El comentario de Juan Antonio de Labra  

...De los más jóvenes no hay que perder de vista a Leo Valadez...

La reciente Feria de Aguascalientes resultó muy exitosa, y quedará para el recuerdo como una de las mejores de la última década, quizá equiparable a aquella del año 2012 en que también embistieron muchos toros y se vivieron grandes emociones.

La diferencia más marcada es que en ésta de 2019, los toreros mexicanos rivalizaron a tope, tal vez conscientes de que, la inmensa mayoría, sólo tenía una tarde para mostrarse, y no podían dejar escapar la oportunidad de brillar de cara a un futuro que, de antemano, se avizora complicado.

De la torería extranjera habría que destacar los triunfos de Andrés Roca Rey, Alberto López Simón y Ginés Marín, que dejaron un magnífico sabor de boca entre el público. Ya va siendo hora de que también las empresas renueven los rostros de los toreros extranjeros para dar al público más variedad en su oferta.

En lo tocante a los veteranos, sobresalió la faena de Antonio Ferrera que, por desgracia, ahora mismo atraviesa por diversos problemas y se espera que todo el impulso y el cariño que México le ha entregado, sea una motivación para salir adelante y que su temporada europea no se vea interrumpida.

De los nuestros, mención especial merece Arturo Saldívar, que se encuentra en franca recuperación y dispuesto a volver al nivel que alguna vez tuvo, lo que resulta muy significativo. Y lo mismo El Payo, que realizó una de las faenas más sólidas del ciclo, repleta de valor y revestida de una expresión artística muy interesante.

A Joselito Adame lo traicionó la espada. Pero al margen de ello, justificó su inclusión en tres tardes. La faena que realizó el sábado 27 ahí queda como un paradigma de amor propio luego de la inolvidable obra de arte que firmó Morante, que fue otra de las joyas del serial sanmarqueño.

Arturo Macías mostró la mejor faceta de su toreo con un buen toro de Bernaldo de Quirós, y luego de haber salido de la enfermería, lo que sin duda habla bien de esa madurez que atesora en esta etapa de su carrera.

Sergio Flores no se quedó atrás en cuanto a raza se refiere, y su trasteo al fiero "Goyito", de Barralva, fue uno de los más intensos de los que se tienen memoria en Aguascalientes, porque el tlaxcalteca, literalmente, se jugó la vida y acabó por ganar una riesgosa apuesta.

De los más jóvenes no hay que perder de vista a Leo Valadez, que dio una magnífica dimensión, tanto por su empaque como por su variedad, y esa hambre de ser que le bulle por dentro. La misma que a Diego Sánchez, que es otro de los más destacados, ya que tenía más de tres meses sin vestirse de luces, y en la corrida del "Orgullo San Marcos" dio señales de atesorar una envidiable ambición, la que confiere relevancia a todo cuanto se hace delante del toro.






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