Juan Ortega ya está nuevamente en México para retomar su temporada 2026, la que dejó en pausa en su última comparecencia en la Feria de Aguascalientes, donde vino a torear el pasado 1 de mayo, y este fin de semana tendrá una nueva oportunidad de seguir cincelando su perfil de "torero consentido", pues está anunciado el sábado en Tlaxcala y el domingo en "Cinco Villas".
Pausado en su hablar, profundo en su pensar, Ortega se expresa como torea: despacio, sin prisas, con la sinceridad de quien sabe paladear cada una de las palabras que brotan con espontaneidad, como su toreo.
"Aquí me siento muy bien. La gente me trata con cariño, y eso me llena de satisfacción y compromiso, también. Porque nunca antes había hecho ninguna actividad con la afición, y esas cinco horas que eché ayer en Chapultepec con los aficionados, fueron bonitas. Pensar que hay personas que se entusiasman con mi forma de torear me motiva mucho a seguir adelante", comentó.
Y es que ayer en el claro donde antiguamente hervía de toreo de salón, trastos viejos, gorrillas sudadas, picardía y solera, fue el lugar adonde el sevillano citó a sus partidarios –de antes, de ahora, o futuros, posiblemente también– para obsequiar fotografías con su autógrafo y unas camisetas que volaron como pan caliente.
El encuentro fue fructífero y muy agradable para todos, por lo que Juan espera que esas "buenas vibras" permanezcan en los días por venir, y que los toros, tanto de Las Huertas, en Tlaxcala, como los de Montecristo, en "Cinco Villas", le embistan para seguir soñando el toreo...
"El toro de México no es fácil de comprender, y hay que esperarlo mucho, sentirlo, verlo venir tan despacio para luego meterlo en la muleta en el momento del embroque. No es fácil torearlo, aunque sin conocerlo pareciera que sí lo es. Y cuando un toro embiste así y te acoplas con él, el sentimiento y la proyección a la gente es algo que da gusto vivir en la plaza".
De estas faenas puntuales que Juan Ortega ha podido paladear en México recuerdo mucho una de León con un toro de Fernando de la Mora, y aunque ahora el coso de Insurgentes está cerrado, su deseo es seguir abriéndose camino en otras plazas para convertirse en un toreo del agrado del público.
"Cada uno hace lo que sabe y lo que puede delante del toro. Soy fiel a un concepto y no puedo traicionarme, por más que muchas veces el triunfo no llegue. No he salido a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, ni tampoco por la Puerta del Príncipe de Sevilla, pero no es algo que me obsesione. Algún día sucederá, y mientras tanto yo seguiré en la búsqueda de madurar como torero y como artista para tratar de dejar huella en la gente", finalizó.