El 16 de noviembre de 2008, en la Monumental Monterrey, el maestro Eloy Cavazos se despidió definitivamente del toreo y ya no ha vuelto a torear de luces, tarde que resultó de auténtica apoteosis para el regiomontano al llevarse cuatro orejas y dos rabos.
En el cartel de aquel día aparecían también en rejoneador Gastón Santos y Alejandro Amaya, ante ejemplares de Bernaldo de Quirós. Amaya tuvo también una actuación importante y desorejó al segundo de su lote.
En aquel entonces, nuestro corresponsal en Monterrey era Javier Ramírez, que escribió lo siguiente como parte de la crónica de la corrida:
"Eloy Cavazos cerró con broche de oro su larga trayectoria de 42 años en los ruedos, al despedirse en la Monumental Monterrey con un triunfo clamoroso de cuatro orejas y dos rabos. Fue una tarde de ensueño para el diestro de Ciudad Guadalupe, quien cuajó a sus dos enemigos de la ganadería de Bernaldo de Quirós, mediante sendas faenas muy de su estilo que rubricó de estocadas efectivas.
"El diestro norteño evocó su primera retirada en esta misma plaza, cuando a consecuencia de una enfermedad de cisticercosis, tuvo que abandonar los ruedos en año de 1985, y tras recuperarse volvió a torear dos años después. Desde entonces, actuó continuamente 21 años más, hasta ayer que en definitiva sus tres hijos le cortaron el añadido en el centro del ruedo.
"En su despedida, Eloy sorprendió a los mas de 11 mil 500 asistentes que llenaron hasta las banderas los graderíos de la plaza, pues culminada su segunda actuación se dirigió al centro, tomó un micrófono y agradeció al publico el haberle apoyado durante toda su carrera.
"Asimismo, solicitó la presencia en el ruedo, de aquellos que le han acompañado siempre, como su hermano David ´Vito´ Cavazos, Antonio Franco ´El Tableado´ y su único apoderado, Rafael Báez, entre otros.
"Posteriormente, sus tres hijos, Eloy, Jaime y Mariángeles Cavazos, pasaron al ruedo y en presencia de todos fue ella quien cortó la coleta a su padre. Una lluvia de fuegos artificiales colocados en el tercio iluminaron el emotivo momento, que arrancó las lágrimas de más de alguno en la plaza.
"Una vez en sus manos, el torero se dirigió hacia la barrera de primera fila en donde se encontraba su esposa a quien le depositó el añadido, como prueba de ya no volver a usarlo. Fue entonces cuando el mayor de su hijos cargó en hombros al célebre torero quien dio así su última vuelta al ruedo, con las orejas y rabo del toro de su despedida".
Aunque a la fecha de vez en vez torea festivales, Eloy puso así el cerrojazo a una carrera trascendente en el planeta de los toros. La alternativa fue recibida en el propio coso de Monterrey, el 28 de agosto de 1966, de manos de Antonio Velázquez, en tanto que por testigo fungió su paisano norteño y que sería uno de los máximos rivales que tendría en los ruedos, Manolo Martínez, ante toros de Mimiahuápam.
Eloy Cavazos llegó a la alternativa a una edad de 17 años y tres días, pues nació el 25 de agosto de 1949 en Guadalupe, Nuevo León. Desde pequeño desarrolló el gusto y la afición por los toros, de tal forma que integró una cuadrilla denominada "Niños Toreros de Monterrey", a finales de los cincuenta y principios de los sesenta.
Ya como novillero formal, en la Plaza México se presentó la tarde del 12 de junio de 1966, a lado de Leonardo Manzano y Gonzalo Iturbe, ante una novillada de Santa Martha.
Su confirmación en el propio coso de Insurgentes tuvo verificativo el 14 de enero de 1968, de manos de Alfredo Leal y Jaime Rangel como testigo, delante del toro "Talismán", de la ganadería de Jesús Cabrera. A lo largo de su carrera, Eloy Cavazos cortó ocho rabos en este escenario.
El primero de estos máximos trofeos fue ante el toro "Jococón", de Torrecilla, el 8 de febrero de 1970, en tanto que el último aconteció ya en tiempos recientes, el 23 de enero de 2000, a "Serrano", de Fernando de la Mora, en un atractivo mano a mano. con Enrique Ponce.
Ratificó el doctorado en la capital de España, en Las Ventas de Madrid, el 20 de mayo de 1971. Aquella tarde salió por la Puerta Grande al llevarse dos orejas, compromiso al que llegó con solo una corrida previa en aquel país. Fue su padrino Miguel Mateo "Miguelín" y Gabriel de la Casa como testigo, delante de toros de José Luis Osborne.
Su segunda Puerta Grande en Madrid, y última hasta el momento de cualquier torero mexicano en Las Ventas, aconteció la tarde del 27 de mayo de 1972, consagrándose así como una primera figura del toreo. Han pasado ya 44 años de aquel suceso y, aunque algunos no han estado lejos, esa puerta no se ha abierto nuevamente para un paisano.
A la trayectoria de Eloy Cavazos no puede separársele el nombre de Rafael Báez, su eterno apoderado y hombre de máxima confianza, cariño que siempre fue más allá de una amistad para ser, en realidad, un trato de familia.
Con la disciplina como bandera, la trayectoria de Eloy tiene ya un lugar en la historia del toreo, una tauromaquia con una sólida base técnica, alegría y variedad, así como una eficacia estoqueadora digna de resaltar, a pesar de su baja estatura. Con partidarios y detractores, el regiomontano alcanzó lo más alto.
Con idas y venidas, su adiós definitivo de La México tuvo verificativo el domingo 16 de diciembre de 2001, tarde en la que cortó tres orejas y salió a hombros con Jorge Gutiérrez. La despedida definitiva fue el 16 de noviembre de 2008, en Monterrey, culminando así una trayectoria en la que concedió 62 alternativas.