...se espera que Huamantla tenga un acontecimiento especial...
Llega junio y con ella la calma chicha, que se dice. Así es en la época de lluvias, que ahora se ha tardado un poco más de la cuenta en llegar. Y mientras tanto, la temporada mexicana, aunque se contabiliza como un año natural que va de enero a diciembre, lo cierto es que arranca en el mes de agosto y concluye en mayo. De tal manera que hoy termina.
Aunque es verdad que en estos dos meses que están por venir hay algunas corridas puntuales, siendo la feria de San Juan del Río la que tiene más visibilidad, los grandes carteles no volverán hasta el comienzo de agosto, cuando vengan las ferias de Huamantla, Teziutlán y San Luis Potosí, que son las más importantes de la siguiente temporada, la 2018-2019.
De hecho, se espera que Huamantla tenga un acontecimiento especial en la conmemoración del centenario de su plaza, llamada "La Taurina", que se inauguró en 1918. Merece la pena que así sea, pues no son muchas las plazas de México que se pueden jactar de ser tan longevas.
La más antigua, por mucho, es la "Rodolfo Gaona" de Cañadas de Obregón, allá en Jalisco. Aun sin tener el dato fehaciente, se supone que data del año 1680 y que es más antigua inclusive que la plaza peruana de Acho. Sin embargo, las dos con más solera e historia son "El Paseo" de San Luis Potosí y la "San Marcos", de Aguascalientes. Indiscutiblemente.
De cualquier forma, “La Taurina” es una plaza por la que han pasado muchas figuras, y en los últimos tiempos ha cobrado una relevancia significativa en el calendario taurino debido al equilibrio de sus carteles, con su tradicional “Corrida de las luces” como fecha puntual, misma que se lleva a cabo el 14 de agosto como preámbulo popular en “la noche que nadie duerme”.
Esta corrida comenzó a celebrarse con formato de "nocturna" a mediados de los noventa, por iniciativa del entonces ganadero de Vicencio, Rafael Cervantes López, controversial personaje de la Fiesta tlaxcalteca.
Pero fue el empresario José Antonio González "Chilolín" al que se le ocurrió la idea de darle un cariz religioso y denominarla como la "Corrida de las luces", imitando una idea que vio en la feria colombiana de Manizales, con la procesión de la Virgen de la Macarena de por medio, misma que concluye dentro de la plaza antes de dar paso a un fastuoso festival benéfico.
Curiosamente, este nombre mantiene una imaginaria relación con aquella magnífica novela de Alejo Carpentier titulada "El Siglo de las luces", que en el reciente 2016 cumplió 50 años de haberse publicado casi al mismo tiempo en que apareció "Rayuela", la obra cumbre de Julio Cortázar.
La primera representa el génesis creativo de una generación, y la segunda sería una especie de apocalipsis que antecede al explosivo boom del realismo mágico, del que Gabriel García Márquez fue su máximo exponente.
Literatura o no de por medio, Huamantla tiene ante sí el reto de organizar la mejor feria del comienzo de la próxima temporada mexicana, con ese fundamento cultural del centenario de su plaza, que conserva el sabor añejo de las edificaciones de otra época en la que su misterio residía en el interior de sus gruesas paredes de adobe, que aquí hacen las veces de largo callejón cuyo rumbo son los recuerdos taurinos de todo un siglo de toros y toreros.