Efemérides: Los 100 años de Clarinero  

El 25 de abril de 1920 nació el periodista Rafael Morales "Clarinero"

Hoy se cumple un siglo del nacimiento de uno de los cronistas mexicanos más emblemáticos, que marcó toda una época dentro del periodismo taurino mexicano, como fue Rafael Morales "Clarinero" que, entre otras cosas, trabajó al lado del maestro Pepe Alameda, a quien le unía una gran amistad.

Cabe recordar que el día que falleció “Clarinero”, nuestro compañero Horacio Reiba dedicó su columna semanal, a recordar algunos pasajes de la vida y obra del prestigioso cronista, mismas que reproducimos a continuación de manera íntegra:

"Ni qué decir tiene que este Clarinero queretano sentía por la tauromaquia una pasión irrefrenable, que lo llevó a dominar los diversos palos de la reseña, el análisis, la reflexión y la información taurinas, desplegadas en todos los medios a su alcance. Escritos y hablados.

Autor de numerosos libros sobre toros y toreros, Clarinero escribió además para la revista Tiempo, cuyo director era Martín Luis Guzmán, unas cartas taurinas anteriormente a cargo de Juan Pellicer Cámara, que fuera juez de plaza en la México y destacadísimo cronista, hermano del poeta tabasqueño Carlos Pellicer, a quien se podía ver cada domingo en la Monumental.

Pero sería la entrevista la actividad informativa en la que Rafael Morales alcanzó el grado de maestro. La desarrolló asiduamente por la radio ("Clarinazos por Clarinero", su programa dominical, permaneció varias décadas en el aire) y era una de las páginas más buscadas de El Redondel, precisamente porque, a su oportunidad para elegir al personaje de la semana, unía la habilidad de hacer hablar a sus entrevistados de lo que realmente sentían y más interesaba al aficionado, permaneciendo él como un interlocutor discreto, casi oculto, mientras reservaba prácticamente todo el espacio de la charla al personaje protagónico.

Fue con Clarinero con quien Paco Camino habló en primicias del "temple lento" que le hizo descubrir el toro mexicano, y a quien declaró El Capea, tras cortarle a "Corvas Dulces" de Garfias su primer rabo en la capital, su orgullo de haber obtenido semejante galardón ante "el público más exigente y conocedor del mundo". Naturalmente, no es que ambos figurones se murieran por reconocer a viva voz una y otra cosa: hacer que el entrevistado se sincere requiere del entrevistador un oficio, un tacto y unos conocimientos que no están al alcance de cualquiera. Por eso afirmo que la faceta maestra de Clarinero fue, justamente, la entrevista”.

Por otra parte, presentamos el prólogo que realizó Rafael Morales para el libro "La apasionada entrega de Pepe Alameda", donde cede la voz a personajes de gran relevancia dentro del mundo de los toros, pero constancia queda de su claridad de conceptos que concatena a una redacción digerible y amena.

"¿Qué es la pasión y en cuantas formas se revela, o a través de cuantas formas la pasión se oculta? Tema es este que excede en mucho a los posibles términos de un prólogo. Nos limitaremos, pues, a su enunciado en estas preguntas, por las razones que a continuación se expresan.

De José Alameda se ha dicho lo que no se ha dicho de ninguno de los que antes de él se han dedicado profesionalmente a escribir o hablar de toros. Para bien y para mal. En pro y en contra. Invectiva y panegírico.

Algo que sería inexplicable tratándose de un escritor violento o radical, pero que resulta sorprendente en el caso de quien ha hecho de su perfil profesional casi un arquetipo de moderación, de equilibrio y de respeto a la forma.

Como corroboración de lo que aquí asentamos, vamos a suministrar de inmediato tres testimonios. Dos de ellos, de escritores españoles; el otro, de un mexicano.

Empecemos por éste. Don Aurelio Pérez, vicepresidente del gran consorcio Televisa, ha escrito:

"Como mi profesión originaria es la de narrador de corridas de toros, creo que puedo opinar y digo que, de todos los que se han dedicado a esta tarea, ha sido con mucho José Alameda, el mejor. Tanto que pudiera decir como Guerrita: "Después de mí, nadie; y después de nadie, Fuentes". Sólo que en el caso de Alameda, Fuentes no aparece por ninguna parte”. (Del semanario “El Redondel).

A su vez, el escritor madrileño Vicente Zabala dice:

"Pepe Alameda es un crítico de primerísima fila, antes que nada español, nacido en la madrileña calle de Goya. Un español que ama a México con toda su alma, porque allí encontró el calor y el cobijo de los años difíciles del exilio, abriéndose paso rápidamente hasta convertirse en la primerísima firma que es hoy en el difícil terreno de la crítica taurina de periódico y en el no menos difícil de la transmisión de corridas de toros, que lleva a cabo con conocimiento y amenidad que permite llenar los dificilísimos espacios muertos que tiene una corrida, piedra en la que puede tropezar el que se lance a tal aventura sin contar con las dotes oratorias y la capacidad improvisadora de Pepe Alameda” (Del diario, ABC, de Madrid).

Y tercer testimonio. En la enciclopedia de José María de Cossío "Los Toros” (Tomo VII), escribe J. Luis Dávila: "Pero además de su éxito y su popularidad como comentarista taurino en la radio y en la televisión, Carlos Fernández Valdemoro (su verdadero nombre, oscurecido por la fama de José Alameda), en su consumado, veraz y extraordinario periodista. Y, por si todo eso no fuera bastante, es un gran escritor. Un reciente libro suyo, "Los heterodoxos del toreo", bastaría para consagrarlo en el mundo literario.

Queda la otra cara de la moneda, en donde pueden espigarse testimonios no menos fuertes, pero en sentido diametralmente opuesto. Tan fuertes que llegan a extremos injuriosos, lo que hace moralmente imposible su reproducción, por respeto a los lectores. Hagan ustedes uso de su imaginación, sin tirarle de la rienda.

Y pregunto yo ¿por qué tan encontradas reacciones? ¿qué extraña pasión late en este hombre, capaz de comunicarla a sus panegiristas y detractores, aun bajo la capa de una forma siempre moderada por el aliño literario?

¿Existe esa pasión?... Está en este libro?

He ahí una cuestión que, más allá de la letra misma, puede incitar al lector interesado en el fondo último de las cosas”.

Antonio Machado dice: "La obra, una vez publicada, ya no nos pertenece". Lo cual no implica que la obra, pese a su “independencia”, no conserve la impronta del autor, sobre todo en lo psicológico. Para leer a Machado, especialmente aquella parte de su obra que es de índole crítica ("Juan de Mairena", etc.), es muy conveniente conocer a Machado. Lo mismo, en el ámbito de la crítica taurina, cuando ésta se emprende con altura y se ejerce con influencia en un medio. Para leer a Mariano de Cavia, es muy conveniente tener noticia de Cavia. Para leer a Pérez Lugín, tenerla en Pérez Lugín. Saber con quién “nos vemos las caras".

En mi patria chica, en mi Querétaro, tan mexicano y tan español, se dio un cronista muy mexicano y muy español, Carlos Septién "El Tío Carlos", tras de cuya obra, repartida en la tauromaquia, la política y la crítica en general, hay un aliento humano que la vivifica y la sostiene, y que cuenta más que la circunstancia de cada pieza de ella.

Todo esto plantea de hasta qué punto una obra puede ser inseparable de su autor. Algo que tenemos que tener presente en el umbral de cada libro nuevo.

La pasión, una pasión no de polemista porque sí, no de mamporrista de la palabra, sino aquella otra pasión creadora que da una tesitura cálida  a lo que se piensa, se siente y se dice, me parece presidir de este libro.

Puede que éste sea, sobre otros que el lector advertirá, su mérito fundamental: el de una profunda convicción":






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