falleció hoy en Guadalajara a los 66 años, como consecuencia de un derrame cerebral sufrido hace dos días, y tras ser hospitalizado de emergencia, hoy tuvo una crisis y dejó de existir por lo que su repentina muerte ha ocasionado sorpresa en el medio taurino.
Bernardo Hernández Santana nació en Tijuana el 30 de julio de 1959 y era hijo del picador de toros del mismo nombre, del que adoptó su apodo. Como su papá era el encargado de la cuadra de la plaza de Tijuana, ahí se aficionó a los toros. Después de andar varios años como aspirante, hizo su examen profesional en la plaza de "Las Playas" de su ciudad natal, en una corrida de toros que tuvo lugar el 15 de septiembre de 1991, por lo que hace algunos meses había cumplido 34 años como profesional.
Esta tarde picó los toros de la ganadería de Espíritu Santo que enfrentaron Rafael Gil "Rafaelillo", Rogelio Leduc, Manolo Capetillo, Pepe López Hurtado, Alejandro Silveti e Ismael Gómez "Mayito", en un festejo en que se disputó la Oreja de Oro.
Su hermano Joaquín Hernández siguió sus pasos y también se convirtió en picador. Andando los años y conforme fue creciendo como picador, El Chivas se colocó en varias cuadrillas, inclusive de figuras como Morante de la Puebla, en las que toreó siempre con enjundia y valor, además de eficacia, y su labor era apreciada por los toreros, hasta que se tuvo que retirar de los toros por prescripción médica, al haber padecido un primer infarto cerebral hace una década. Cuando la actividad taurina se redujo en Tijuana cambió su residencia a Guadalajara, donde alternaba su actividad.
Sus restos serán velados en la Funeraria Latinoamericana, de la Avenida Federalismo y Plan de San Luis. Desde aquí enviamos nuestras condolencias a su esposa Alicia, así como al resto de su familia y amigos. Descanse en paz este profesional de los ruedos.