José María Pastor destaca en Guadalajara (video)
Domingo, 18 Sep 2016
Guadalajara, Jal.
Felipe Aceves | Foto: Guillermo Sierra
Saludó un par de ovaciones
Vaya seriedad con la que afrontó el compromiso la terna del cartel de hoy. Porque el encierro de Guadiana no regaló nada. Me refiero a que no tuvieron guasa, pero que estuvieron pendientes de cualquier error en los procedimientos que desarrollaran los toreros. Vamos, que las condiciones propias de la edad y algo más -como el quinto y el sexto que regatearon embestidas y se agarraron al piso- requirieron de una sabiduría que no tienen aún los novilleros.
Pero ¿Qué tal la entrega? ¿Qué tal la disposición, tope donde tope? Esas condiciones fueron ampliamente reconocidas por el público que, por ejemplo en el caso de Paco Miramontes, que estuvo fatal con los aceros, nadie -por justicia- se lo recriminó.
Por méritos propios, el triunfo se lo llevó José María Pastor. De no haber sido por los desaciertos a la hora de oficiar con la toledana, el de Aguascalientes habría metido -al menos- un par de trofeos de la "Nuevo Progreso" en la espuerta.
Con "Tapatío", primero de su lote, un bonito cárdeno nevado, luego de una larga afarolada de hinojos, ya de pie lo bregó con acierto para fijarlo y enredarse en lances para rematarlo con una media y un recorte muy pinturero. El quite fue, sencillamente formidable. Pastor se echó el capote a la espalda, para realizar unas saltilleras que emocionaron al respetable, ya que citaba al de Guadiana por el lado derecho, para cambiarle el viaje al lado izquierdo e igual por el lado contrario. Ya entrado en gastos cogió los palitroques para ejecutar dos cuarteos ¡Como mandan los cánones! Con clasicismo, sin bisutería, sin vulgaridades ni la búsqueda de fáciles ovaciones.
Cerró tercio con un quiebro... en los medios. Con banderillas largas, que no es lo mismo que cortas, puesto que es más difícil igualar los palos enteros. Obvio, la gran ovación atronó en la exigente plaza de Guadalajara. Y ya que hablamos de clasicismo habría que ver la manera en que se hizo de su enemigo en el tercio de muerte. Con toreo por bajo, la rodilla izquierda flexionada y con mucha dimensión y mando.
Para rematar, se cambió la muleta a la zurda por la espalda, para ligar el pase de pecho en plenitud. La gente, claro, pues encantada. No había iniciado la faena en sí, cuando el -también convencido- director de la banda de música, se arrancaba con los acordes del pasodoble "En Er Mundo". José María, ya era el dueño de una situación que él fue el primero en disfrutar. Series por derecha que, dadas las condiciones del novillo tuvieron la medida justa en su duración; que temple, hondura y dimensión ya tenían.
Con la muleta en la zurda, inteligentemente acortó los terrenos que le permitieran exprimir la fuerza poca de su enemigo. Cuando decidió igualar al toro, ojo, mucho ojo, sin muletazos de aparente castigo... lidió toreando (suena fácil) para con toda la entrega del mundo volcarse en el morrillo. Pinchó, pinchó y enseguida la entera que bastó para que doblara el animal. Caray. Todos -momentáneamente- sufrimos por los pinchazos, para reponer el espíritu con una fortísima ovación en el tercio que pudo haber sido una vuelta al ruedo. Pero el aguascalentense la declinó con mucha cortesía.
De salida, el segundo de su lote hizo cosillas de manso, pero José María Pastor se encargó de la situación. Se fue pa´ tras con él, y por mandiles cubrió el toreo de capa. Subieron las cosas de tono por un ceñidísimo -y torerísimo- quite por gaoneras. El incendio se desató en el tercio de banderillas. Muchos años hacía que no gozaba de un tercio de banderillas tan clásico, tan bien toreado, tan emocionante y tan sin chabacanerías. El primero lo intentó de "poder a poder", pero en el embroque, se fue en banda. Improvisó un galleo por delante, para meterse a los adentros y cuadrar en la cara con todas las de la ley. El segundo par fue muy bien toreado. Y el tercero. En el tercero salió desde el estribo, para aguantar y aguantar, hasta acabar en el terreno de adentro y -con aroma a cloroformo- clavar en todo lo alto con asomos al balcón. Ovación de la plaza entera.
En el tercio de muerte, dejó al novillo a su aire, y claro, aquello no parecía tener solución; esa, la de someter por abajo. Pastor lo entendió y consiguió pasajes que emocionaron a toda la plaza. Insurgente se vino abajo y... caray de nuevo a pinchar. Perdió el trofeo, pero no así la clamorosa ovación en el tercio. Gran noticia, que un torero como éste haya retomado un camino que bien puede llevarlo a cosas muy importantes.
Nicolás Gutiérrez es un espada con mucha seriedad. Justo la que requirió el primero de la tarde. Un ejemplar largo como un ferrocarril. Desde que se abrió de capa, El Cubitas se apretó los machos para enredarse en lances e mucho, pero mucho aguante. Por bajo, para someter en serio a Ahí te voy fue el acertado inicio de la faena de muleta. Faena que se desarrolló sobre la base inconmensurable del respeto a sí mismo y a su profesión. Hombre, el toro tuvo fijeza y su punto de nobleza, pero nada era gratis, O le podías, o le podías.
El novillo embestía a un ritmo, para cambiarlo en cuanto metía los pitones a la canasta. El espada lo aguantó y con inteligencia y oficio entendió la condición, para cuajar series de valía en ambas manos. Por supuesto, los tendidos reconocieron la valía del trasteo de Nicolás y, a pesar de pincharlo -que le dijo adiós al trofeo- lo llamaron al tercio a recibir una ovación. Con el segundo de su lote vamos a decir que a pesar del empeño de Nicolás, su novillo ná de ná.
El torero de la casa, Paco Miramontes tuvo el santo de espaldas.San Miguel, patrono de la ciudad de Guadalajara, se negó ayudarlo desde el sorteo. Empeño, valor, decisión y la convicción a tope, la tuvo Lagartijo. Se arrimó en verdad, hasta llevarse un par de cogidas, por fortuna sin consecuencias. Par de avisos por toro y silencio en su lote.
Ficha Guadalajara, Jal.- Plaza "Nuevo Progreso". Tercera novillada de temporada. Un cuarto de entrada, en tarde nublada y clima agradable, Novillos de Guadiana , bien presentados, que tuvieron movilidad y juego variado pero con mucho interés. Fueron aplaudidos en el arrastre, 1o. y 3o.Pesos: 465, 430, 415, 410, 425, y 445 kilos.
Nicolás Gutiérrez (purísima y oro): Ovación y silencio.
Paco Miramontes "Lagartijo" (canela y azabache): Silencio con dos avisos y silencio con dos avisos.
José María Pastor (malva y plata): Ovación y ovación. Incidencias: Se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero
José González Dorantes, quien fuera propietario del hierro de
La Joya. Destacó
Diego Bricio en la brega a través de todo el festejo, y
Miguel Ángel Debo fue llamado a recibir una ovación en el segundo de la tarde.
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