Ruedo: Espuertas vacías
Miércoles, 30 May 2012
México, D.F.
Heriberto Murrieta | Récord
La columna de los miércoles
Ninguno de los toreros mexicanos que han actuado hasta el momento en la Feria de San Isidro ha cortado siquiera una oreja. Y aunque al momento de escribir estas líneas todavía falta la comparecencia del último de ellos (Ignacio Garibay), tras hacer un diagnóstico de la presencia nacional en el ciclo madrileño, parece inevitable que se presentará una afectación por culpa de la sequía.
Arturo Saldívar es quien estuvo más cerca de triunfar. El diestro de Aguascalientes pegó un grito y se hizo sentir. Lástima que tampoco tocara pelo.
La actuación de los mexicanos en términos generales ha sido buena a secas, sin dar esa nota alta que se necesita para impactar. Se justificaron, pero hasta ahí. De hecho, el tono fue menor que el del año pasado.
Yo no diría que ha sido un fracaso, pero la falta de triunfos perjudicará a nuestros coletudos a la hora de las negociaciones para presentarse en ruedos europeos en lo que resta del año. Asimismo, el número de compatriotas en la feria madrileña del año que viene seguramente bajará porque aumentarán las protestas por darles puestos que podrían destinarse a los españoles.
Juan Pablo, expedito
Una de las esperanzas más grandes la representaba Juan Pablo Sánchez, quien hizo el paseíllo en Las Ventas hace ocho días.
Juan Pablo confirmó que es fácil con las telas y claro de ideas para armar los planteamientos de sus faenas. Es evidente que le entra el toreo en la cabeza y no cabe duda que se desenvuelve con soltura, pero acaso le serviría darle más importancia a las cosas que hace en el ruedo porque por momentos, apegado a su natural desenfado, pareciera estar llenando un expediente de trámite, sin arrimar el alma, sin poner su acento en cada suerte.
Su involuntaria displicencia lo puede acabar alejando del público y del toreo esencial. En cambio, el don del temple que advertimos en él desde sus inicios, puede ser su vaso comunicante con la expresión artística y la conexión con los diletantes.
Desperdiciado
Y mientras que la nueva hornada hizo lo que pudo en Madrid, en México se anuncia una nueva retirada de un eterno aspirante a protagonizar grandes episodios: Jerónimo, que ya alguna vez se apartó por un tiempo de los ruedos. Este artista se cuece aparte hasta para llevar su carrera, que ha estado llena de instantes luminosos, desconcertantes intermitencias y alejamientos temporales. ¡Vaya desperdicio!
Jerónimo no ha sido un productor de faenas en serie ni un autómata mecanizado. Es impredecible y está fuertemente ligado al factor sorpresa. Vive intensamente y procura rodearse de un ambiente favorable cuando se prepara para una corrida. Pero como es extremadamente sensible, si algo o alguien pincha la delgada burbuja de la armonía, la ruptura le afecta demasiado, le quita el aire y el pecho se le oprime de la pesadumbre. Esa fragilidad lo pone al borde del derrumbe emocional, pero cuando sus estrellas se alinean, brota el sentimiento de un artista en estado puro.
A veces hay que quitarle al toreo toda lógica y entenderlo como un oficio profundamente humano para poder descifrar a un artista como Jerónimo, tan disperso y flotante como espiritual y apasionado en su interpretación del toreo. ¿Será el adiós definitivo?
Comparte la noticia