"El toreo me lo ha dado todo": Ismael Rosas

Se retira de los ruedos a causa de una lesión en una rodilla

El próximo domingo 17, en Apizaco, el subalterno tlaxcalteca Ismael Rosas se despedirá de su profesión, pero lo hará lidiando un ejemplar junto con los matadores a los que sirvió en sus cuadrillas durante su larga trayectoria.

Y casualmente será en la misma plaza de su tierra, Apizaco, donde nació hace 48 años y en la que vistió por primera vez el traje corto antes de unirse como aspirante a la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros.

Han sido 25 años como profesional de los ruedos y 4 de aspirante los que ha compartido "El Fuerte" con sus compañeros y figurado en las cuadrillas de Rafael Ortega durante 25 años, así como de la mayoría de los toreros tlaxcaltecas.

Pero también ha estado bajo las órdenes de matadores como José Miguel Arroyo "Joselito" en 1996, de Juan José Padilla las seis temporadas que hizo campaña en México, algunas ocasiones también con Julián López "El Juli", y con Eulalio López "Zotoluco", entre muchos otros.

"Realmente me voy por una lesión en la rodilla que ya no me deja hacer ejercicios, y para tener la distancia de los toros me cuesta mucho trabajo. Si no tuviera esa lesión en la rodilla seguiría toreando", comentó Rosas.

Para su despedida, el domingo a partir de las 16:00 horas, Rosas ha confeccionado un cartel en el que actuarán el rejoneador Luis Pimentel, los Forcados de Teziutlán y los matadores Rafael Ortega, Jerónimo, José Luis Angelino, Alfonso Zamora y el propio Rosas quien lidiará el cierra plaza. Los novillos serán de la ganadería de La Soledad.

"Estoy muy agradecido con el toro porque me ha dado todo: satisfacciones, un lugar en la fiesta, te da un respeto, te enseña andar, tratar de ser honesto, sencillo, respetuoso, el mismo toro te va marcando una pauta en la vida. Siempre he estado dedicado a lo mío, a mi profesión, gracias a Dios sin vicios, nada de alcohol, nada de drogas, siempre en lo mío".

Dijo que también gracias al toro le pudo comprar una casa a sus padres, una a su hermana y una propia en la que habita con su esposa Rosa María Velázquez Huerta y otra que renta también de él.

"Tengo también un restaurante bar familiar a lo que nos vamos a dedicar y que se llama "La Cava de Don Antonio", en honor a mi abuelo que fue el que nos enseñó a chambear desde chiquitos y que está en la Calle 21 de marzo, entre Cuauhtémoc e Hidalgo en Apizaco Tlaxcala", agregó.

El subalterno narra que antes de dedicarse al toro, su trabajo consistía en ser barman o mesero en el Hotel Misión de Apizaco y que realmente lo que lo llevó al mundo de los toros fue la necesidad.

"Realmente fue el hambre. Mi padre zapatero, mi madre ama de casa. Fuimos una familia de carencias, pero ellos nos enseñaron a los cuatro hijos a salir adelante. Los cuatro somos gente de bien, gente luchona y trabajadora. Cierta vez un torerillo con el que hicimos amistad en la zapatería de mi padre, y que luego venía al bar del hotel a tomarse sus copas, me invitó a una ganadería y ahí fue donde me eché al agua y comencé en esto de manera accidental. Ahí pasamos el plato con el capote y me di cuenta de que gané más en ese día que en otros trabajando en el hotel. Ahí inició mi gusto por el toro".

Uno de los más cercanos amigos de su padre fue Rodolfo Rodríguez "El Pana", a quien cariñosamente llamaban Tío, y fue él quien le obsequió su primer vestido de torear verde y azabache, un capote de brega, un capote de paseo y la misma montera que uso como novillero en los años setentas, para debutar como aspirante a subalterno en Celaya, Guanajuato,

"Permanecí año y medio de aspirante y el 14 de febrero de 1994 me examiné en Autlán de la Grana, hace exactamente 25 años, con un cartel formado por los matadores Mariano Ramos, Guillermo Capetillo y Manolo Mejía. Me dieron mi carnet como profesional a los 15 días y mi primera corrida fue en Huamantla, a las órdenes del portugués Manuel Moreno.

Para finalizar, el torero de plata comentó lo siguiente:

Me voy muy bien y este domingo culmina mi profesión, generalmente un torero de plata se despide en una corrida a las órdenes de un torero, pero en este caso el toro me permitió irme como yo empecé, soñando. Con ese gusto me iré toreando un novillo al lado de los matadores con lo que anduve y que me están apoyando a cumplir este sueño", finalizó.






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