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Sánchez: Temple a la mexicana

Sábado, 25 Abr 2026    AGS., Ags.    Juan Antonio de Labra | Enviado           
Cuajó un toro de Santa Fe del Campo, en tarde de una oreja para Héctor
Con una faena repleta de actitud, claridad de ideas, y su consabido temple –la magia del acoplamiento–, Juan Pablo Sánchez cuajó a un estupendo toro de Santa Fe del Campo bautizado como "Triguero"; un cuatreño que embistió despacio, casi "de salón", y aunque tenía la fuerza medida, en manos del torero de dinastía se afianzó a la arena para sacar un gran fondo de calidad, la del toro mexicano cuando sale bueno y suele ir a más.

Y si es verdad que a "Triguero" le faltó un punto de mayor transmisión –la chispa siempre emocionante de la bravura encastada– por otra parte, tuvo ese magnífico acudir a la muleta una y otra vez, con la mirada puesta en la tela roja y gastada –es viejita la muleta de Juan Pablo, pero muy torera, y dice que le trae suerte– consiguió torearlo a placer con un acusado concepto de los tiempos, la colocación y las pausas, echando mano de su madurez técnica y ahora, también, expresiva.

Pero a eso hay que añadir sentimiento, el del hombre pleno en distintos sentidos de la vida, que todavía tiene cuerda para seguir en la pelea, en una Fiesta nada fácil con toreros nuevos que salen y arrean, como el caso de su gran amigo –hoy su rival, por supuesto– Héctor Gutiérrez, que ya a esas alturas de la tarde ya tenía una oreja en la espuerta.

Los naturales de Juan Pablo fueron en redondo, toreando con suavidad y mimo en una auténtica clase de cómo no derribar a un toro que embiste despacio y con el grado de sometimiento justo para que no vaya a su aire y se motivó en seguir la muleta una y otra vez.

Su temple cautivó a la afición de Aguascalientes desde el quite, breve, por tafalleras que remató con una larga, y luego en el comienzo de la faena, de rodillas, en los medios, toreando con pasmosa elegancia, no obstante que en dicha posición resulta harto difícil. Luego vino el rítmico concierto de naturales, lo mejor sin duda de una obra estructurada concisa y maciza, que brindó al ganadero José Manuel Gómez a través de los micrófonos de la televisión.

Y cuando tendía el triunfo grande en la punta de la espada, un par de pinchazos echaron por tierra el corte de trofeos. No obstante, ahí quedó su obra, como un modelo de bien torear, sí señor, que se llevará a la tumba ante una afición, la de su tierra, que siempre lo ha mirado con lupa y ante la que no ha sido fácil llegar a este nivel de conexión.

La otra faena de la tarde la hizo Héctor Gutiérrez, que viene pisando con una seguridad pasmosa, pues se encuentra en ese momento dulce que muchas veces llega a la carrera de un torero con tanta proyección. Y como ya lo había hecho el sábado anterior, volvió a desplegar su cadencia ante un toro noble, que tuvo clase, y un buen pitón izquierdo al que hizo una faena por nota, con pasajes de toreo con cadencia en los naturales de amplio trazo, los largos y señeros pases de pecho y los cambios de mano, siempre con las zapatillas asentadas en la arena y ese valor tan sólido que tiene para hacer el toreo como mandan los cánones.

Una media estocada bien agarrada, que hizo doblar al toro, le permitió cortar una oreja de peso y demostrar que lo suyo va muy en serio, siendo, hoy por hoy, el torero con más exquisito gusto de todos los que conforman la "Cosecha del 22".

Nada pudo hacer ante el sexto de la tarde, que embistió sin ritmo de salida y acabó defendiéndose, dejando a Héctor calientito y con ganas de hacer muchos más en esta segunda comparecencia en la Feria de San Marcos, en la que aumentó su cartel de cara a un futuro inmediato.

Borja Jiménez repetía en Aguascalientes tras el triunfo del año anterior con los toros de Xajay, pero hoy dio la impresión de estar completamente desconcertado del juego de los toros, la manera en que había que torearlos, y de las reacciones del público, dejando en claro que a él le viene mejor el toro con mucho cuajo, cara, y que se mueva con un tranco boyante y transmisión.

Porque vaya que no es fácil entender para muchas figuras ultramarinas el comportamiento del toro mexicano, que a veces parece que embiste como dormido, despacio, mirando un poco al torero, y todo eso desconcierta hasta al más pintado de los toreros si no está familiarizado con ello.

Quizá lo más interesante de su actuación fue que, conforme transcurrió la tarde, fue asimilando sobre la marcha y tras una primera faena cumplidora a secas, ante un toro protestado por su falta de trapío, el sevillano se fue entonando con el quinto, que duró poco, pero con el que se vio más enterado en una faena intermitente.

Obligado por las circunstancias, aunque tampoco venía mucho a cuento, regaló un séptimo toro de la misma divisa, un ejemplar alto, construido cuesta arriba, que debió hacer entrado a la corrida en lugar del que fue protestado, y aunque de salida tuvo escasa fortaleza de remos, tenía fijeza y era noble.

El torero de Espartinas toreó hizo lo que estimó que iba a gustar y acabó encandilando al público con una faena técnica, de muleta alta, tratando de mantener al toro en pie, toreando en redondo más de la cuenta, a veces metido en el costillar del toro, en medio de la algarabía que para esas horas ya había en el tendido.

Varios pinchazos le cerraron la posibilidad de cortar algún trofeo y en eso quedó todo, con la enseñanza de que, si quiere entrar en el gusto del público mexicano, más le conviene acartelarse con ganaderías de encaste español, pues eso le viene mucho mejor a su estilo barroco en el que la reciedumbre y la apuesta es su mejor baza. Porque hoy, sinceramente, no fuel Borja de los victorinos en Madrid o de los Palhas en Zaragoza, sino el actor de reparto de una película surrealista de Luis Buñuel, filmada en México, cuyo guion le entregaron al cinco para la hora.

La pregunta del millón sigue en boca de todo mundo: ¿Quién va a sustituir a Roca Rey el sábado 2 de mayo? La empresa está a la espera, con una veladora encendida, de que mañana se dé un triunfo relevante de algún torero, y de esa manera pueda terminar de completar la mano de baraja de la que saldrá el afortunado, a menos de que exista un sorpresivo "Plan B" que, por ahora, se desconoce. Así que la expectación sigue abierta, y eso es bueno para la Fiesta: que la gente hable, opine, haga y deshaga, lo mismo la prensa, hasta que "la cosa" sea definida de manera oficial.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Cuarta corrida de feria. Tres cuartos de entrada, en tarde soleada y muy calurosa. Siete toros de Santa Fe del Campo (el 7o., como regalo), desiguales en presentación y juego, de los que destacó el 4o. por su clase. Pesos: 509, 482, 498, 509, 502 y 484 kilos. Juan Pablo Sánchez (verde botella y oro): Silencio y vuelta. Borja Jiménez (verde esmeralda): Ovación tras ligera petición, silencio y ovación en el de regalo. Héctor Gutiérrez (azul rey y oro): Oreja y palmas.  Incidencias: Destacó en la brega Jonathan Prado, que lidió con soltura al 3o.


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