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"Había que apostar fuerte": Sergio Flores   

Se recupera en casa tras afrontar la dura batalla con el toro "Goyito"

En las crónicas del pasado lunes 6 de mayo, correspondientes a la corrida del día anterior en la monumental de Aguascalientes, nos remontaron a aquellas gestas grandiosas del toreo del siglo pasado, cuando ante la fiereza de los astados había un hombre delante de ellos dispuesto a ofrendar su vida por conseguir el triunfo.

Fue la de Sergio Flores una tarde épica en la que se enfrentó a "Goyito", de Barralva, en tercer lugar del festejo y en la que demostró lo gran torero que es, la sapiencia de cómo bregar en los primeros lances de recibo a un toro que no remató en los burladeros y cómo apoderarse de éste en los minutos siguientes y cuajarle una gran faena que mantuvo en vilo a los aficionados en sus asientos.

Por si fuera poco, una espeluznante voltereta al entrar a matar, sin mayores consecuencias más que fuertes golpes y uno que otro esguince o fisura leve que no puso en peligro su vida, fue el resultado del torero tlaxcalteca en la que, como un guerrero, obtuvo el trofeo de su oponente y el reconocimiento total del público que, en otros tiempos lejanos, hubiera sido similar a levantar el pulgar hacia arriba en señal de triunfo.

"En las plazas de primera son los toros ideales para salir a apostar, para echar la moneda al aire. Te puede salir cara o cruz. Yo viví las dos caras de la historia: al tener la cara en apostar toda la faena, en hacer todo y en cambio, la cruz al último, esta voltereta, pero son toros total y absolutamente válidos para hacer un esfuerzo en estas plazas", dijo el diestro en la tranquilidad de su hogar, donde reposaba con un collarín en el cuello tras la difícil y aleccionadora experiencia que enfrentó con el de Barralva.

En su única comparecencia en el Serial de San Marcos 2019, Flores iba a por todas, en una tarde cargada de añoranza y sentimiento por la despedida de Ignacio Garibay, el primer espada y la presencia del triunfador Sebastián Castella.

Pero salió "Goyito" en tercer sitio, luciendo sus 505 kilos de romana. "Fue un toro que desde salida hizo cosas que no eran muy normales; no remató en los burladeros, de hecho, y me tocó ir a recibirlo más al centro del ruedo porque se emplazó", recordó Flores.

Desde el primer momento el toro embistió con fiereza y un poder impresionante, según refiere el torero tlaxcalteca: "Me acuerdo cómo embestía el toro desde el primer momento y cómo transmitió a la gente, de una manera muy grande, sin embargo, no era un toro fácil porque tenía ese empuje muy seco en contra, pero ‘en pro’ siempre mantuvo el interés de la gente al ser un toro tan fiero", agregó.

Como es su costumbre, la suerte de varas fue breve, pues a Sergio le gusta dejar los toros un poco crudos "para que tengan movilidad, viveza, se pueda someterlos desde el comienzo de la ferna. Con la muleta no fue fácil, tuvo mucha fiereza, pero también en pro tuvo mucha emoción y eso lo denota la gente. Creo que desde los primeros muletazos la gente estaba totalmente a la expectativa. Era un toro para hacer un esfuerzo de verdad, por ahí tuvo dos o tres amagos de quererse ir, pero lo pudimos regresa al terreno donde quería y seguir haciendo la faena ahí".

Sergio, entonces comprendió lo grande que podía ser un triunfo en esas dimensiones. En una plaza de primera, con toro emotivo y ante dos grandes alternantes.

"El toro no regalaba nada, fue un toro que tuvo mucha emoción en cada una de sus embestidas y eso me motivó a echar la moneda al aire, de apostar y qué bueno que me salió en una plaza importante y que yo pude dar la cara".

Destaca que el viento molestó mucho y que se dificultaba tomar los trastos como mejor quisiera, pero con esa actitud valiente, con técnica y oficio, pudo salir adelante.

"Al a hora de entrar a matar no se me podía ir el toro y me fui a por todas, lamentablemente me cogió del cuello, no me dejó escapar, me pegó en el pecho, en el cuello, cuando iba cayendo no iba cayendo ni siquiera al piso, me dio un golpe muy fuerte en el riñón y cuando ya estuve en el suelo me pegó un pitonazo y patadas en la cabeza. Tuve unas volteretas muy fuertes y unos golpes, fue una pena que la espada quedó un poquito contraria, porque si no estaríamos hablando de un triunfo muy gordo de dos orejas", expresó el tlaxcalteca.

Luego de pasar la noche en una clínica y de ser sometido a tomografías de casi todo el cuerpo, Sergio fue dado de alta y descansa en su residencia de Tlaxcala, bajo estrictas ordenes medicas de llevar un collarín unas dos semanas y reposar de una leve fisura en una vértebra lumbar.

"Estoy tomando pastillas para el dolor y debo de tener mucho reposo. Ya tengo bastantes experiencias graves por no hacer caso a los médicos, pero esta vez voy a hacer caso a los médicos en todo lo que me digan. Este mes ya no teníamos nada hasta el 29 de junio que reapareceré en San Juan del Río, Querétaro". Así que tomaré el tiempo necesario para recuperarme", afirmó.

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