La tarde de hoy en Guadalajara debió cosechar cinco orejas al menos, y culminó con la decisión de un jurado para definir quien iba a lidiar el sexto de la tarde: César Ruiz, quien a la postre sería el acreedor al tradicional trofeo "Manuel Capetillo" y un capote de paseo bordado por el prestigiado sastre de toreros César Gutiérrez, novillero tapatío en retiro.
César Ruiz lidió al segundo de la tarde, "Mariachi”, un bonito cárdeno bragado, axiblanco, apretado de cuerna. Lo recibió con una larga afarolada de hinojos en el centro del ruedo, y tres de pie ya en tablas. Después lo bregó con acierto para hacerse del morito y enseguida cuajar lances de esos de quijada clavada en el pecho.
Colocó al de Marrón en el caballo por tapatías, para ser testigo de un castigo breve. Cubrió el tercio de banderillas de forma espectacular; cogió dos pares, uno lo dejó en el morrillo al violín y el otro en un cuarteo muy ceñido. Para el cierre del tercio, partió las banderillas, a mi parecer demasiado cortas, pero así se la jugó en un apretadísimo par al quiebro en tablas. La parroquia, simplemente, vuelta loca.
Para comenzar el tercio de muerte, realizó dos péndulos con remate. Luego toreó con la mano derecha en series en los medios, a pesar de la poca fuerza del novillo, y concluyó su labor con series por derecha a pies juntos, rematadas con una arrucina y el de pecho a cámara lenta. Con la espada señaló un pinchazo, y más tarde una entera delanterilla que bastó, para ser llamado a escuchar una ovación en el tercio.
Con el sexto de la tarde, "Zapatero", otro bonito cárdeno claro, Ruiz lo recibió con aquel lance creado por El Pana -el capote en la espalda y de hinojos abrirlo. Ya de pie, con más voluntad que éxito por la poca fuerza del morito, un par de lances fundamentales.
Llevó el toro al caballo con un muy ovacionado quite por las afueras. El quite fue por navarras. También en este sexto cubrió el tercio de banderillas. El primero fue de dentro fuera al cuarteo por el lado izquierdo, el segundo por el lado contrario, pero al clavar solo un palo, improvisó al violín para dejar el segundo palo, para escuchar palmas del público.
El tercero comenzó andando despacio César desde el centro del ruedo para llegar, con ese paso lento a la mismísima cara del burel y en ese cortísimo terreno dejar un par al cuarteo en todo lo alto.
Con la muleta empezó por bajo rematando por alto con una rodilla flexionada la que luego descansó en la arena llevando al novillo hasta el centro del redondel. Zapatero es noble, es pronto, es obediente, pero no es emotivo, lo que, a pesar de la buena labor de Ruiz, no fue propicio para que la faena, como merecía, tomara mayor altura. Cerró su labor por sanjuaneras. Luego tres pinchazos y una entera que por fin bastó. Así terminó el festejo.
Abrió plaza el tapatío Alejandro Fernández, quien ratificó el buen momento por el que atraviesa. Con la pañosa era difícil bajarle mucho la mano, porque "Tequilero" doblaba las manos. Alejandro lo llevó con mucha templanza, incluso le dio tiempo y distancia, pero no fue suficiente. A pesar de lo bien que toreó Fernández, incluso acompañado por la cada vez más exigente música en la "Nuevo Progreso", no fue posible elevar el nivel del trasteo.
Se dio, incluso el lujo, de una tercia de dosantinas y su remate. Vinieron tres pinchazos, y un golpe con la espada corta. Ovación en el tercio. Otra buena actuación del paisano Alejandro Fernández.
Emilio Ricaud es un buen torero. Hoy lo ratificó el hidrocálido, quien no tuvo mucha suerte con lo que se llevó en el sorteo, pero el público reconoció su empeño y voluntad que topó contra la poca emotividad de "Orfebre". Mató de una estocada entera, un tanto delantera y escuchó palmas.
"Perlito", que correspondió en cuarto lugar a Cristóbal Arenas "El Maletilla", al que le había dado algunos lances, se derrumbó varias veces, por lo que atinadamente, el palco de la autoridad lo regresó a los corrales. En su lugar se lidió "Charrito", un negro entrepelado con 445 kilos en los lomos, pero que no se prestó para el toreo de capote.
En el tercio de muerte, El Maletilla se hizo toreramente del novillo por abajo con una rodilla flexionada. Un joven con el rodaje del hidalguense y un novillo con las virtudes del de Marrón, fueron los ingredientes de una faena del gusto de los tendidos. Rubricó su buena faena muy quieto, con muletazos por alto. Lástima del pinchazo hondo que el novillo escupió. Al final escuchó una sentida ovación por una labor tan torera.
A la buena torera gaditana Miriam Cabas, le correspondió, en quinto lugar, "Zapopano", que de salida hizo cositas de manso, como rehuir los capotes e irse a las tablas. Pero Miriam no se amilanó, sin que lo sujetó para ejecutar lances muy aplaudidos.
Con la muleta, no limitó Cabas su disposición, pero el novillo comenzó a cortar el viaje, lo que le dificultó el trasteo a la torera. Se fue detrás de la espada con mucha convicción, pero dejó una estocada muy tendida. Intentó finalizar la lidia con la de cruceta, pero falló en múltiples intentos, para escuchar un aviso, y esto vino a emborronar su esforzada labor.