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Joselito cuaja un gran toro en San Constantino  

Regresó a la ganadería de Juan Pablo Corona y disfrutó el toreo

Torear en el campo un toro a puerta cerrada es algo íntimo, pues ahí no hay público que pueda corear los muletazos de una faena o retroalimentar al torero con su emoción. Sin embargo, cuando el arte del toreo surge en ese contexto, suele ser todavía más interior y profundo.


Así lo experimentó el domingo pasado Joselito Adame en la ganadería de San Constantino, donde el ganadero Juan Pablo Corona lo invitó a pasar el fin de semana después de un tiempo considerable de ausencia en la casa ganadera jalisciense, a la que regresó casi dos años después de su última visita.

Y tuvo la suerte de toparse con un gran toro, el número 536, hijo de un semental de San Martín (número 273) y una vaca del hierro de Manolo Martínez (506 de la "V"), recuerdo vivo de dos personajes de la Fiesta, que tanto sabían del encaste San Mateo-Llaguno, santo y seña del toro bravo mexicano.

"El toro se lastimó una manita nada más salir de los toriles, y en ese instante todos pensamos que no iba a dar buen juego debido a ese impedimento. Pero era bravo, y comenzó a embestir muy humillado, con una extraordinaria transmisión, así que aproveché para torearlo muy a gusto con el capote. A partir de ahí me di cuenta el potencial que tenía", comentó Joselito.

En varas se le castigó con rigor en un buen puyazo del picador Martín Carrillo, que el toro tomó recargando en el peto. Y tras el agradecimiento de rigor, mismo que José dirigió a Juan Pablo, inmediatamente se dio gusto toreando por abajo, con temple y calidad...

"El toro fue extraordinario porque embistió con temple, con ritmo, tuvo recorrido y, sobre todo, una notable profundidad, producto de su clase. Esto me provocó una sensación muy especial, pues en los primeros muletazos de la faena ya pude calibrar lo que podía disfrutar y eso es, al final, lo que me motiva a seguir en la profesión con la ilusión del primer día. Así que me abandoné y gocé la faena de principio a fin. Para mí, encontrarme con este toro fue algo sumamente especial y compenetrarme con él me llegó al alma", afirmó Joselito.

La galería fotográfica que acompaña esta información, captada por nuestro compañero Óskar Ruizesparza, da fe del momento tan intenso vivido en San Constantino, ganadería que se ha distinguido por impulsar no sólo a los toreros consagrados, tanto del extranjero como de México, sino de apoyar a los nuevos valores de la tauromaquia, ya que en este caso también participó en este día campero la joven promesa tapatía Jairo López.

Y este entrenamiento campero forma parte de la concentración de Joselito Adame para una de las corridas más significativas de su vida: la del próximo sábado 10 de diciembre en la plaza "La Luz" de León, Guanajuato, donde convertirá en matador de toros a Alejandro Adame en presencia de Luis David, el otro hermano torero de la parte más juvenil de la dinastía hidrocálida.

Con el regusto de haber visto torear un toro a placer, el ganadero mantiene fija en la mira la dedicación a este trabajo en el campo, fundamental para llevar los resultados de San Constantino a las plazas de toros y dar continuidad a una importante labor que ya viene de años atrás.






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