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Torero caro bañado en oro        

Flores ganó la Oreja de Oro que concede la ANMTNRyS

Dicen por ahí que no hay que confundir valor con precio, pero los 24 kilates que levantó en triunfo Sergio Flores son prenda de su valía como profesional, un torero caro que al llevarse la Oreja de Oro redondea otra Temporada Grande en lo más alto del escalafón taurino nacional.

Y si la semana anterior brindó altos vuelos en la Corrida de Aniversario, hoy dejó en claro que está convertido en un torerazo, gracias a la madurez que muestra en el redondel y la solidez de una tauromaquia tan mexicana como auténtica.

De no ser por la mala pasada que le jugó la espada, el premio hubiera sido de dos orejas tras lidiar en plan grande al segundo de su lote, un estupendo toro de Arturo Gilio que mereció el galardón del arrastre lento. El tlaxcalteca aprovechó a cabalidad las genuinas embestidas de su oponente y eslabonó una faena bien estructurada.

Brilló con luz propia la tersura de los redondos, sin dejar de lado el mando con la mano izquierda. Siempre a más, Flores ligó trazos de vuelta entera y hasta una dosantina con cambio de mano incluido, muy a la manera del inolvidable Jorge Aguilar "El Ranchero", paisano y referente.

La oreja supo a poco, dado el nivel de la actuación plasmada en el capítulo final del serial mayor capitalino. Más allá de esta circunstancia, la afición supo aquilatar lo realizado y le premió a la postre con esa Oreja de Oro que desde hoy engalanará su sala de trofeos.

Ya delante de su primero había andado muy esforzado, pero el de Cieneguilla no terminó por romper, pese a ser un  toro pastueño. Detalles toreros por parte de Sergio Flores, sobre todo con la muleta armada en la mano derecha y conceder las pausas necesarias para el correcto desarrollo de la lidia.

También Arturo Saldívar paseó un apéndice, pero el público decidió que el trofeo dorado fuera para Sergio Flores mediante el popular "aplausómetro". El hidrocálido planteó una labor muy inteligente ante su primero, el del triunfo, pues supo dejarle siempre puesta la muleta y tirar de él, evitando que doblara contrario o saliera suelto.

El ejemplar de Arturo Gilio manseó desde los primeros tercios, pero gracias al planteamiento de Saldívar permitió pasajes de toreo ligado y con buena dosis de sabor, aunado a que tuvo movilidad al ser poco castigado en varas. Expresivo, el hidrocálido desgranó los vítores desde el tendido.

Como no hubo suerte delante de su segundo, de Cieneguilla, e incluso fue pitado al escuchar dos avisos, decidió regalar uno de Arturo Gilio, aunque el resultado numérico ya no entraría en la disputa de la Oreja de Oro. Siempre tesonero, Saldívar no consiguió que su trasteo fuera a más y todo quedó en una buena intención.

Desde el comienzo, la tarde dejó ver que no iba a ser fácil para Michelito Lagravere. Y es que el toro con el cual confirmaría –de Arturo Gilio– se lesionó de una manita y tuvo que ser estoqueado por el primer espada al tardar más de media hora en intentar ser devuelto, sin éxito.

Con el de la ratificación del doctorado, un primer sobrero de Cieneguilla, el yucateco se notó un tanto tenso y no logró acoplarse, salvo en unos cuantos destellos que denotaron clase. Cierto es que el ejemplar fue deslucido y nunca terminó por emplearse en los engaños, así que el tema no fue a más.

Frente al sexto de la función tampoco anduvo a gusto, así que decidió regalar un toro de San Mateo, una de las ganaderías fundacionales del campo bravo mexicano. Este astado resultó con mucho motor y le permitió a Lagravere enredarse en algunas tandas de intenso acabado, en las que llegó a romperse frente a la bravura del animal.

No obstante, aparecieron los altibajos y el trasteo no logró encontrar su punto de ebullición, de tal suerte que algún sector del público tomó partido por el de San Mateo, premiado con arrastre lento tras ponerse Michelito pesado con el acero.

En esta jornada maratónica terminó la Temporada Grande de la Plaza México, con un Sergio Flores que tarde a tarde se empeña en demostrar que es, ni duda cabe, un torero caro bañado en oro.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México. Decimosexta y última de la Temporada Grande. Corrida de la Oreja de Oro. Unas 8 mil personas, en tarde agradable. Tres toros de Arturo Gilio, de encaste Domecq (2o., 5o. y 7o., éste último de regalo, mientras que el 1o. fue sustituido debido a una lesión en las patas), cuatro de Cieneguilla (fracción de Montecristo) y uno de San Mateo (8o., de regalo), bien presentados y de juego desigual. Destacaron 5o. y 8o., de Arturo Gilio y San Mateo, respectivamente, que recibieron arrastre lento. Pesos: 493, 484, 502, 562, 522, 521, 493 y 528 kilos. Arturo Saldívar (violeta y oro): Oreja, pitos tras dos avisos y silencio tras aviso en el de regalo. Sergio Flores (nazareno y oro): Ovación y oreja tras aviso. Michelito Lagravere (coral y plata): Silencio tras aviso, silencio y división de opiniones en el de regalo. Incidencias: Michelito Lagravere confirmó la alternativa con el toro "Vencedor", número 39 y con 493 kilos, de Cieneguilla. El 1o. -que el juez ordenó fuera sustituido- tuvo que ser estoqueado en el ruedo por el primer espada, Arturo Saldívar, debido a que fue imposible regresarlo tras 30 minutos de esfuerzos. Destacó Gustavo Campos tras parear al 5o. y saludó desde el tercio. Fue aplaudido el picador César Morales tras una buen vara al 8o. Al concluir el paseíllo se develó un busto en homenaje al maestro Mariano Ramos, que será colocado en uno de los patios de la Plaza México. La Oreja de Oro, que concede la Asociación Nacional de Matadores, fue entregada a Sergio Flores de manos de Paco Dóddoli y Juan Luis Silis.

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altoromexico

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