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Tarde de viento y raza        

El mano a mano de El Juli y Joselito Adame fue cuesta arriba

Las fuertes ráfagas de viento que asolaron la tarde de toros en la Monumental de Aguascalientes fueron una condicionante negativa para hacer el toreo del bueno. Sin embargo, El Juli y Joselito Adame no escatimaron esfuerzo alguno por triunfar, ambos con el ánimo de complacer a las 16 mil almas que llenaban a tope la Monumental de Aguascalientes.

Y aunque el espectáculo se dio de manera intermitente, a veces por los embates del viento, y otras por la falta de entrega de los toros, el esperado mano a mano se saldó con un resultado idéntico para los dos toreros: una oreja, escaso premio a una labor sumamente trabajada en este 1 de mayo, el Día del Trabajo.

Cuando las cosas se vienen torcidas, no hay poder humano que las enderece, no obstante esa voluntad de acero de los dos toreros, que protagonizaron pasajes de valor, en faenas muchas veces carentes de reposo debido a la mala pasada del viento, pero dotadas de arrojo. Eso que ni duda cabe.

También es cierto que, de haber estado más fino con la espada, Joselito hubiese salido a hombros, ya que se quedó a un tris de haberle cortado una oreja a los dos últimos ejemplares que enfrentó. Al margen de ello, ahí dejó detalles de torero lidiador y artista, como una sorpresiva larga afarolada o un recorte a una mano, chispazos de inspiración en otra época del toreo.

El toro más toreable fue el segundo, un castaño de Santa Fe del Campo, bajo, corto de manos y de bonita lámina, al que el hidrocálido templó en una faena recia, con detalles interesantes, de distinto corte a la que hizo al cuarto, otro cuatreño de la misma divisa zacatecana con el que estuvo tan valiente como arrebatado.

Ese toro también procedía del mismo hierro. Era alto y hondo y recargó fuerte en varas. Pero luego sacó temperamento y violencia en la muleta de José, que le plantó cara con hombría para robarle pases de mucho mérito.

El sexto, un toro de Santa María de Xalpa, de encaste Domecq, tenía bonito tipo, y embistió de manera desigual. Lo más interesante fue la interesante faena de Joselito, que estuvo plagada de recursos para poder sacarle provecho. Así le pegó pases, aquí y allá, sin desfallecer, con el ánimo de complacer a su gente. Y cuando parecía que ya tenía ganada la oreja que le abriría la puerta grande, emborronó su afanosa labor con la espada.  

El Juli hizo faenas similares en su fondo; es decir, repletas de raza y capacidad, intentando mantener siempre las telas planchadas antes las fuertes ráfagas de viento que iban y venían, y consiguió sus mejores pasajes con el de Fernando de la Mora, un toro manso, que embestía por afuera, huyendo, y al que le dejó puesta la muleta en la cara para sacarle muletazos recios que le corearon con fuerza.

Mató de una estocada valiente, en la que el toro se le vino encima con fuerza, y vació habilidosamente para salir bien librado de la suerte. Como el toro dobló con prontitud, y el público premio al madrileño con una oreja, digna recompensa a un trasteo inteligente, donde la seguridad de su colocación y de sus trazos acabó imponiéndose a la adversidad representada por el viento.

Y es que el viento le impedía a Julián templar con más confianza las embestidas del toro, tal y como lo había podido hacer con el que abrió plaza, un toro de Reyes Huerta que tenía voluntad de embestir pero poca fuerza.

El quinto pertenecía al hierro de Teófilo Gómez y tenía unas hechuras magníficas pero careció de transmisión, de tal suerte que Julián lo pasó de muleta en medio del desaliento de no haber podido redondeare su segunda y última tarde en la Feria de San Marcos a la que todavía le quedan tres corridas a las que vendrán a torear una considerable cantidad de espadas de diversos estilos.

Ficha

Aguascalientes, Ags. Plaza Monumental. Décima corrida de feria. Lleno de "Agotado el boletaje", en tarde nublada, de calor bochornoso, con intermitentes ráfagas de viento. Toros de distintas ganaderías,  en el siguiente orden: Reyes Huerta, Santa Fe del Campo (2o. y 4o.), Fernando de la Mora, Teófilo Gómez y Santa María de Xalpa, bien presentados, de variado comportamiento. Pesos: 555, 555, 546, 503, 553 y 537 kilos. Julián López "El Juli" (teja y oro): Silencio, oreja y silencio. Joselito Adame (negro y plata): Oreja con algunas protestas, ovación y ovación. Incidencias: Actuó como sobresaliente el matador Paulo Campero. Lucieron en banderillas José María Soler y Ángel González, que saludaron en el 3o. Y en varas, Juan Cobos, y que dio un buen puyazo al 4o.






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