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Polémica celebración de una divisa legendaria        

Gerardo Rivera indultó un toro de Piedras Negras en su aniversario 150

Controversial resultó el indulto de "Siglo y Medio", del hierro de Piedras Negras, esta tarde en la Plaza México, donde la legendaria divisa tlaxcalteca celebró 150 años de historia. Y al margen de la polémica que provocó el juego de un toro bueno, éste no fue excepcional para merecer el indulto.

Sin embargo, Gerardo Rivera aprovechó a su favor la predisposición de parte de un sector del público por esta importante divisa, para solicitar el perdón de la vida de este toro cárdeno que fue lidiado en sexto lugar. Y así, pues, quedó servida la polémica. Que se hable de toros le viene bien a la Fiesta, que siempre estará tocada de pasión, y más todavía cuando suceden hechos como el que se vivió hoy en el coso de Insurgentes.

Cabe mencionar que el toreo de capote de Rivera con el tercero fue de auténtico lujo, pues toreó a la verónica con una extraordinaria lentitud y cadencia. Lo mismo hizo en el sedoso quite por chicuelinas, y más tarde procuró mantener idéntico tono de temple gracias a la mentalización con la que llegó a la plaza, y sin importar su escaso rodaje en cuarto años de alternativa.

Y cuando ya estaba construyendo una faena maciza, bien estructurada, el toro se desfondó y, al parecer acabó acusando una lesión en los cuartos traseros que dio al traste con el magnífico bosquejo de la faena, que se vio interrumpida cuando el de Piedras Negras se echó y hubo necesidad de apuntillarlo.

Animado por volver a mostrarse, Gerardo repitió la dosis de la larga cambiada a porta gayola, quizá la suerte menos rentable de la tauromaquia. Y después de eso, "Siglo y Medio" embistió con nobleza en varas, y más tarde se desplazó con alegría y transmisión en banderillas, en un tercio que Gerardo compartió con José Luis Angelino.

A estas alturas de la corrida la gente estaba ansiosa por aplaudir lo que fuera, y ese entusiasmo desembocó en la temprana solicitud de un indulto que no debió concederse, pues el toro, siendo bueno, no fue lo completo que se hubiera requerido, sobre todo por el pitón izquierdo, para merecer tal premio.

Y la faena... tampoco fue de indulto, sin menoscabo, por supuesto, del esfuerzo desplegado por el torero tlaxcalteca y sus fervorosos deseos de agradar. En todo caso, era preferible que Rivera le diera muerte de una estocada para tumbarle las orejas, y no haber abandonado la plaza a hombros en medio de una marcada división de opiniones.

El lote con más posibilidades le tocó a Angelino, que no alcanzó a enfibrarse del todo para cosechar un triunfo. Y si bien es cierto que se mostró centrado y maduro, no consiguió redondear una tarde que un torero honrado y profesional que lo ayude a seguir vigente en este escenario.

De lo que realizó, lo más destacable fue su templado toreó a la verónica al toro que abrió plaza, y al que después le hizo una faena con una primera fase sólida, hasta que el de Piedras Negras dejó de mantener ese buen aire que había mostrado de inicio por el pitón derecho.

La del cuarto fue una faena aseada, pero carente de proyección al tendido, ante un toro muy dócil, sin chispa, que tenía unas hechuras preciosas.

En lo tocante a su desempeño con las banderillas, José Luis estuvo fácil y desenvuelto, lo que le granjeó el reconocimiento del público. Mas no anduvo fino con la espada y esto vino a emborronar, en alguna medida, su buena disposición a lo largo de toda la tarde.

A diferencia de Angelino, El Chihuahua sorteó el peor lote de la corrida, con un primer toro avispado con el que estuvo solvente y alerta. El quinto fue descastado y no dio opción al torero norteño de lucir en una faena en la que no pudo hacer casi nada, así que se fue de vacío, sin poder mostrar su pirotécnica forma de interpretar el toreo que tantos dividendos le ha dado en los pueblos.

Al final de la corrida, la gente salió hablando del indulto de "Siglo y Medio", y de Piedras Negras, que generó pasiones –a favor y en contra– y eso tiene un valor especial en una época amenazada por la monotonía, en la que viene muy bien ver cosas diferentes, como el juego de los toros de esta legendaria ganadería.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México. Decimoprimera corrida de la Temporada Grande. Menos de un cuarto de entrada  (unas 5 mil personas), en tarde fresca. Toros de Piedras Negras, bien presentados, en tipo, de juego desigual, de los que destacó el 6o. que fue indultado entre protestas. Pesos: 534, 490, 502, 530, 520 y 511 kilos. José Luis Angelino (azul rey y oro): Silencio y silencio tras aviso. Antonio García "El Chihuahua" (verde botella y oro): Silencio y silencio tras aviso. Gerardo Rivera (azul turquesa): Silencio y vuelta con protestas tras indulto. Incidencias: Al finalizar el paseíllo un grupo de aficionados entregaron una placa al ganadero Marco Antonio González por el aniversario 150 de la fundación de Piedras Negras. El toro indultado se llama "Siglo y Medio", número 23, cárdeno claro, con 511 kilos. En los medios del redondel se pintó el hierro de la ganadería, con la leyenda 150 años. Destacó en la brega Diego Bricio, que toreó con temple al 2o. Tras la lidia del 6o., Rivera invitó a dar la vuelta al ganadero y a su hijo Patricio.

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