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Felipe Zambrano: rejoneador y político  

Recuerda varias vivencias a sus ochenta años de vida

Miembro de una familia prominente de Nuevo León, de empresarios de la gran metrópoli regia cuyos legados se han distinguido por sus obras, tanto físicas como de alto contenido social, el matador de toros en retiro como rejoneador, Felipe Zambrano Páez, trae al recuerdo el aniversario 105 del "Par de Pamplona", ejecutado aquel 8 de julio de 1915 por Rodolfo Gaona, quien fue amigo de su padre.

En uno de los estudios de su residencia ubicada en el municipio de San Pedro Garza García, de la que fue alcalde de 1980 a 1982 con gran éxito, el maestro muestra con orgullo la pintura que recuerda aquel célebre momento del torero guanajuatense, figura de su tiempo.

"Mi padre –don Jesús Zambrano Urteaga– fue amigo de Rodolfo Gaona y en una ocasión que vino aquí a la casa le dedicó la pintura", comentó Zambrano.

Rodeado de otras obras de arte, también de Ruano LLopis y Pancho Flores, el maestro atiende gustoso la entrevista y recuerda la plática que sostendrá el periodista Juan Antonio de Labra este martes en la Peña Taurina Virtual El toreo de México, a través de Zoom.

Nacido el 23 de septiembre de 1940 en Monterrey, el maestro Felipe apunta que fue su padre quien los echó prácticamente al ruedo a su hermano Evaristo y a él, como rejoneadores, toda vez que en su casa siempre ha existido un amor por los caballos, que para entonces abundaban en sus criaderos.

"Cuando estábamos jovencillos aquí nos veníamos a pasar las vacaciones y los fines de año las navidades, pues esto era una casa de campo en aquel entonces. Hoy ha quedado dentro de la ciudad de San Pedro, pero aquí es donde empecé a montar. Aquí teníamos sembradíos de mayo a septiembre y la pasábamos muy a gusto", comenta el maestro próximo a cumplir sus 80 años.

En esa extensión de terreno fue donde tuvieron su primer lienzo charro, pues además don Jesús había sido quien trajo a Nuevo León la primera cancha de polo y fundador de los primeros clubes hípicos de la ciudad, e impulsor de la charrería y, por ende, del rejoneo.

"Todo empezó porque Gastón Santos se hizo amigo de nosotros. Lo íbamos a ver a la plaza de toros Guadalupe, de la que el empresario y dueño César Garza era muy amigo de papá y de nosotros. Una vez invitó a venir a casa a Gastón y le gustó mucho el lienzo que teníamos y de ahí surgió la idea de reconstruirlo como plaza de toros y nació lo que fue el cortijo plaza de toros San Felipe, aquí en la esquina.

Gastón es mi compadre y como toreros llegamos a torear muchas tardes juntos", recordó el entrevistado.

En otro de sus salones las paredes se encuentran tapizadas de recuerdos, destacando uno donde se aprecian cuatro de los siete festivales de "Las Palomas", que don Jesús, su esposa doña Angelina Páez Garza y sus 10 hijos organizaron en el cortijo pro-obras de construcción del templo de San Francisco, uno de los más famosos y queridos por la comunidad católica de San Pedro.

Los cartelillos muestran los festejos que se llevaban a cabo cada dos años, el primero en mayo de 1965 a 1975 y en los que el ganadero de La Punta, don Paco Madrazo, enviaba sus toros de manera gratuita.

En estos festivales figuraban los nombres de los hermanos Evaristo y Felipe Zambrano como anfitriones en el ruedo de Gastón Santos, Álvaro Domecq, Fermín Espinosa "Armillita", Carlos Arruza, Manuel Capetillo, Juan Silveti, Humberto Moro, Antonio Ordóñez, Juan García "Mondeño", Raúl García, Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Raúl Contreras "Finito" y tantas figuras más de los años 60 y 70.

"Mi papá le compró dos caballos a don Álvaro y luego nos mandó a vivir a mi hermano y a mí un mes a su casa, en "Los Alburejos", de donde salíamos a ver toros con él a todas partes.

"Pedro Louceiro fue quien me dio la alternativa en la plaza Monterrey el 1 de marzo de 1970, con mi hermano Evaristo, de testigo y completando el cartel los matadores Fernando de la Peña y Roberto Ortiz "El Fotógrafo", con toros de Loma Alta.

"Fui rejoneador de 1962 a 1974. En 1967 me presenté en la Plaza México con "Sonajero", de Tequisquiapan. Tarde memorables tuve muchas y para el recuerdo quedan aquellas tres ocasiones que nos presentamos en el Astrodome de Houston con gran éxito, una con Paco Camino, otra con Antonio Ordóñez y en la tercera fuimos puros mexicanos.

Fuimos también los iniciadores en traer por aquellos años al grupo de Forcados de Portugal, que dieron pie a que enseguida se formaran los de México”.

Felipe Zambrano se retiró prematuramente de los ruedos en 1974 una corrida de aniversario de Gastón Santos, en San Luis Potosí, alternando con el centauro potosino, el lusitano Pedro Louceiro y el también potosino Jorge Hernández Espinoza.

Después de eso y por su don de gentes, la vida del maestro sampetrino dio un giro de 180 grados, al comenzar a recibir propuestas para ejercer cargos públicos.

"La primera invitación que tuve a la polaca fue cuando Roberto Olivares, dirigente de la CNOP, me invitó como suplente a diputado federal de la Quincuagésima Legislatura y ya después volví yo a la 53.

Luego fui alcalde de San Pedro, y más tarde diputado Local pero no ejercí porque fui comisionado a iniciar Ciudad Solidaridad en la periferia de la ciudad –hoy convertida en una amplia y popular colonia inmersa en la mancha urbana al norponiente de Monterrey".

Su eficiente labor permitió que otro alcalde de Monterrey, Óscar Herrera Hosking, lo invitara a dirigir los Servicios Públicos de ciudad, fecha cuando fundó a las populares "zanahorias".

"Un día llegó un obispo nuevo a la ciudad y como yo me había quedado con la combi que usó el Papa Juan Pablo II en su primera visita a México en 1979, decidí prestárselas para que fueran a recibirlo en ella al aeropuerto, por tener ese significado, y cuando le preguntaron al recién llegado obispo qué le había parecido la ciudad de Monterrey, lo primero que dijo fue "muy limpia", desde entonces me bautizaron como "Fray Escoba", relató.

La cercanía del funcionario con la gente es lo que ha distinguido a Felipe Zambrano en sus diversos cargos que ha ocupado.

"Me encanta mucho el contacto con la gente. Yo siempre he dicho: "El que trabaja en el gobierno es un empleado de la gente. A mí, cuando alcalde, siempre me gustaba andar en la calle viendo qué hacía falta, visitando y ejecutando ordenes de reparación o lo que se tratara desde el mismo lugar en que estaba con la gente. A mí no me gustaba estar en la oficina, ¡en la oficina no manejas nada!, solo en la tarde iba con mis colaboradores a ver lo que se había hecho en el día. Pero ahorita no sé qué pasa…".

Felipe Zambrano tiene en su haber, cuando fue diputado federal, haber sentado las bases del deporte en México, creando una ley que entonces no la había.

"Recuerdo que le dije al presidente Carlos Salinas que cuando anduvo en campaña prometió mucho al deporte y que ni siquiera ni una ley ni una comisión había y en ese mismo momento me ordenó: "pues hazla ahorita", y la hice. Sentamos la base del deporte, éramos 24 en la Comisión y como ocho o 10 los diputados que andábamos recorriendo el país con esta nueva ley”, dijo.

"Como diputado y servidor público tuve una vida muy padre, no me puedo quejar. Hice cosas que a mi hoy me encantan. Sobre todo, sembré muchas amistades, porque el trato con la gente para mi es lo más importante.

Por ahí tengo colgados dos reconocimientos, uno de la ONU y otro por cosas del deporte. Claro que es bonito ser reconocido. Es un orgullo creo yo, nomás que no se te suba. Papá nos enseñó eso siempre, decía "eh, ¡bájale! A servir a la gente", y gracias a esas enseñanzas de humildad que nos dio papá es que toda mi familia vivimos gracias a Dios muy bien", señaló.

Su último cargo en la función pública fue en 2006, a invitación de su amigo Ricardo Canavatti, alcalde de Monterrey, cuando dirigió la policía de Monterrey, llevándola de un penúltimo lugar en votación de la gente a un honroso segundo lugar, sólo superado por la de su municipio en que habita, San Pedro, en la que él puso las bases.

Desde entonces, hay ya 14 años, el maestro Felipe, el matador, el exalcalde, o simplemente "Fran Escoba", disfruta la vida en su casa, al lado de su esposa e hijos, haciendo sus cosas de oficina, caminando por los andadores de la finca, o viendo la temporada de toros por televisión.

Sobre esto le cuestionamos acerca de lo que para él es lo suyo, el rejoneo….

"Cada rejoneador es buenísimo. Pablo, Ventura, Cartagena, este y el otro, el que agarres. Pablo hizo explotar esto, será lo que sea, pero Pablo Hermoso no te puede aburrir, es perfecto. Los caballos ya saben que trae un jinetazo arriba y este es un maestro.

Y Ventura es el otro. Estos están como Manolo y Eloy… no se pueden comparar uno con el otro. Los toreros no se pueden comparar y menos los rejoneadores porque los caballos son todos distintos", finalizó.






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