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Espectro Taurino: El placer de torear

Sábado, 05 Abr 2014    México, D.F.    Jorge Raúl Nacif | Opinión   
El espacio de cada sábado
Esta semana hemos tenido la oportunidad de ver, en el marco de festivales, a toreros en el retiro que por causas nobles han decidido volver a actuar en público…  y vaya que han dejado aroma, la huella del placer por torear y hacerlo sin más presión que la de gustarse a sí mismos.

En Arroyo hicieron lo propio Teodoro Gómez, El Calesa y Gerardo Gaya, mientras que el jueves Eloy Cavazos dio cátedra en Tlaquepaque. Asimismo, hoy tendremos la oportunidad de ver al maestro Manuel Benítez "El Cordobés" quien, a sus 78 años (nació el 1 de diciembre de 1935), actuará en el festival contra el cáncer a celebrarse en Córdoba, España.

Resulta interesante observar a un torero en estas condiciones, pues sobre todo suele mostrar un mayor reposo y menos preocupación por los tendidos, además de un deleite que, sin saber explicar certeramente, produce sensaciones muy diferentes (ni mejores ni peores, solamente distintas y especiales)a las que genera un diestro en activo.

Es por ello que el formato de festivales con toreros retirados es algo que, a nuestro entender, debe explotarse un poco más, sin caer en el exceso. Nos parece que taurinamente es un platillo diferente que puede ser ofrecido al público, variedad que, de acuerdo a lo que hemos visto a últimas fechas, llegaría a convertirse en un suculento complemento a las corridas de toros, mismas que hoy en día pueden contar con mayor calado tener nuestra tauromaquia una importante camada en ascenso.

No se trataría, en lo absoluto, de desplazar o montar estos festivales en lugar de las corridas, o quitar sitios a diestros activos. En lo absoluto. Simplemente lo planteamos como un complemento, como un extra que puede aportar una dosis diferente de cara a la afición, y siempre con un carácter benéfico.

Eloy salió a arrear, nos queda claro, y a no dejarse ganar las palmas (tal y como siempre lo hizo en su carrera). Sin embargo, ese placer por torear quedó de manifiesto en cada uno de sus movimientos en el redondel de la asolerada plaza “El Centenario”, y lo más importante es que le llegaron a un público que salí contento… y dispuesto a volver.

Lo de Teodoro Gómez en Arroyo nos llamó particularmente la atención por la concentración que manifestó, olvidándose del entorno. Parecía que estaba toreando a puerta cerrada o en un tentadero, exento de presión  y creando muy a su gusto. En esta tesitura, regaló detalles de ese toreo fino que no se pierde, pinceladas de 24 kilates que dejaron huella.

El Calesa siempre ha tenido duende… pero no aparecía constantemente. En este marco, y libre de todo tipo de presión, se dio a la tarea de torear para sí mismo. Bien se dice que, si te gustas, gustas a los demás, y Alfonso lo ha logrado. Vaya expresión de torería… del placer de torear por el simple gusto de hacerlo, y de permitir que la inspiración se adueñara de su proceder.

Gerardo Gaya tenía años sin torear en público… y puso de manifiesto un tesón muy especial, propio de ese placer que tanto hemos recalcado en este texto, y llenó de alegría la faena ante su novillo. Dándose tiempo, y sin esa necesidad imperiosa de triunfar a toda costa para lograr sumar fechas, tuvo destellos de una gran profundidad y sin dejar de lado la chispa del arte.

Tuvimos la oportunidad de ver un video de El Cordobés, tentando a manera de preparación para el festival de hoy. Debido a su edad, este torero que siempre tuvo una gran personalidad está toreando con mucho asentamiento y verticalidad. Si logra respaldarlo en la plaza… sin duda los tendidos pueden explotar.

No hay que olvidar estos formatos, pues un torero siempre tiene algo que expresar delante de las reses bravas… y después de la semana que hoy termina, nos queda todavía más claro.


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