Manolete a 79 años de su muerte
Sábado, 29 Ago 2026
CDMX
Antonio Casanueva | Foto: Archivo
"...Aquel cordobés serio, delgado, de expresión triste..."
Manuel Rodríguez "Manolete" murió el 29 de agosto de 1947, un día como hoy hace 79 años. Se calcula que se han escrito alrededor de cuatrocientos libros sobre su vida y su mito. Pocos toreros han provocado una bibliografía semejante. A pesar de todo lo escrito, Manolete sigue provocando preguntas.
Todavía se debate si Manolete toreaba "bien" o "mal". Se discuten su colocación, la forma de cargar la suerte y la ejecución de algunos muletazos. Que esas cuestiones permanezcan abiertas tanto tiempo después de su muerte dice mucho de su vigencia. De algún modo, Manolete sigue toreando.
La discusión tiene una explicación. Recibió una tauromaquia que venía transformándose con Guerrita, Gallito, Chicuelo y Armillita. Llevó el toreo en línea y en redondo a una expresión que acabaría marcando a las siguientes generaciones. También dio a sus faenas un orden reconocible: comenzaba muchas veces con estatuarios, seguía con tandas en redondo y naturales ligados, y remataba con las manoletinas antes de entrar a matar. Esa estructura, con variaciones, todavía resulta familiar en cualquier plaza.
Las mismas características que hicieron distinto a Manolete provocaron críticas que todavía perduran. Se le reprocha su colocación, el perfil y, sobre todo, que no adelantara la pierna contraria al citar. José María Micó ha explicado, a propósito de la literatura, que una gran creación puede cambiar nuestra manera de leer lo anterior. El canon, visto así, no permanece inmóvil: incorpora aquello que alguna vez se apartó de él. Parte de lo que se reprochó a Manolete acabó formando parte del lenguaje taurino. Después ya no se pudo torear como si no hubiera existido.
La influencia de Manolete no depende de la imitación. Un torero puede colocarse de otra manera y perseguir una estética muy distinta, pero concebir la faena desde principios que él ayudó a establecer. Su herencia sobrevivió así a su propia estética.
Aquel cordobés serio, delgado, de expresión triste, murió a los treinta años, después de ocho como matador de toros, pues tomó la alternativa en 1939. Tuvo tiempo suficiente para dejar su huella en el toreo y demasiado poco para envejecer con él.
Han pasado 79 años y algunas de las discusiones que provocó Manolete siguen abiertas. Quizá por eso los cuatrocientos libros no han bastado. Todavía discutimos si Manolete adelantaba suficientemente la pierna, si cargaba la suerte o si toreaba demasiado de perfil. Mientras lo hacemos, seguimos utilizando un lenguaje taurino que lleva su huella.
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