No cabe duda que los toreros se forjan toreando, y aunque suene algo lógico, muchas de las veces hay quienes carecen de oportunidades y aunque la preparación esté en los entrenamientos, siempre es necesaria la cara del toro para continuar la formación y para que el propio animal marque los avances y de pie a corregir los errores.
Y esto sale a relucir porque Juan Pedro Llaguno demostró que el estar toreando de manera constante le ha dado las tablas suficientes para mostrarse tan solvente en el ruedo, el queretano no sólo cortó dos orejas y triunfó en la segunda fecha del Gran Premio Nacional de Escuelas Taurinas, sino que dejó huella de un torero de reposo, de aires clásicos, y sobre todo de un sello propio, se siente torero, y torea como tal.
Llaguno contagió de su valentía al público zacatecano que hoy en el Lienzo Charro de Guadalupe, volvió a dar su voto de confianza a este proyecto y a los nuevos valores de la fiesta brava; el queretano tuvo a un novillo de Cerro Viejo que le permitió echar a volar su imaginación, desde el capote dos largas cambiadas de rodillas y después toreando muy despacio con el percal para dibujarse por chicuelinas.
Con las banderillas también demostró que tiene facultades colocando después de invitar al zacatecano Ángel Escobedo a cubrir el segundo tercio, dos buenos pares que provocaron que la afición se pusiera de pie, y eso, hace tanta falta hoy en día, un torero que sepa emocionar y que además toree con gusto y sentimiento.
Brindó la faena del novillo de nombre “Presidente”, al ganadero Sergio Rojas, y a Mauricio Sescosse, quienes forman parte del Consejo Directivo de la Escuela de Arte y Cultura Taurina del Estado de Zacatecas, para de ahí rodilla sobre la arena comenzar con candela pura su labor muleteril.
Toreó con reposo y mucha quietud por el izquierdo, pegando muletazos largos, y sobre todo con temple, de igual manera tomó la muleta con la diestra y también dejó trazos de mucha hondura, estructurando de buena forma su faena de principio a fin, mostrándose seguro y confiado de lo que estaba haciendo en el ruedo. Con la espada despachó hasta el segundo viaje pero aún así los aficionados blanquearon los tendidos solicitando con fuerza se concedieran dos trofeos que finalmente fueron otorgados por el juez de plaza, el Dr. Antonio Sandoval.
Y así, contento y satisfecho por lo hecho en el ruedo, Llaguno dio una vuelta al ruedo con fuerza, y con las dos orejas que finalmente le dieron el máximo triunfo y la salida a hombros.
Otro nombre que no debemos perder de vista es el de Eduardo de la Barquera, alumno de la Escuela Taurina de la Plaza México y quien hoy también dejó un buen sabor de boca en lo que fue su actuación que le llevó a cortar una oreja.
“Pinturero”, fue el novillo que en suerte le correspondió también del hierro de Cerro Viejo, y el cual le permitió abrirse con el percal para dibujarse por una serie de verónicas que careció de estética debido al fuerte viento.
Brindó la muerte de su novillo al maestro Rafael Gil “Rafaelillo”, para después iniciar por alto su labor, de ahí encontró el punto de apoyo para correr la mano, estando asentado, buscando en todo momento llevar la mano baja, para ligar algunos trazos largos y acompasados.
El novillo pretendía la huida, pero el capitalino mostró tener los conocimientos y buscó quedarse más cerca y sobre todo aprovechar la embestida dejando la muleta en la cara, y fue así como pudieron surgir también los naturales. Estando la faena hecha, despachó de estocada trasera y tendida para cortar una oreja.
Quien también cortó un trofeo fue José Sainz, representante de la Escuela Tauromaquia Potosina, que ante el eral de nombre “Presidente”, de la ganadería zacatecana de Sergio Rojas, tuvo algunos destellos con el percal, y en su faena de muleta que brindó a Julio César Chávez, secretario de gobierno del Ayuntamiento de Guadalupe, tardó en entender que la potabilidad del ejemplar era por el lado izquierdo.
Sabemos que está iniciando su carrera y también en esa justa dimensión debemos juzgar su actuación, así que lo consiguió en la última parte de su faena tuvo calidad, pues ligó naturales que supieron tener eco en los tendidos, y como lo decíamos al inicio, con más oportunidades este joven puede sobresalir. Con la espada dejó una gran estocada que hizo que el toro rodara por lo que de inmediato se asomaron los pañuelos solicitando una oreja que fue concedida.
El representante de la tierra de cantera, Ángel Escobedo, de la Escuela de Arte y Cultura Taurina del Estado de Zacatecas, tuvo también una destacada actuación que desafortunadamente no pudo coronar con la espada.
Escobedo, que venía de dos triunfos importantes el fin de semana pasado cortando orejas en Tequisquiapan, y la Plaza México, hoy salió a ratificar su paso ante su afición y desde su saludo capotero mostró la decisión, sobre todo en ese quite de buena ejecución por zapopinas. También con las banderillas ha mostrado facultades de las que hoy hizo gala en la colocación de dos pares.
Brindó la muerte de “Centenario”, de Cerro Viejo, a Rafaelillo, quien un día antes ofreció una clase práctica a los alumnos de la EACTEZ; con la muleta tuvo que dar ese extra porque no le tocó un novillo fácil, se quedaba corto y además terminaba con la cabeza arriba, pero el zacatecano se mostró con cabeza fría, pensando los terrenos que pisaría, y además consiguiendo que los muletazos tuvieron ese punto de calidad, y es que cuando no hay toro, siempre tiene que haber un torero dispuesto y sobre todo con el valor suficiente para ir a más.
Con la posibilidad de llevarse una oreja, Ángel dejó estocada defectuosa, quedándose con una vuelta al ruedo de peso y sobre todo con la entrega de la afición.
La única mujer acartelada fue Sol Miramontes, quien representó a la Escuela Taurina Municipal de Guadalajara, y quien tuvo que le tocó vivir la otra cara de la moneda, ante un novillo con calidad de Cerro Viejo, la tapatía no se mostró segura, faltándole mayor determinación, pues sólo pegó pases aislados, escuchó los tres avisos.
Estos son los primeros festejos de la tapatía y como el propio maestro Rafaelillo se lo decía a los alumnos en su clase práctica “nadie nace sabiendo y todos estamos para aprender de los errores”, así, que Miramontes tendrá que dar la vuelta a la página y seguir preparándose en esta carrera que es de paciencia y resistencia.
Quien tampoco tuvo la suerte de su lado fue el aspirante a rejoneador Roberto Silva, quien cerró el festejo con un eral de Sergio Rojas, al que poco pudo hacerle, pues se tiene poco rodaje con los caballos, clavó tres banderillas, y fue certero con el rejón de muerte para escuchar la ovación del respetable.
Aunque suene reiterativo, tiempo al tiempo, son los primeros pasos y habrá que redoblar los esfuerzos, y para esto sirven los encuentros de escuelas, y los festivales, para foguear a los nuevos valores de la fiesta, y aplaudo la decisión de integrar la categoría de rejoneador, pues como Silva hay muchos nombres que requieren oportunidades.
Dentro de la actuación del caballista queda resaltar un quite por tafayeras que realizó Sebastián Soriano, también alumno de la EACTEZ, además se tuvo la actuación del grupo de Forcados de San Luis Potosí quienes realizaron una buena pega con el ejemplar que cerró plaza.
Reconocimientos
El Consejo Directivo de la EACTEZ a través del matador de toros Jaime Alejandro Uvario, quien es sin duda uno de los pilares fundamentales de este proyecto, entregó tres importantes reconocimientos, el primero de ellos a la trayectoria del matador de toros Rafael Gil "Rafaelillo"¸ uno más al alcalde guadalupense Roberto Luévano quien respaldó la organización de este evento, y finalmente a los integrantes de la Peña Taurina “La Jerezana”, quienes realizaron con gran éxito la primera fecha de este Gran Premio Nacional de Escuelas Taurinas, cuya tercera fecha ya se cocina para el 20 de abril en la plaza de toros “Rodolfo Gaona”, de Cañadas de Obregón, Jalisco.