El comentario de Juan Antonio de Labra  

"...El único aliciente de esta desgraciada circunstancia..."

Semáforo rojo. Stop. Que nadie se mueva. Es la indicación mientras siga la pandemia del coronavirus azotando a México, donde hasta hoy las cifras superan los 6 mil muertos y van unos 56 mil contagios. Desde luego que estos números se deben mirar con las debidas reservas, porque seguramente son inferiores a la realidad.

En medio de esta grave problemática no sólo sanitaria sino también económica y hasta política, todavía no se sabe qué va a pasar de aquí a los próximos meses. Bueno, salvo que, mientras el semáforo no pase del rojo al naranja, de éste al amarillo, y hasta que llegue al verde, no habrá toros en ninguna plaza. Y para eso parece que todavía falta mucho tiempo.

Y por más que existan empresarios optimistas, que consideren que la actividad se retomará en pocas semanas, ahora mismo, ninguno que sea realmente prudente y sensato, podría siquiera aventurarse a anunciar un cartel de toros, tal y como está sucediendo en España y Francia. Muy por el contrario, porque allá se siguen "cayendo", una a una, ferias de relieve y todo apunta a que 2020 se irá en blanco, lamentablemente.

Entretanto, la gran incógnita permanece en el aire: ¿cuándo y cómo se dará la reanudación de la actividad taurina? Por lo pronto, un porcentaje considerable de los toros cuatreños de la camada de este año morirán en el rastro, que es el destino más triste para el final de la esmerada vida de un toro de lidia.

El único aliciente de esta desgraciada circunstancia, es que tal vez muchas vacadas van a reducir el número de vacas de vientre, y la selección tenga un rigor que, de aquí a unos cuantos años, se traduzca en una mejora de la calidad del ganado mexicano, así como sucedió en España con motivo de la crisis financiera de 2008.

Prueba de ello son las camadas de los últimos unos ocho años a la fecha, en las que se ha visto embestir un alto nivel de toros en plazas de primera categoría de Europa, lo que ha permitido la realización de faenas que ya están inscritas en los anales de la tauromaquia. Publicar una lista de estas sería un tanto laborioso, pero valdría la pena dejar constancia de este asunto tan significativo.

Por otra parte, aunque el semáforo permanezca en rojo y la indicación de las autoridades sanitarias y gubernamentales sea quedarse quietos, los estamentos que conforman la Fiesta están llamados a la movilidad de la generación de ideas, e implementar, a corto plazo, una serie de medidas que contribuyan a apuntalar al espectáculo una vez que se puedan dar toros. Llegó el momento de ser propositivos, astutos, y actuar en consecuencia.






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