escalafón una vez concluida la feria de San Fermín, sumara sólo 29 actuaciones, por las 40 con que figuraba El Cordobés en cabeza de la tabla en las mismas fechas del 2007.

La proporción en la reducción de actuaciones del conjunto del escalafón con respecto al de hace cinco temporadas es a ojo de buen cubero de un cuarenta por ciento, como el de los propios festejos. Pero lo preocupante del dato no es tanto ese descenso sino el reparto en el escalafón de ese menor número de corridas, en tanto que ofrece un orden aún más "pervertido" del habitual desde que llegó la dictadura del número en los 90.

Es significativo comprobar cómo El Fandi, Juan José Padilla, El Cordobés y Paquirri –dentro del cajón de los "mediáticos"–, presentan a estas alturas casi, o sin casi, el doble de paseíllos que auténticas figuras como Morante de la Puebla, El Juli, Enrique Ponce o Miguel Ángel Perera.

Esta clara y ya dilatada perversión del orden lógico de las temporadas –habitualmente las verdaderas figuras torearon más que el resto–, presenta esta vez factores añadidos que la refuerzan, en especial el contencioso de las grandes empresas contra algunos toreros agrupados en el denominado G-10 en pro de un reparto distinto de los derechos de imagen.

Es así como, aparte percances que les restaron contratos, El Juli sólo sumaba 14 actuaciones hasta el 15 de julio, por ocho de Perera. En cambio, diestros como Alejandro Talavante y José María Manzanares, en el G-10 pero apoderados por empresarios, o al margen de esta guerra, como Sebastián Castella, se mantienen en el grupo de cabeza sólo afectados por la reducción de festejos general.

De este río revuelto de 2012, en cuestión de números, sacan tajada los toreros apoderados o "avalados" por la casa Matilla (El Fandi, Padilla, Cordobés, Paquirri…) que siguen estando en las ferias y acaparando corridas en plazas de tercera, o diestros con regularidad en el corte de orejas, como David Mora e Iván Fandiño, pero además con honorarios "asequibles" y poco problemáticos, tal es también el caso de El Cid.

A partir de la décima posición, el escalafón es un injusto caos, que iguala en números al heroico Javier Castaño con un Esaú Fernández de temporada periférica; a un pletórico Juli en guerra, con un Enrique Ponce en cura de desintoxicación del toreo; o a un Cayetano en declive con un Perera enrabietado, por no hablar de los pobres números que presentan toreros con méritos mucho mayores que varios de los que ocupan las posiciones más altas.

Hablamos de toreros cuajados como El Fundi, Antonio Ferrera, Fernando Robleño, Diego Urdiales, Sergio Aguilar, Miguel Abellán, Rubén Pinar, Uceda Leal… cuya única "pega" es querer cobrar razonablemente por jugarse la vida. Pero también, y esta es la grave ceguera del sistema, de jóvenes tan ilusionantes como Jiménez Fortes, Alberto Aguilar, David Galván, Arturo Saldívar, Antonio Nazaré, Miguel Ángel Delgado… que al señalado 15 de julio ni llegaban aún a diez paseíllos, incluso siendo apoderados algunos por grandes casas empresariales.

Preocupa el panorama del escalafón, por cuanto la que suponíamos y comprobamos tremenda criaba de nombres provocada por la crisis no está respetando a los mejores sino que está encauzada hacia los intereses de un oligopolio empresarial que sólo entiende de resultados económicos a corto plazo y del mantenimiento de su hegemonía en el negocio, aunque sea en precario.

Y mientras en la cabaña ganadera se vive un proceso similar y el escalafón de rejoneadores sólo se ve afectado por la reducción sin apenas disonancias, las conclusiones que arroja la lectura de la tabla de novilleros, derivadas de la brutal caída de festejos menores, son alarmantes: Conchi Ríos, la aspirante que figura en cabeza, no había toreado el 15 de julio ni la mitad de lo que lo había hecho Pepe Moral en 2007. Y sólo once novilleros habían llegado a los cinco festejos. Esa sí que es la vía de agua que de verdad puede hundir el barco.


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