El triunfo de la paciencia         

Joselito Adame obtuvo una meritoria oreja en la plaza de Madrid

Cuando saltó a la arena el quinto de la tarde y comenzó a mansear en varas, quizá nadie imaginaba que Joselito Adame iba a darle la vuelta a la corrida y a revertir este ambiente de tedio que reinaba desde que había concluido la lidia del segundo toro. Y si ciertamente sus compañeros de cartel habían estado centrados y honestos con esos primeros toros de su lote, lo del mexicano en el quinto fue el triunfo de la paciencia.

Porque José no se aburrió nunca; por el contrario, lidió con atingencia a "Rondeño" desde salida, en el momento en que el toro de Alcurrucén se frenó ante su poderoso capote. Y luego comenzó la faena en los medios, sin expectativas casi de nada. Pero ahí radicó la importancia de su labor: seguir muleteando al toro con temple, tratando de darle confianza para ver si lo metía en vereda… y también al público.

Hasta que sucedió lo inverosímil en cuanto José le cogió el aire al toro, que acudía con la cara a media altura, sin emplearse en la tela, dejando estar a gusto al torero, que no desaprovechó esa condición para enjaretarle pases con un gran inteligencia y dinamismo que terminaron de calentar el ambiente.

Y después de la paciencia, José aplicó oficio, recursos y, porqué no, también una pizca de picardía, para hacerle fiestas a "Rondeño", que no vio otra cosa que muleta, hasta en esos enrabietados pases de pecho encadenados en un palmo de terreno. Ahí fue cuando la gente rompió a aplaudir, con algunos espectadores puestos de pie, entregados ante la entrega del hidrocálido.

La estocada no tuvo la colocación más adecuada, es verdad. Pero el haber dado muerte al toro con prontitud fue otro de los elementos que incidió para que la petición de oreja adquiriese relevancia hasta que al juez de plaza no le quedó más remedio que concederla, con todo y las voces discordantes que nunca faltan en el tendido venteño.

La vuelta al ruedo fue muy aclamada, con banderas de México en su antebrazo derecho, la oreja en la mano derecha, y una amplia sonrisa en los labios, como la que se había dibujado en los de su hermano David un par de días antes.

Y si con este manso Joselito estuvo tan enfático y decidido, con el segundo también dejó sobre la arena algunos momentos dignos con ambas manos, tratando siempre de dar espectáculo y de justificar su inclusión en Madrid, esta plaza donde lleva toreadas 15 corridas y obtenido un total de cinco orejas, siendo así el torero mexicano que más veces ha actuado en la historia de Las Ventas. Los números son tan fríos como contundentes.

En este toro, sus banderilleros, Miguel Martín y Fernando Sánchez cuajaron un magnífico tercio, basado en el riesgo de cuartear con despaciosidad y clavar en lo alto antes de saludar una fuerte ovación montera en mano. 

Curro Díaz anduvo en torero toda la tarde y trató de hacer las cosas con verdad y temple. La tremenda voltereta que le dio el toro que abrió plaza alarmó a todo mundo y por fortuna el de Linares no resultó herido, luego de que había dado varios naturales de excelente acabado.

También Juan del Álamo se afanó en torear con autenticidad y consiguió algunos buenos pasajes, sobre todo en el comienzo de faena al sexto, un toro serio pero de buenas hechuras, lo mismo que otros que resultaron sumamente deslucidos en el conjunto de un encierro que dejó mucho que desear.

Ficha
Madrid, España.- Plaza de Las Ventas. Decimosegunda corrida de la Feria de San Isidro. Casi lleno, en tarde agradable. Toros de Alcurrucén, disparejos en hechuras y poco juego en su conjunto. Pesos: 581, 564, 520, 505, 506 y 573 kilos. Curro Díaz (azul turquesa y oro): Ovación y silencio. Joselito Adame (salmón y oro): Ovación tras petición y oreja. Juan del Álamo (verde botella y oro): Silencio en su lote. Destacaron en banderillas Miguel Martín Fernando Sánchez, que saludaron en el 2o.

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