Fabián Barba, torero y empresario  

Desde hace cinco años tiene una empresa de productos de limpieza

Mientras unos toreros entrenan en sus fincas y otros se suman a la ayuda social a través de distintas labores, unos cuantos, como es el caso del matador Fabián Barba, no ha dejado de trabajar en su empresa de productos de limpieza por ser una actividad esencial que permanece abierta en medio de la pandemia provocada por el COVID-19.

Hace cinco años tomó la decisión de fundar "Químicos de la Montaña" en compañía de su padre, que por entonces estaba desempleado. Y la intención de Fabián era preparar el terreno para cuando llegara el momento de retirarse de los ruedos. Así que desde 2015 compagina esta actividad empresarial con su carrera taurina, y en las últimas semanas se ha olvidado por un momento de los trastos de torear para enfocarse en atender la gran demanda del negocio.

"Me pesa mucho lo que está ocurriendo y ver que el coronavirus va a afectar muchísimo al sector taurino. Mi alma y mi vocación es de torero, pero ahora que no se puede torear en el campo, ni hay corridas, ni nada, me encuentro sumamente activo con el trabajo en la empresa, procurando mantener los puestos de trabajo de mis diez empleados y ayudarlos a que su economía se conserve intacta. En dicho sentido, somos un reducido grupo de privilegiados por azares del destino", comenta Fabián.

Su padre se ha convertido en su mejor maestro, y Fabián se siente orgulloso de aprender de su capacidad empresarial, que alguna vez muy importante dentro del sector textil que fue líder en el mercado de Aguascalientes. La familia Barba -y también los Rivas, por parte de Dulce, su madre- es reconocida en Aguascalientes por su gran capacidad de trabajo y haber aportado tres generaciones de exitosos empresarios. Don Gerardo ha tenido la paciencia para guiar los pasos de sus hijos, tanto de Gerardo, que ya tenía una bodega de venta de refrescos y botanas, y ahora de Fabián, al haber emprendido, en sociedad con él, esta nueva empresa cuyos productos están teniendo una gran demanda.

"En un día vendí tres mil litros de gel, cuando lo suyo era vender unos 400 litros al año. Y esto se podría entender como un pequeño golpe de suerte; es decir, el haber abierto una empresa con este giro luego de que hicimos una valoración de las necesidades del mercado y de los clientes que, por mis relaciones, nos podían favorecer cuando arrancamos".

A lo largo de estos años la empresa de los Barba ha crecido porque ha sido capaz de generar sus propias fórmulas y ha encontrado los mejores proveedores, además del esmerado servicio que brindan a sus clientes, entre los que se encuentran hospitales, hoteles restaurantes, oficinas y residencias, a los que venden sus productos y también les brindan el servicio completo de limpieza profunda tan solicitado en esta época.

"Me gusta trabajar en el área de las ventas y atender a los clientes, además de buscar otros nuevos. El hecho de ser una personalidad pública me ha abierto muchas puertas, y la profesión de torero siempre es un escaparate y un trampolín importante para hacer otras cosas, y lo estoy aprovechando para hacer crecer esta empresa, cuya inquietud surgió con el afán de conseguir algunos ingresos extra. No ha sido fácil comenzar a hacer algo que era totalmente desconocido para mí, pero creo que sí se puede si uno aplica la disciplina aprendida, y luego le añades esa cuota de determinación necesaria que también te aporta el toreo", afirma Fabián.

La oficina de "Químicos de la Montaña" se encuentra en la Central de Abastos y trabaja a puerta cerrada, cumpliendo así con las normas impuestas por las autoridades. Ahí también hacen las fórmulas de los distintos productos y atienden los pedidos que se venden.

"Nuestra asistente contable es la única que está trabajando en su casa, lo mismo que los vendedores; el resto de nuestros colaboradores están en la bodega fabricando los productos de limpieza que hemos ido perfeccionando a través de encontrar nuestras propias fórmulas. Creo que hemos sabido comprender las necesidades de nuestros clientes, que seguramente ahora se van a intensificar después de esta dura experiencia del coronavirus", comenta Barba.

No es la primera vez que Fabián emprende un trabajo fuera de los toros. Hace tiempo colaboró en la oficina del matador –y arquitecto de profesión– Manolo Espinosa "Armillita", del que también aprendió diversos procesos y se percató de que se podían compaginar ambas actividades. Manolo fue un hombre emprendedor y versátil, tanto en el terreno taurino como en otras empresas de diversa índole para las que su formación universitaria le ayudó mucho.

El pasado 26 de abril Fabián cumplió 17 años como matador de toros, pues se doctoró en esa fecha de 2003, en el marco de la Feria de San Marcos. Su padrino fue el llorado José María Luévano, en presencia de Ignacio Garibay (y de manera simbólica el rejoneador Femín Bohórquez, que partió plaza por delante). El toro de la ceremonia fue de Reyes Huerta y se llamó “Aprendiz”, un nombre premonitorio de lo que Fabián sería, años más tarde, de la mano de su padre: un aprendiz de empresario que va dando pasos con futuro. ¡Enhorabuena!






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