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La emoción del trapío, al margen del triunfo

Domingo, 15 Mar 2026    Guadalajara, Jal.    De Labra | Foto: Pelayo           
Luis David cortó la única oreja concedida hoy en Guadalajara
Cuando el toro tiene trapío y seriedad, como suele ser en la plaza "Nuevo Progreso" de Guadalajara, todo lo que se le haga adquiere un cariz especial, y en el ambiente siempre se percibe una tensión que mantiene el interés de lo que está ocurriendo en el ruedo, ahí donde el ritual del toreo adquiere su verdadero sentido.

Y el día de hoy, la ganadería de San Constantino, de Juan Pablo Corona, cumplió con creces en dicho sentido, al traer al coso de su tierra un encierro de impecable presentación, con varios toros cuyas hechuras causaron expectación desde días antes, y al saltar a la arena fueron ovacionados.

Si al encierro le faltó un punto más de chispa y fondo, huelga decir que todos los toros cumplieron cabalmente en su juego en varas y, en términos generales, fueron nobles, con distintos matices en su comportamiento, como es natural en una ganadería que apenas tiene una década de haber comenzado en esta carrera de larga distancia, en la que ya ha conquistado varios logros significativos.

Al margen de que sólo Luis David cortó la única oreja, el público vio con sumo agrado la presencia de los toros, y aquilató en todo lo que vale el esfuerzo de la terna, en la que Antonio Ferrera sorteó el lote de menos posibilidades.

El toro que abrió plaza acudía con la cara a media altura, y a base de paciencia, una colocación adecuada, y un buen entendimiento de las alturas a las que debía colocar la muleta, el extremeño acabó robándole muletazos de valía, por ambas manos, en una faena extensa que, para abrir boca, causó una buena impresión y le redituó una ovación en el tercio.

En el cuarto, un colorado hondo, agradable por delante, Ferrera tuvo que luchar en contra del viento, y aunque el toro embestía con nervió y metía la cara, no era fácil estar delante. Sin embargo, trató de buscarle las vueltas, fiel a su honradez profesional, y a pesar de las ráfagas de viento, terminó dándole muletazos en los que tuvo que tragarle.

Juan Pablo Sánchez sorteó el lote más desigual de hechuras, compuesto por un primer toro que era un tío, con dos serios pitones y muy proporcionado, que también fue exigente y con el que el torero acalitano dejó muestras de su temple, en una faena valiente y decidida.

Su mejor versión vendría en con el quinto, que era el más guapo del encierro, estrecho de sienes y "arremangao" de pitones, que salió un tanto flojo de toriles y se afianzó a la arena gracias al trato sedoso que le dio Juan Pablo, en una faena de menos a más, en la que hubo naturales y redondos con calidad, que emocionaron al público. De haber estado rotundo con la espada, hubiese cortado una oreja luego del esfuerzo de torear a favor de la condición del toro que tuvo clase y un sobresaliente fondo de nobleza.

Luis David demostró hoy en Guadalajara esa nueva versión de su toreo, la de un torero que tiene percha, dinamismo, variedad –hoy hasta con las banderillas– y una manera de andar con torería por el ruedo.

En todo momento se afanó en agradar el público, y aunque no pudo torear con soltura de capote, pues la corrida no fue fácil en dicho sentido en el primer tercio, sí que desplegó su entrega sin cortapisas y la gente recibió con mucho agrado su actitud de entrega.

El tercero tuvo una bravura seca y Luis David trató de taparle siempre la cara para llevarlo embebido en los vuelos de la muleta en una faena estructurada, que tuvo pasajes atractivos, sobre todo cuando "apretó" al de San Constantino y llegaron muletazos recios que fueron coreados por fuerza por la gente. Media estocada en buen sitio fue suficiente para que doblar el toro y así le cortó el único trofeo concedido a lo largo de la tarde.

El sexto, el más pesado de la corrida, que dio en la báscula 580 kilos, y también fue aplaudido de salida, Luis David volvió a prodigarse desde el tercio de banderillas, y más adelante en una faena entonada, ante un ejemplar noble al que le faltó fondo. Sin importar este detalle, trató de compenetrarse con el toro y le dio muletazos de buena factura, en los que toreó con expresión, como fueron esas "poncinas" de final de trasteo que gustaron por su temple y armonía de movimientos.

Ya no llegó la otra oreja que le hubiera permitido salir a hombros, como tardes pasadas en este escenario, pero dejó constancia de ese nuevo sentimiento expresivo que ahora pretende impregnar su toreo, con el afán de superarse y seguir avanzando.

La Feria de Aniversario de Guadalajara concluyó con un público que salió satisfecho de la plaza, aunque no llegara el triunfo grande, pero con la convicción de que el deber cumplido del ganadero, y la entrega de los toreros, marcaron el rumbo de una corrida muy interesante, de esas que dan para seguir hablando de toros.

Ficha
Guadalajara, Jalisco.- Plaza "Nuevo Progreso". Quinta corrida de la Feria de Aniversario. Un cuarto de entrada, en tarde calurosa, con intermitentes ráfagas de viento. Toros de San Constantino, muy bien presentados, parejos y armoniosas de hechuras, desiguales en juego, de los que destacaron 5o. y 6o. Por su nobleza. Pesos: 550, 563, 515, 578, 517 y 580 kilos. Antonio Ferrera (verde esmeralda y oro): Ovación y palmas. Juan Pablo Sánchez (rosa y oro): Silencio y ovación. Luis David (negro y oro): Oreja y ovación. Incidencias: Sobresalió en la brega Alejandro Prado en el 2o., y en varas, Juan Cobos y Martín Carrillo, que picaron bien al 4o. y al 6o., respectivamente. Antes de comenzar la corrida se hicieron honores a la bandera.


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