...llegó Manuel Capetillo a la casa de El Soldado para decirle...
El 23 de noviembre de 1947 se inauguró la desaparecida plaza de toros de Cuatro Caminos, y en la primera corrida actuaron Lorenzo Garza, Luis Castro "El Soldado" y Jorge Medina, que esa tarde recibió la alternativa. Se lidiaron toros de la ganadería de San Mateo.
En el tendido, entre miles de aficionados, estaba Manuel Capetillo, quien unos días antes, el 9 de ese mismo mes, en El Progreso de Guadalajara, había salido como sobresaliente en una novillada en la que actuaron Luis Solano y Fernando López. En el quinto novillo le dejaron hacer un quite y armó un gran alboroto… puso el público en pie. En el siguiente ejemplar, la gente exigió la actuación de aquel desconocido sobresaliente e hizo otro quite extraordinario. Con dos quites, Capetillo fue el triunfador de la tarde.
Don Nacho García Aceves lo anunció el domingo siguiente, en la novillada del día 16. Manuel llenó la plaza y triunfó con muchísima fuerza; salió a hombros sin haber cortado orejas por sus fallos con la espada.
Dos o tres días después de la inauguración de El Toreo de Cuatro Caminos, llegó Manuel Capetillo a la casa de El Soldado para decirle lo siguiente: "Matador, quisiera que me hiciera el favor de venderme un vestido; uno que ya haya usado". El Soldado fue el torero de su época que más elegantemente vistió de luces. Le dijo a Manuel que todos los vestidos que tenía era nuevos, excepto uno celeste y oro que había estrenado en la corrida inaugural del coso de Cuatro Caminos.
El maestro pidió que le llevaran aquel terno y le preguntó a Capetillo: "¿Te gusta éste vestido?" Manuel se quedó admirando el vestido que, como todos los que usaba Luis, había sido confeccionado por Manfredi, el famoso sastre de toreros de Sevilla.
Acto seguido, El Soldado le hizo otra pregunta a Manuel: "¿Y tienes capote de paseo". La respuesta era obvia, el torero de Jalisco no tenía. "A ver...", dijo El Soldado, "bajen uno blanco y oro. Llévate el vestido y también el capote… ¿por qué pones esa cara?", le preguntó.
Manuel no sabía qué decir y lo único que en ese momento le salió fue: "Matador, yo no sé si podré pagar esto". El Soldado le contestó con una pregunta: "¿Quieres ser torero y no sabes si podrás pagar esto? Anda, mejor ponte a trabajar mañana… el toreo no es para quienes no se tienen fe".
Catorce meses más tarde, el 23 de enero de 1949, Capetillo recibió la muleta y la espada de manos de El Soldado, la tarde en que confirmó su doctorado en la Plaza México.