Un encastado encierro de Mondoñedo dejó como triunfadores a los toreros Pepe Manrique y Ramsés, que cortaron una oreja cada uno y perdieron otra más por sus fallos a espadas, esto en la primera corrida de la temporada en Bogotá.
Ramsés mostró un importante nivel ante dos toros que tuvieron buena movilidad y casta. En el segundo de la tarde llevó la faena de menos a más a un toro que de salida no transmitió, pero que en la muleta se dejó y mucho, aguantando una cantidad cuando el toro quizo pararse en la mitad del viaje.
Muy firme con la derecha y logrando que el público se interesara en su faena con la mano izquierda a pesar de que por allí el toro protestó. No bastó la estocada perpendicular y debió utilizar el descabello, por lo que perdió una oreja, pero fue invitado a saludar.
En el quinto de la tarde estuvo muy valiente Ramsés, asentado con las dos manos en un trasteo de muchos recursos. Largo trazo con la derecha, firme en los toques y técnico cuando el toro tuvo docilidad. De nuevo aguantó el final deslucido del toro que quizo rajarse, a pesar de haberse venido a más en la faena de muleta.
Un torero que llegó a cumplir este compromiso con apenas dos corridas en el año y dejó un muy buen sabor y la idea de que merece mejor suerte con las empresas responsables de las grandes ferias colombianas.
Pepe Manrique aprovechó el buen lote que le correspondió y dejó dos faenas en las que primó la ligazón. En el que abrió plaza se destacó lo realizado sobre el pitón derecho, por el que se vio seguro y el toro permitió ligar las series. El pitón izquierdo, menos potable solamente dejó ver la buena voluntad del torero. Su desacierto con los aceros dejó todo en silencio.
El cuarto fue un toro extraño, manso, con tendencia a tablas y peligroso de salida, que impidió lucimiento con el capote, se comportó muy mal en el primer tercio y en banderillas no se dejó. Poco dábamos por la faena y un cambio en el toro, pero la decisión acertada de Pepe de no irse a los terrenos que el toro en principio sugirió, y en cambio llevarlo a los medios, fue lo que permitió que el toro sacara su fondo, de toro bravo y con mucha transmisión.
Por ambos pitones permitió la ligazón, en series largas y de temple. Inteligente faena en los medios que hizo que el aparentemente manso rompiera, acierta al primer intento de descabello después de una buena estocada arriba, lo que le permitió pasear un trofeo.
Mala fortuna la de Juan Solanilla, a quien le correspondió el lote más difícil del encierro. Al tercero pudo torearlo a gusto con el capote del tercio a los medios con templadas verónicas y buenas medias de remate por ambos lados, bueno también el corto quite por chicuelinas y larga a una mano.
Con la muleta solamente algunos buenos muletazos por el pitón derecho sin lograr que la faena tome vuelo. El toro que transmitía poco pidió credenciales, pero Solanilla, que lo intentó, aún no tiene las condiciones de lidiador que le puede a los difíciles.
En el último, estuvo a punto de escuchar el tercer aviso del que se salvó por tres segundos. Pasó muchos trabajos Solanilla que tuvo voluntad, insuficiente para lidiar al manso de Mondoñedo. El primer aviso se escuchó luego de cinco pinchazos; sin lograr meter aún la espada, después del sexto pinchazo y media estocada, llegó el segundo aviso en el intento por descabellar.