...A Pepe Ortiz le impresionó la actuación de Rodolfo Gaona...
José Ortiz Puga, "Pepe Ortiz", en los carteles de toros, fue un torero grande; un artista genial. En varias ocasiones confesó que su interés por la Fiesta surgió debido a una verdadera casualidad. Siendo muy joven viajó de su Guadalajara natal a la capital de nuestro país. Soñaba con ser cantante y, para lograrlo, creyó que en la Ciudad de México encontraría más medios y mejores oportunidades que en Jalisco.
En Tijuana tuve la fortuna de conocer y tratar a Pepe Ortiz. Con cierta frecuencia viajaba a la frontera para que lo examinara su médico particular, el doctor Jorge Bayardo Madrid, en quien el Orfebre Tapatío, como también le llamaron, confiaba plenamente.
En una de las ocasiones en que tuve la suerte de escucharlo, comentó que, durante muchos años, para él los festejos taurinos carecían de interés. Había tenido la suerte de conocer al maestro José Pierson, fundador de la Academia de Canto y de la Compañía Impulsora de la Ópera. Logró sobresalir entre los alumnos… para él sólo había una ilusión en la vida: llegar a ser un cantante famoso.
Fue contratado para aparecer en una zarzuela, y debería salir vestido de torero. Alquilaron la ropa a José María Romero "Frascuelillo", singular personaje pintoresco de la Fiesta. Llegó Frascuelillo al teatro a presenciar un ensayo y cuando vio a Pepe Ortiz opinó con astucia: "Ese es un torero. Tiene planta de torero grande".
Las palabras de Frascuelillo despertaron la curiosidad de Pepe, quien aprovechó la primera oportunidad para ir a la plaza de El Toreo de la Condesa a ver una corrida… "y la verdad es que no me gustó", dijo el tapatío.
Un amigo suyo le dijo que eso resultaba lógico porque le había tocado la desgracia de presenciar una corrida muy mala, malísima.
"Entonces, me insistieron y volví a ir a la plaza. En la segunda ocasión tuve la enorme suerte de ver la inolvidable corrida de los ocho toros cárdenos de Piedras Negras.
En esa tarde del 23 de enero de 1921, actuaron Rodolfo Gaona, Ignacio Sánchez Mejías, Domingo González “Dominguín” y Ernesto Pastor. Don Lubín González mandó ocho toros admirablemente bien presentados. Y los ocho embistieron con bravura y nobleza; los toreros tuvieron un gran éxito.
A Pepe Ortiz le impresionó la actuación de Rodolfo Gaona. La magia del toreo todo lo borra, hasta algunos sueños. Pepe Ortiz, viendo a El Califa de León torear maravillosamente a "Corteño", olvidó la ilusión que lo había acompañado durante muchos años y se dijo: "Voy a ser torero".
Y no sólo eso, se convirtió, andando los años, en uno de los toreros más creativos de la historia y nos dejó quites de una singular belleza.