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Juli dicta cátedra e inmortaliza a "Balsero" (fotos)

Jueves, 30 Dic 2010    Cali, Colombia    Rodrigo Arruego I Especial          
Cuajó una sensacional faena que derivó en el indulto del ejemplar

Julián López "El Juli" escribió gran parte de su nombre en el trofeo del Señor de los Cristales pues, en esta segunda tarde volvió a ser arrolladora, por ambición, pero sobre todo por la admirable técnica de su toreo.


Esa tauromaquia, que cada vez genera admiración, llevó a "Balsero", segundo de la tarde, al umbral de la inmortalidad. La muleta de El Juli, tan poderosa, de trazo largo, de toques precisos, de suertes arrebatadas, y porque no, de variedad cuando el público lo aclamaba, esta vez consiguió que un toro de serio trapío, de hechuras ideales, y con transmisión en sus embestidas, se llevara el premio de su vida: el indulto.


 La faena, que inició con la habitual soltura del capote, elevó sus niveles con la muleta. Las tres primeras series en redondo, fueron la cota, porque allí hubo toreo de quilates, poderoso y de una largura admirable. Luego la conexión con un público ávido de emociones, y sin importar que el toro echara miradas para los adentros, pues además, en esas circunstancias, El Juli aprovechaba para interpretar suertes muy arrebatadas.


La del quinto fue una lección de afición, de responsabilidad ante el más alto y zancón de la tarde. Un torero que nunca se aburrió, y de un poso con muy poco fondo, sacó las únicas gotas posibles. Quizás sólo Julián las podría haber sacado. 


El Cid se llevó una oreja en el sexto. Un trofeo que, si quiso premiar algo, fue la actitud de no renunciar ante complejas circunstancias, porque ese toreo que tanto se le ha valorado al sevillano fue el gran ausente. En el tercero, un toro muy serio y de hechuras armónicas, que fue muy difícil, el torero no se sintió cómodo.


Pepe Manrique tuvo un toro manejable. Su primero, también muy serio, se movía y embestía con el defecto de echar la cara arriba. Las cosas parecían coger vuelo en una serie donde el torero caminaba por el sendero del gusto, pero una cogida cambió el rumbo. Con la taleguilla hecha trisas, y con una paliza encima, Manrique dio la cara, pero no alcanzó el nivel de esa buena serie.


En el cuarto, también interesante, Manrique pisó sus terrenos y en esa tónica consiguió ligar un par de series. El público andaba en otro barullo, y tampoco valoró la buena tarde que el colombiano dio con la espada.   

Ficha

Cali, Colombia. Plaza de toros de "Cañaveralejo". Cuarta corrida de la Feria de Cali. Unos 12 mil espectadores. Se lidiaron seis toros de Las Ventas del Espíritu Santo, de ejemplar.  Pesos: 516, 450, 450, 492, 520 y 510 kilos. Pepe Manrique (espuma de mar y oro): Palmas y silencio. El Juli (berenjena y oro): Dos orejas simbólicas y palmas. El Cid (malva y oro): Palmas y oreja. Sensacional brega de James Peña al cuarto y gran tarde lidiadora de El Boni y Álex Benavides, ambos de la cuadrilla de El Cid.  Saludaron Ricardo Santana y Raúl Morales.


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