Ilusiones renovadas        

Francisco Martínez cortó una oreja, al igual que José Sainz

Una tarde de ilusiones renovadas, ni duda cabe, fue la que tuvo lugar este domingo en la Plaza México, pues los nombres de Francisco Martínez y José Sainz surgen como un aire fresco en el escalafón novilleril y ponen de manifiesto que su proyección es más que interesante.

Ambos cortaron una de ley oreja y estructuraron sendas faenas que calaron en el gusto de la afición, con sus particulares formas de entender la tauromaquia, así como destacar el juego de algunos de los astados de La Soledad, como el segundo y el sexto.

En estricto orden de aparición triunfal, Francisco Martínez se topó con un novillo que tuvo dosis de clase. El sanmiguelense se nota toreado y comenzó a caldear el ambiente en un quite combinado de chicuelinas con tafalleras, para luego lograr un emotivo segundo tercio de la lidia.

Bajo la mirada de su maestro y descubridor, el matador Alejandro del Olivar, el novillero dibujó trazos que le resultaron templados y con sabor, sobre todo por el pitón derecho, dejándole muy puesta la muleta. Emocionantes las bernadinas con las que rubricó un trasteo que le valió el trofeo, luego de una rotunda estocada.

El segundo de su lote fue el quinto "tris", pues sustituyó a un sobrero que, a su vez, había salido por un ejemplar que se acalambró. Total que Martínez terminó por lidiar a uno de Monte Caldera, que hizo ciertas cosas de corraleado, aunque fue toreable y terminó deslucido. Lástima que vino a menos y el trasteo no reventó, pese a que hubo buenos detalles de Martínez.

Si bien es cierto que delante de su primero no se habían dado las cosas como para pensar en un triunfo, José Sainz alcanzó altas cuotas de clase durante la lidia del sexto, otro buen astado de La Soledad al que lidió con propiedad desde el primer tercio.

De la mano del maestro Manolo Mejía va el potosino aprendiendo la técnica y desarrollando su oficio, pese a que todavía es muy jovencito. Variado en quites, le camina muy bien a los novillos y tiene chispazos de un arte muy especial, como los que derramó en un trasteo en el que supo pulsear muy bien las acometidas del ejemplar de La Soledad.

Apéndice ganado con todas las de la ley para este joven torero potosino, que reafirma su condición de interesante prospecto con esta faena que tuvo consistencia, ante un novillo que, si bien es cierto quedó "tocado" tras saltar al callejón, fue obediente a los toques y se empleó.

En medio de estas dos historias, Manuel Gutiérrez no tuvo una tarde fácil. Su primer novillo fue andarín, aunque tenía su transmisión en la muleta y le recetó pases con buena fibra, pero sin terminar de confiarse. Fue prendido al intentar unas manoletinas de rodillas y una nueva voltereta sufrió al volver a buscar esa suerte, mostrando actitud.

Así, desmadejado, se puso muy pesado a espadas y escuchó los tres avisos. Con su segundo surgieron destellos de calidad, fundamentalmente al torear con la muleta en la mano diestra en un par de tandas bien ligadas, pero la faena no rompió a más.

La afición salió contenta de la plaza más grande del mundo y, sobre todo, con ilusiones renovadas.


Ficha
Ciudad de México. Plaza México. Tercera novillada de "Soñadores de gloria" y segunda con picadores. Unas 1200 personas, en tarde agradable. Cinco novillos de La Soledad y uno de Monte Caldera (5o., sobrero sustituto de uno del hierro titular que se acalambró y fue cambiado por otro, de Monte Caldera, que se partió un pitón), bien presentados y manejables en diversos matices, entre los que destacó el 2o., premiado con arrastre lento, y el 6o. Manuel Gutiérrez (blanco y oro): Silencio tras tres avisos y palmas. Francisco Martínez (celeste y oro): Oreja palmas tras dos avisos. José Sainz (sangre de pichón y oro): Ovación y oreja. Incidencias: Tras el paseíllo se rindió un minuto de aplausos a la memoria del ganadero Cuco Peña y la fotógrafa Daniela Magdaleno, de reciente fallecimiento.






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