Efemérides: Solórzano y su alternativa sevillana

Se cumplen 90 años del doctorado de un mexicano en la maestranza

Jesús Solórzano Dávalos (Morelia, 1908–Ciudad de México, 1983) ganó la "Oreja de Plata" el 15 de septiembre de 1929, disputándola con Esteban García, José González "Carnicerito" y Carmelo Pérez y, con ella, la alternativa en la temporada de corridas siguiente, así fue como el domingo 15 de diciembre siguiente, en la novena corrida de la temporada 1929-1930, el santanderino Félix Rodríguez, con el testimonio de Heriberto García, le cedió los trastos para matar al toro "Cubano" de La Laguna.

Esa tarde Rodríguez realizó su más grande obra en nuestros ruedos al cuajar al toro "Cafetero" de Piedras Negras en el máximo escenario taurino de nuestro país, "El Toreo" de la Condesa.

Alboreando 1930, Jesús Solórzano marchó a España y como en aquellos años las alternativas mexicanas no eran consideradas válidas allá –eso se vino a resolver hasta el año de 1944–, debió torear por aquellas tierras nuevamente como novillero, tratando de obtener una alternativa española que le permitiera ingresar con fuerza en las filas de los matadores de toros.

Se presentó en la Maestranza de Sevilla el 11 de mayo, alternando con Alberto Balderas –debutante también– y Diego Gómez Laine y perdió apéndices por el mal manejo de la espada, regresando a ese escenario los días 18 y 29d e mayo, respectivamente, donde alternó de nueva cuenta con Balderas en ambos festejos, el último de ellos, mano a mano.

Debuta en Madrid el 21 de julio de ese año, alternando con Rafael Saco "Cantimplas" y Manuel Zarzo “Perete” en la lidia de novillos de Juliana Calvo viuda de Bueno, Duque de Tovar y Galache, y esa tarde tuvo un triunfo resonante, pues con el segundo de su lote armó una gran escandalera, cortando, según a quien se lea, un rabo o dando nada más una vuelta al ruedo… El hecho incontrastable, y en eso coinciden los seis cronistas que pude consultar sobre el particular, es que la multitud se lo llevó en hombros de la desaparecida plaza de la carretera de Aragón.

La tarde de su alternativa

En esa línea triunfal llevó su decurso novilleril Jesús Solórzano durante el año de 1930 en España. Tanto así que se le ofreció la alternativa para la Feria de San Miguel de Sevilla de ese mismo año y en un cartel inmejorable. Le apadrinaría Antonio Márquez –quien además llevaba una estrecha amistad con Jesús– y sería testigo Marcial Lalanda. Se apartó para la ocasión un encierro de los hermanos Luis y José Pallarés (antes Peñalver).

Pero Antonio Márquez fue herido el jueves 25 en Barcelona y estando anunciado como cabeza de cartel para las dos corridas de feria, la edición de "El Correo de Andalucía" del sábado 27, anunciaba que sería sustituido el domingo 28 por Cayetano Ordóñez "Niño de la Palma", y el lunes 29, día de San Miguel, por Joaquín Rodríguez “Cagancho". Así pues el padrino de la alternativa de Jesús Solórzano sería Marcial Lalanda, diestro de mayor antigüedad y acreditado cartel.

El toro de la ceremonia se llamó "Niquelado" y no fue precisamente uno que permitiera el lucimiento, sin embargo el toricantano estuvo esforzado y digno. La crónica de Juan María Vázquez, en el ABC de Sevilla, entre otras cosas, cuenta lo siguiente de esta trascendente tarde:

"…En su día solemne, el notable lidiador se produjo con ese pundonor que para lo futuro le pedimos; animoso, lleno de los mejores deseos se esforzó en agradar al concurso, y si no siempre el éxito correspondió al designio, por lo general su labor fue buena y dejó grato sabor… Capeó (sic) al natural al que abrió plaza de salida y en los quites –adornándose aquí con una vistosa serpentina– estirado, quieto y apretándose. Aunque el toro no tenía buen estilo –la corrida de los señores Pallarés en ese respecto, dejó bastante que desear–, quiso sumar al esfuerzo de su arte banderillero, y reuniéndose muy bien puso con gran facilidad dos pares y medio –derrotando el bicho las dos últimas veces– que le fueron como los lances consignados: aplaudidísimos. En fin: investido por Marcial, libró con un buen ayudado una acometida imprevista y, seguidamente, entre dos naturales aceptables, consumó, sereno y valiente, un gran pase de pecho. Con la derecha, cerquísima de las astas, aunque sufriera más de un derrote, siguió con adornos el estimable trasteo, hasta que, igualada la res, entrando muy ligero, dejó una estocada atravesada. Un descabello a la segunda tumbó al enemigo, y Solórzano, afectuosamente ovacionado, dio la vuelta al dorado círculo…".

Por su parte, Enrique Feria "Triquitraque", en "El Correo de Andalucía", comentó lo siguiente:

"Marcial Lalanda le entregó los trastos al mejicano, que por cierto y como dato que estimarán los historiadores, vestía flamante traje de seda blanca con adornos de oro. ¡De «durce»! Se abrazaron, etc., etc., y el público, tan propenso a contagiarse de estas escenas, aplaudió a Solórzano con cariño… Jesús brindó al presidente (don Jesús Mensaque, el simpático edil trianero), y luego a gran aficionado don Agustín García Mier. El muchacho se encaró con el bicho todavía no hemos dicho que el ganado lidiado en esta corrida era de los señores Pallarés, sucesores de Peñalver. El toro, manso, cabeceaba mucho.

Jesús, molesto por el viento, inició su faena con un pase ayudado por alto bueno, a los que siguieron dos naturales, el segundo muy apretado, y uno de pecho muy forzado. El toro no era el toro ideal... Jesús, desde cerca, muy voluntarioso, siguió toreando con la muleta, dando varios pases de tirón y otros ayudados por bajo…

La tranquilidad del espada, su buena voluntad, hizo que esta faena fuera subrayada con la intervención de la banda de música. Siguieron otros pases lucidos, entre ellos uno de la firma bueno, y perfilándose desde cerca y entrando a matar con ganas, dejó una estocada corta y caída, y puso fin a la vida del adversario con un descabello a pulso al segundo intento… El público ovacionó entusiásticamente al nuevo doctor, al que obligó a dar la vuelta al ruedo.

En el resto de la corrida, Solórzano estuvo decidido y dispuesto e hizo varios quites buenos y principalmente uno EXTRAORDINARIO en el tercero. Había entrado en quites Marcial derrochando alegrías. Siguió el Niño de la Palma en su quite entusiasmando al público con unos lances por gaoneras y media verónica estupenda... y Solórzano se creció e hizo el quite de la corrida ¡el mejor!... Fueron dos lances soberbios, insuperables, y media verónica aún mejor que los lances ¡imposible de mejorar!...".

Tercia en estas apreciaciones José María del Rey Caballero "Selipe", quien en su tribuna de "El Noticiero Sevillano" escribió:

"...Jesús Solórzano ha llegado a la alternativa con dotes que han de facilitarle el triunfo en su carrera; tiene entusiasmos, valentía, dominio y buenos deseos. Da el paso de novillero a matador conscientemente; cuando ha alcanzado la alternativa y la ha merecido, la toma y de este modo podrá encumbrarse, ascendiendo serenamente por sus únicos méritos… Solórzano toreó muy bien de capa; en varias ocasiones se apretó de veras con el toro, y siempre por su animado estilo y la mucha emoción que imprimía a la suerte, levantó aplausos nutridísimos. Sobre todo en el repetido primer tercio del tercero, en el que Solórzano intervino modelando unos lances ceñidísimos de irreprochable finura.

Banderilleó a sus dos toros con suma facilidad y gran soltura. La faena del toro de la alternativa fue hecha en terreno del enemigo, aguantando el espada el cabeceo de la res, de la que estuvo siempre bien cerca. Entró ligerito a herir y dejó el estoque atravesado; descabelló al segundo intento… El público, que apreció la buena voluntad del torero, lo ovacionó y obligó a dar la vuelta al ruedo.

En el sexto, después de un trasteo discreto y voluntarioso, dejó, entrando con rectitud, una estocada delantera y baja… El viento que sopló con violencia fue atenuante de la labor de los toreros. La brisa de Eolo molestó con más obstinación a Jesús Solórzano en la faena del primero...".

Ese sería el primer paso de una historia que se escribiría con nombres como los de "Revistero", de Aleas –al que cortó las dos orejas en la plaza vieja de Madrid– "Granatillo", "Redactor", "Cuatro Letras", "Batanero", "Brillante", "Príncipe Azul", "Pies de Plata", "Tortolito", "Picoso" o "Pimiento", y que lograron construir la historia y la leyenda del llamado "El Rey del Temple".

Jesús Solórzano se despidió de los ruedos el 10 de abril de 1949 en la Plaza México, en una corrida de toros en la que alternó con Luis Procuna y Rafael Rodríguez en la lidia de un encierro de Matancillas. El último toro que mató vestido de luces se llamó "Campasolo" y llevaba en el anca el hierro de La Punta –ganadería hermana de la anunciada– también propiedad de sus cuñados Francisco y José C. Madrazo, al que le cortó una oreja.

Jesús Solórzano Dávalos falleció en la Ciudad de México el 24 de septiembre de 1983, y la finura y el temple de su toreo de capote todavía sigue siendo un referente entre los grandes artistas del primer tercio.






Compartir noticia



altoromexico

Medio de comunicación de actualidad taurina