Banners
Banners

Las cuatro corridas mundialistas del 86

Martes, 16 Jun 2026    CDMX    Juan Antonio de Labra | Infograma: LM   
El doctor Alfonso Gaona programó cuatro corridas en la Plaza México
El furor que provoca el Mundial de Futbol, y más cuando se disputa en casa, aunque en esta ocasión no completo, trae algunos recuerdos relacionados con la fiesta de los toros, pues se trata de dos aficiones que siempre han ido de la mano o han transitado de ida y vuelta, ya que hay personajes del futbol que han disfrutado de los toros y viceversa.

Todavía se recuerda con añoranza una costumbre muy extendida entre la afición capitalina, que acudía al Estadio de la Ciudad de los Deportes a ver jugar al Atlante al mediodía, y al terminar el partido, tras la visita obligada a los puestos de tacos y antojitos, se metía en la Plaza México a disfrutar de una corrida, en un día completo de emociones.

Con su agudo sentido de la oportunidad, el doctor Alfonso Gaona organizó cuatro corridas de toros durante el Mundial de México 86, que tuvieron lugar en los cuatro domingos del mes de junio. En los mismos días se disputaron en el Estadio Azteca (nueve) y el Estadio Universitario (cuatro) los 13 partidos de aquella justa mundialista en la capital.

Futbol al mediodía y toros por la tarde...

Las corridas de toros que organizó el doctor Gaona tuvieron lugar los domingos 1, 8, 15 y 22 de junio, dejando sin festejo el último domingo del mes, ya que ese día se jugó la final del campeonato del mundo en el Estadio Azteca. Aquel día ganó Argentina 3-2 a Alemania, y fue la consagración de Diego Armando Maradona, "El diez que fue dios", como lo califica, con un ingenioso juego de letras, Raúl Orvañanos en su libro autobiográfico publicado recientemente.

En la corrida del domingo 1 actuaron Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea", como se le anunciaba entonces, Jorge Gutiérrez y Luis Fernando Sánchez, con toros de San Francisco de Asís, propiedad de don Juan Hernández, el inventor de las famosas "Gaoneras", que esa tarde no embistieron y se montó una sonora bronca.

El festejo transcurrió sin demasiado brillo hasta que saltó a la arena un toro de regalo, bautizado como "Fistol", al que el torero acalitano le tumbó las orejas, sin importar la estocada, que quedó caída, en este tiempo en que el padre de Diego Sánchez apenas tenía dos años de alternativa.

Jorge Gutiérrez triunfa con "Viajero"

El domingo 8 hicieron el paseíllo Antonio Lomelín, y repitieron el maestro Capea y Gutiérrez, para lidiar un encierro de Xajay. El salmantino le cortó una oreja a “Pedregoso”, tras cuajarlo con el capote, y Jorge hizo una entonada faena y obtuvo dos apéndices de "Viajero", por lo que el festejo se saldó con una salida a hombros para el torero de Tula, cuya carrera venía en acenso.

El domingo 15 torearon Antonio Lomelín, el sevillano Pepe Luis Vargas y César Pastor, con toros de Celia Barbabosa, y los tres se fueron de vacío, mientras que el siguiente domingo, el 22, tampoco ocurrió nada relevante con la terna que compusieron Nimeño II, el propio Pastor y Manolo Mejía, quienes enfrentaron una corrida de Rancho Seco que no fue fácil.

El detalle negativo de la tarde le ocurrió al rejoneador Jorge Hernández Andrés, que sufrió una aparatosa caída y resultó conmocionado.

Esta fue la única corrida de las cuatro que coincidió con un juego de la Selección Mexicana, que ese mediodía había vencido 2-0 a Bulgaria, uno de los cuales fue el famoso gol anotado de media tijera por Manuel Negrete. Y el domingo 22, por la mañana, Argentina había vencido a Inglaterra 2-0, en aquel inolvidable partido de Cuartos de Final cuando el gol del irreverente "Pelusa" fue obra de "la mano de Dios", como él mismo lo bautizó con su consabida picardía.

De esta guisa, en las cuatro corridas sólo "anotaron" Luis Fernando Sánchez, El Capea y Gutiérrez, al repartirse cinco orejas.

Un promedio de 18 mil personas por tarde

Al margen de los resultados de estos festejos en el plano artístico, lo más interesante es observar las entradas de público que hubo en el coso de Insurgentes en esas cuatro fechas, con un promedio de unas 20 mil personas por corrida.

En la actualidad sería impensable, para cualquier empresario taurino, programar una corrida de toros el mismo día que se juega, a 15 kilómetros de distancia, un partido del Mundial, independientemente de los equipos anunciados.

En aquel entonces la capital del país sólo tenía 15 millones de habitantes (contando la zona conurbada del Estado de México), pero eran otros tiempos en los que había público para todos los eventos, posiblemente porque no existía tal diversidad de ocio de estos días, ni los increíbles avances tecnológicos que permiten disfrutar de tantas cosas arrellanado en el sofá de la sala, sin salir de casa.


Comparte la noticia