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Juan Pablo mantiene su racha triunfal (fotos)

Domingo, 16 Ene 2011    Mérida, Yuc.    Juan Álvarez | Foto: Roberto Espitia          
Cortó dos orejas en la corrida de Mérida

La madurez y reposo de Zotoluco; la entrega y clase de Castella y la frescura y empaque de Juan Pablo Sánchez, saldaron con cuatro orejas la cuarta corrida de la temporada en la plaza Monumental de Mérida, tarde en la que éste último salió a hombros al irse por delante a sus alternantes.

Una corrida atractiva donde las haya fue la protagonizada por los alternantes de esta tarde, la ganadería de Bernaldo de Quirós que envió un encierro de buena presencia, destacando cuatro de ellos por su calidad, sin dejar de lado la actuación del juez de plaza Adrián Flores que, poniendo las cosas en su lugar, denegó de manera acertada sendas orejas tras las faenas a los dos primeros, con el válido argumento de dos estacadas bajas.

Así, el triunfador de la tarde fue el hidrocálido Juan Pablo Sánchez, joven torero que inicia su temporada mexicana arreando y confirmando el porqué de sus éxitos en España y Francia,  y que esta tarde reafirmó que se trata de una verdadera promesa de nuestra torería.

Por lo pronto, hoy se les fue por arriba a dos figuras consagradas, merced a una tarde entregada, llena de frescura y empaque, sobre todo en la faena con su segundo, con el que se mostró a fondo como un torero con escuela, en pleno proceso de formación, pero destacadas maneras, que de inmediato fueron reconocidas por los aficionados.

Con ese segundo de su lote,  el torero de Aguascalientes se prodigó en derechazos y naturales de inicio con un toro entregado que; no obstante, amagó con rajarse, reculando en todo momento y así lo entendió el torero, quien terminó cuajando al de Javier Bernaldo en toriles, con muletazos de largo trazo y buena factura, con la gente totalmente de su lado, tras una faena que destacó con un guión sacado sobre la marcha.

El de Aguascalientes destacó entonces por su frescura y empaque, pero también la mente clara para entender  terrenos y distancias, por lo que luego de certera estocada, terminó por pasear las dos orejas.

Con su primero, un toro que le costaba desplazarse acusando problemas en los cuartos traseros, lo intentó, más poco hubo para contar en casa.

Por lo que toca a Zotoluco, llamó la atenciòn su empecinamiento por el reposo. Con la cabeza clara de que disminuirá a la mitad sus festejos durante toda esta temporada, producto de la estrategia de su nueva administración que ha anunciado que optará por la calidad, el de Azcapotzalco puso su cuota, asomándose con la bandera de la cadencia y madurez, toreando con mayor gusto, vaya.

Con su primero, un toro de sobrada calidad, pero al que le faltó un punto de fuerza, dio paso a una faena de buen corte, de toreo cadencioso y sin prisas, insistimos, dando paso a su nueva faceta. Una lástima la estocada caída, que le privó de una oreja.

Con su segundo, un toro diferente en tipo al de sus hermanos, el más rematado de los de lidia ordinaria pero que también tuvo calidad, se dio a correrle la mano por ambos lados para una faena estructurada y de buen gusto. Muy entregados el toro y el torero quien, ahora sí, mató de media en sitio y un descabello, para pasear merecido trofeo.

El francés Sebastián Castella alcanzó sus mejores momentos con el primero de su lote. El toro, al igual que el abre plaza tuvo calidad, pero poca fuerza. Eso sí, la suficiente para observar a un torero inspirado, echado para adelante, hasta plasmar pinceladas de subida torería como el cambiado por la espalda aguantando enormidades, con las zapatillas clavadas en la arena al inicio de una tanda, los cambios de mano rematados por debajo de la pala del pitón, sin dejar de lado una dosantina de vuelta entera.

Vaya, detalles de subido tono y muletazos de buen trazo que, sin embargo, no fueron coronados de manera acertada con la espada, pues se le fue la mano abajo. Con su segundo, el toro menos potable del encierro, apenas y lo intentó por lo que hubo de anunciar uno de regalo.

Con ese, apenas y alcanzó a esbozar faena. El toro, corto de cuello y montado de pitones, poco se prestó para el lucimiento, por lo que el torero galo dio paso a una labor  con base en arrestos y muletazos entre intermitencias. Lo mejor, la estocada, por lo que al final le otorgaron una oreja.

Mención aparte merece el juez de plaza Adrián Flores, quien aguantó estoico la ola de reclamos de un grupo de villamelones, que pedían de manera vehemente que se premiaran las dos primeras faenas, coronadas de dos estocadas defectuosas.

Hoy, el usía recordó que desde el palco también se enseña a quienes acuden a la plaza, que las orejas se ganan con las faenas, pero se cortan con la espada, y de estocadas de buena colocacón y meritoria ejecución. Al fina, se vivió una tarde de las que hacen afición.

Ficha

Cuarta corrida de la temporada. Entrada casi lleno. Se lidiaron siete toros de Bernaldo de Quirós, el 7o. como regalo, de buena presencia, destacando cuatro de ellos por su calidad. Pesos: 486, 524, 506, 518, 530, 514 y 512 kilos. Eulalio López "Zotoluco" (azul pavo y oro): Ovación y una oreja. Sebastián Castella (violeta y oro): Ovación, silencio y oreja. Juan Pablo Sánchez (obispo y oro): Palmas y dos orejas. De las cuadrillas sobresalieron los banderilleros Gustavo Campos y Raúl Bacelis.


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